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Internacionales

El PTS deshoja la margarita de la crisis mundial

Hace un año, el Congreso Nacional del PTS votó un pronóstico político sin desperdicio sobre la crisis internacional: “Ni nuevo boom económico, ni catastrofismo”. Este acierto se vio refutado soberanamente sólo 12 días después, cuando el martes 24 de julio, luego de una caída de la Bolsa de Nueva York, en Prensa Obrera caracterizamos: “No es otro ‘martes negro’ más. Una crisis sistémica”.
 Para el X Congreso Nacional del PTS nos encontrábamos sumergidos en “un nuevo auge económico (que) está basado en el consumo de nuevas élites burguesas y de clase media y media alta”, aunque “lejos (¡claro!) del espectacular crecimiento de la posguerra”. No había lugar para ‘catástrofes’ como las de “los años ‘30”, que “dislocó el comercio internacional y abrió el camino a la Segunda Guerra Mundial”. ¿Por qué? “Porque la clase dominante sacó lecciones de aquella catástrofe que desestabilizó la política mundial, y ahora los bancos centrales tienen nuevos mecanismos para intentar morigerarla”. Una belleza, que el señor Bernanke, de la Reserva Federal norteamericana, no debe estar apreciando para nada.
 Pero el que no ‘ha sacado lecciones’ es el PTS, que aseguraba, orondo: “No podemos predecir los ritmos, cuándo va a ser el momento en que este ciclo se va a acabar y hay discusiones diariamente sobre esto en la prensa internacional ‘especializada’”. O sea que sea que la ‘prensa especializada’ se encontraba por delante de este partido de vanguardia. Para el PTS, la idílica situación que se había metido en la cabeza operaba “como un amortiguador de los choques entre las clases a nivel internacional”. O sea que los levantamientos revolucionarios de Bolivia, Ecuador, Venezuela y otros, en América Latina, o las huelgas generales e insurrecciones juveniles en Francia, Italia o Alemania, simplemente no habían ocurrido. En su afán de distanciarse del peligro del ‘catastrofismo’, los teóricos del PTS incurrían en un mecanicismo de cuarta categoría: por un lado, hacer una conexión automática entre el ciclo de la economía y la lucha de clases; por el otro, diluir las realidades nacionales en la abstracción internacional.

No hay giro en la caracterización del PTS (porque no comprende)
Seis meses más tarde, los enemigos del catastrofismo anuncian la “catástrofe que se avecina” (La Verdad Obrera, 24/12). ¿En serio? No parece. Recurriendo al arsenal del eclecticismo (ambigüedad) dicen: “La crisis financiera implica una contracción del crédito, un proceso que parece muy difícil que la FED pueda detener, aunque esto no significa necesariamente que sea totalmente incapaz de hacerlo. Su presidente, Bernanke, es un experto en la Gran Depresión y sabe perfectamente los peligros de dejar que el proceso de contracción crediticia se alimente a sí mismo”. ¡Con expertos es otra cosa! “La clase dominante” sigue protegida por “las lecciones”. En realidad, la crisis no se avecina sino que está en pleno desenvolvimiento.
 “Un crack financiero es una posibilidad real” dice el nuevo documento del PTS. ¿Es cierto? No parece, porque “algunos analistas calculan su probabilidad en un 30 por ciento. Aunque esta es peligrosamente alta, no significa que no pueda ser prevenido. La FED intentará…”. ¡Ah! Si “la FED intenta” estamos sonados.
 Pero la crisis que se avecina no solamente depende de la FED. “A mediano plazo, la cuestión de si la presente crisis desencadenará una crisis mundial, del tipo de la del ’29, depende de Asia, en particular de China”. Es curioso como este marxismo timorato presenta las cosas al revés, porque no es cierto que el desencadenamiento de una crisis mundial dependa de China, sino que la restauración capitalista y la estabilidad de China deberán estrellarse contra una crisis mundial. En oposición a una crisis inevitable, porque es el estallido de contradicciones que se han venido desarrollando desde largo tiempo, el teórico del PTS saca de la manga un comodín, que independiza de este desarrollo, para ordenar la mano de la baraja. Es un enfoque metafísico y conservador. De todos modos, ecléctico otra vez, dice que “es difícil” que el “reordenamiento interno” de China, que pueda impedir la crisis, “se produzca”.
 La conclusión patética, la transcribimos por completo: “Como vemos, la crisis financiera ya está afectando los cimientos del capital bancario. En los próximos meses evitar que éste entre en un círculo vicioso en el cual las ajustadas condiciones de liquidez, los bajos valores de las acciones, recursos de capital debilitados, una reducida oferta de créditos y una demanda lenta se alimenten la una a la otra, será la gran prueba que tendrá que soportar el sistema financiero mundial”.
 Pero el capital financiero, cuando se prueba sí mismo, lleva a crisis y catástrofes financieras, ¿o quién diablos las provocará? La ambigüedad del PTS ante la crisis del capital condensa en el plano teórico todo su centrismo.

Rafael Santos