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Políticas

EL "TREN BALA"

Festeja la “burguesía nacional”... francesa

No es uno sino dos y hasta quizá tres. Al anuncio de la construcción del "tren bala", que unirá Buenos Aires con Rosario y Córdoba, le siguió la licitación de otro con destino a Mar del Plata; hay un tercer "tren bala" en carpeta, que correría entre Buenos Aires y Mendoza.

Es indiscutible el progreso que entrañaría unir en tren, en sólo tres horas, las tres principales ciudades del país... si los argentinos de a pie pudieramos usarlo.

El problema es que resultará carísimo para los usuarios argentinos; es caro incluso para los europeos. La ecuación económica actual indica que un pasaje a Córdoba en "tren bala" sería más caro que el pasaje en avión.

Según un cálculo realizado por el intelectual Mempo Giardinelli, basado en el costo de trenes similares en Europa, el pasaje del "tren bala" costaría 24 centavos de euro (1,10 pesos) por kilómetro, o sea 330 pesos a Rosario.

Es claro, entonces, que la iniciativa del "tren bala" responde a una oferta financiera de los capitales franceses. La cuestión del crédito es la más relevante de todo el asunto. Salvo que el gobierno esté pensando en un subsidio gigantesco de la tarifa, o en llevar el dólar a 2 pesos, para bajar el costo a 0,50 peso el kilómetro.

La francesa Alstom logró que el banco francés Societé Generale le prestara al gobierno argentino los 1.700 millones de dólares para su construcción. El consorcio lo integran también, entre otros, el grupo Emepa (del palo de Kirchner) y Iecsa (ligada al grupo Macri). Los ganadores de la licitación fueron los únicos oferentes.

El crédito determinó la nacionalidad del oferente. Por eso quedó afuera Siemmens, aún cuando sus trenes son superiores desde el punto de vista tecnológico. Alstom acaba de anunciar la construcción de un nuevo modelo de "tren bala" (que no será el que recibirá Argentina), que copia la tecnología desarrollada hace tiempo por Siemmens.

Con la canilla del crédito abierta, Sarkozy ha hecho un verdadero raid internacional de contratos con Mauritania, Libia, Marruecos o Arabia Saudita para vender bienes industriales franceses - militares, de transporte o nucleares. La constructora de aviones Dassault, la nuclear Areva y la propia Alstom - los llamados "campeones industriales" de Francia- son los grandes beneficiarios de estos contratos. Cuando era ministro de finanzas, Sarkozy salvó a Alstom de la quiebra y evitó su absorción por Siemmens; ahora sale a vender sus trenes e impulsa la creación de un gran pulpo "tecnológico" protegido por el Estado mediante su fusión con Areva.

Cómo reorganizar el transporte
Los críticos del "tren bala" son legión. Los representantes de los grandes grupos sojeros, como Miguel Saredi del Grupo Pampa Sur, critican que se privilegie el transporte de pasajeros, pues deja el transporte de cargas en manos del lobby automotor, con la consecuente congestión de las rutas, polución y accidentes.
Otros, como Pino Solanas y Mempo Giardinelli, argumentan que con el dinero gastado en la construcción del "tren bala" se podría hacer correr "locomotoras seguras y trenes confortables que viajen a 120 kilómetros por hora". Pero la "reactivación" de la red existente plantea la necesidad de una completa renovación de las vías, que es la principal limitación para el transporte ferroviario. Esta renovación insumiría mucho más de 1.700 millones... Por otro lado, la perspectiva de los "120 kilómetros por hora" está muy lejos de significar una superación del atraso nacional. Este sistema no puede ser "reparado" o "reactivado" sobre las mismas bases sociales (capitalistas) que lo llevaron a la bancarrota. El colapso del sistema de transportes es una fuente fenomenal de beneficios para grandes pulpos capitalistas: los concesionarios de los trenes que embolsan millonarios subsidios, los concesionarios del peaje en las rutas, el lobby automotriz y los beneficiarios de la privatización de las aerolíneas y los aeropuertos. Sólo sobre esas nuevas bases sociales se podrá establecer un plan de desarrollo integrado de las distintas regiones y ramas, del transporte necesario para unirlas y de las inversiones requeridas.
Se trata de una tarea que excede en mucho a los "nacionales y populares" que contraen deuda externa para sostener el desarrollo de la "burguesía nacional"... francesa.
Los argentinos miraremos correr el "tren bala" desde el costado de las vías.

Luis Oviedo