PO 1029

Políticas

“La banquina”

El pacto entre los ex montos y los ex juventud sindical

El editorialista de Clarín Eduardo Van der Kooy, que suele tener más información de los servicios y del gobierno que ideas, exaltó en su nota del 5 de marzo que en una reunión entre Crisitina, Moyano y varios ministros con sindicalistas de distintos gremios, se bajó una clara línea. Esta consistiría en seguir el "modelo" Moyano de cooptación sindical, lo cual alcanza a la CTA cuyos dirigentes "son recibidos con frecuencia" por la Presidenta, aunque "la personería quede para más adelante". Y remata Van der Kooy: "el matrimonio quiere un sindicalismo institucionalizado, donde sólo los sectores ultras y anárquicos habiten las banquinas del sistema".

Queda claro entonces, que las patotas del "caballo" Suárez contra el Casino, las de Muhamad contra el Francés, las de la UTA contra el subte y la 60, las del Smata contra los trabajadores de Dana, la proscripción de la Naranja gráfica o la infantería que acude a defender los topes de Moyano y Yasky, son recursos contra la emergencia de las luchas obreras y de los cuerpos de delegados y sindicatos independientes en el seno del movimiento obrero. Se trata de una política de fondo de regimentación de los sindicatos.

El nacionalismo kirchnerista no admite izquierdas para mejor fingir su oposición a la derecha. De la banquina de los sindicatos pasarán a la banquina de la política para los que enfrentan el régimen "nac & pop", y de las patotas "setentistas" a lo Lorenzo Miguel, pasarán - pasan- a la impunidad del aparato continuista para reprimir a la juventud y los trabajadores.

Los JP de los setenta, hoy en el gobierno, nos hace lo que la "juventud sindical" les hizo a ellos para garantizar el "pacto social" de Perón y Gelbard. Quienes se presentaron ante la ONU con el pañuelo de las madres, están reconstituyendo la bonaerense de Fanchiotti que desapareció a Jorge J. López, la prefectura de Febres que atacó la huelga del Casino, la Gendarmería contra los petroleros de Santa Cruz, han hecho propia la barbarie de la policía mendocina y están entrenando la policía de Alperovich con elementos del Mossad.

El moyanismo se nutre no sólo de las patotas de las barras bravas. Los difíciles acuerdos del sindicalismo patronal de Ongaro, denunciado por Bonafini por apoyar el indulto, se hicieron en la calle Azopardo; elementos como Zambeletti de la Pintura, que intervinieron en la entrega de Fisher y Buffano (mártires del PO en la fábrica Milux), se han asimilado al moyanismo. Cuando patotas armadas ajustan cuentas en San Vicente con la UOCRA, o al interior del propio gremio camionero contra el tesorero Beiroz, están evidenciando el accionar y la impunidad de las patotas miguelistas de los 70.

A no engañarse, Moyano representa también la continuidad del aparato represivo de la dictadura militar. Los argumentos de ayer de Videla para poner en la "banquina" de las instituciones a los desaparecidos sirven a la "democracia" de hoy para "banquinizar" a los activistas y organizaciones que luchan de manera políticamente independiente.

No olvidemos que la dictadura fue esencialmente una continuidad de la Triple A de Isabel y López Rega, que la burocracia sindical actuó de asesora de la intervención militar de los sindicatos y unos años antes fueron el sostén político principal de la dictadura de Onganía.

Frente a este revival de las patotas, cobra enorme importancia el juicio y castigo de los crímenes de la Triple A. Por lo pronto está completamente parada en Cámara la causa de Almirón, a la espera de la definición de sus crímenes como de lesa humanidad lo que evitaría la prescripción. Desde el poder miran para otro lado porque esta ruta del juicio y castigo podría dinamitar este pacto siglo XXI entre los ex montos y los ex juventud sindical, mediante el cual el nacionalismo kirchnerista de hoy busca conjurar las tendencias de independencia política de los trabajadores.

Néstor Pitrola