La llegada nada inocente de una "mediación" del estudio de Recalde es un intento político de apropiarse del final de la huelga y dejar el Casino en manos de la burocracia sindical. Recalde es abogado de la CGT y de Moyano - es decir, parte directa de la corriente sindical del Caballo Suárez del Somu, que inició con su agresión este conflicto. A esos abogados se les pidió que viabilicen un diálogo hace 40 días, cuando la huelga estaba en toda su potencia. ¿Porqué se avinieron recién ahora?
La ‘gestión' de Recalde no equivale a una mesa de negociación paritaria, el reclamo de la huelga. La patronal busca introducir a la burocracia en el tramo final, atacar al Cuerpo de Delegados al que se pretendió dividir (lo que no se consiguió) desplazando del diálogo a uno de sus máximos líderes. Su resultado provisional ha sido una reunión "entre abogados" (de la patronal y de los huelguistas), con la sorprendente condición de que participe, por parte de los huelguistas, una abogada que nunca tuvo nada que ver con esta huelga.
Resulta evidente que el Cuerpo de Delegados, electo por sus compañeros, organizador del Casino y dirigente de la extraordinaria huelga para reincorporar a sus compañeros, está excluido no sólo de representar a sus compañeros, sino de todo diálogo sobre su reinstalación. Por ahora, los varios días transcurridos han servido a los cuervos de los estudios patronales que están "arreglando" el despido de compañeros valiosísimos corridos por el hambre, o forzando a otros a subir al barco, culposos y atomizados, en forma individual.
La patronal opera en la administración de un fin de huelga a su medida, buscando normalizar el barco, donde funcionan seis de los ocho pisos, con un faltante de personal todavía de magnitud.
Los más de cien o ciento cincuenta "arreglos" de parte de los despedidos y huelguistas son despidos encubiertos. ‘Arreglar' no es ‘morir de pie'; es convertir al despido en autodespido y cercenar las posibilidades futuras de reorganización del Casino.
El mandato de los huelguistas a los abogados ha sido claro: la reincorporación de los compañeros. Por su parte, los delegados luchan por su reinstalación en la Justicia y reclaman también su reingreso.
La asamblea del día martes 12, sobre el cierre de esta edición, dio un paso al lograr un cierto consenso en seguir unidos en estos tramos definitorios de la huelga, evitando los arreglos y toda salida individual, preparados para actuar en conjunto en todos los planos, jurídico y de lucha, y decidir colectivamente los pasos a seguir, incluso el momento de entrar para seguir un trabajo de reorganización al interior del barco.









