-¿No consideran ustedes que con la reforma constitucional se avanza al socialismo como dice Chávez?
-Los objetivos de la reforma no son la expropiación a los capitalistas y las transnacionales, la socialización de los medios de producción. Por el contrario, se convalida la propiedad y la explotación capitalista sobre millones de trabajadoras y trabajadores venezolanos, se vulnera la soberanía sobre nuestro territorio y nuestros recursos, especialmente el petróleo, con la figura de la propiedad mixta, que abre de par en par las puertas a las transnacionales.
No es cierto que se consolida el poder popular. Se incrementan los porcentajes electorales para revocar mandatos; se niega el derecho al voto para escoger a los vicepresidentes regionales, que los elegirá el Presidente de la República... así como graves restricciones a las garantías democráticas como la libertad de información.
-¿No temen que por criticar la reforma constitucional los acusen de contrarrevolucionarios?
-Consideramos que no se puede andar calificando como contrarrevolucionario a todos aquellos que disientan con el gobierno. Debemos reivindicar el derecho democrático de cualquier ciudadano, especialmente de los que han defendido este proceso revolucionario, a emitir sus opiniones políticas con absoluta libertad.
Los funcionarios que rompieron con Chávez, no han sido nunca verdaderamente revolucionarios ni mucho menos socialistas. Dejaron el chavismo para irse a la oposición de derecha, que es a dónde pertenecen. El problema es que el presidente Chávez siempre les levantó la mano ungiéndolos como ‘revolucionarios’. Este es el destino de gobiernos de colaboración de clases como el del presidente Chávez, que no tienen empacho en albergar en su seno a personajes de derecha y vendérselos al pueblo como de izquierda y revolucionarios.
Nosotros hemos estado en primera fila en los días del golpe y del sabotaje petrolero, enfrentando al imperialismo y a sus acólitos nacionales, así como defendiendo el proceso revolucionario, y como decía antes, lo seguiremos defendiendo”.
-¿Hay un plan golpista?
-Si quieren intentar alguna aventura golpista, se encontrarán nuevamente de frente a los trabajadores y el pueblo. Desde el movimiento sindical movilizaremos a los trabajadores para ocupar inmediatamente todas las empresas, y nos organizaremos para enfrentar al golpismo en todos los terrenos. A diferencia del 2002, hoy estamos en plena capacidad de ejecutar esta acción. Defenderemos las conquistas de este proceso revolucionario y al gobierno del presidente Chávez de cualquiera de sus ataques, tal como lo hicimos en el golpe del 2002 y en el paro-sabotaje petrolero. Pero lo haríamos sin darle un cheque en blanco y manteniendo nuestra total independencia política, en la perspectiva de profundizar el proceso revolucionario rompiendo de verdad con el imperialismo, la burguesía, los terratenientes, así como con los burócratas y corruptos, para lo cual propondríamos un gobierno independiente de los trabajadores, los campesinos y el pueblo.
Por ello les planteamos a los trabajadores la necesidad de que nos organicemos en un partido propio de los trabajadores y los sectores oprimidos de la sociedad. Así como la burguesía tiene sus partidos, los trabajadores necesitamos nuestra propia herramienta política para luchar por el poder obrero y popular.
Si hay un plan golpista en marcha, como dice el gobierno, le exigimos que hable con toda claridad al pueblo y le diga en qué consiste ese plan, quiénes lo financian y organizan. La mejor forma de desactivarlo es diciéndole al pueblo y a los trabajadores toda la verdad, y organizándonos en los sindicatos, en la comunidades urbanas y rurales para enfrentarlo y defender el proceso revolucionario mediante la movilización. No basta con decir "allí viene el coco", tenemos que saber a quien vamos a enfrentar para derrotarlo.









