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Sindicales

Un balance de la lucha de Dana Spicer

“Esto nos hizo aprender qué es la lucha de clases”

Guillermo Elizalde es delegado despedido de Dana Spicer y forma parte del elenco empeñado en la reconstrucción del movimiento de lucha en la planta. Este reportaje es el primer balance nacido del corazón mismo de esta importante batalla obrera.

- ¿Qué balance hacés del conflicto?

- Cuando nos enteramos de los despidos, el 6 de enero, hicimos una asamblea con el sector que estaba más a la vanguardia. Allí se determinó que a las 10 de la noche ocupáramos el portón de la planta; se pidió la solidaridad de todas las organizaciones y hubo una concurrencia bastante masiva. Nos encontramos con un operativo gigante de parte de la policía de provincia, con carros de asalto, patrulleros, motos, infantes, a partir de allí empezó para nosotros una experiencia por la que nunca habíamos atravesado.

Estuvimos en total 13 días. La primera semana se realizó un festival en la puerta de la fábrica, para la familia y los vecinos. Al lunes siguiente del festival apareció la patota armada por la dirección del Smata con la complicidad de la empresa, pero el piquete continuó toda la semana. Entonces, luego de una tarea de hostigamiento, a través de intimaciones por cartas documento a los compañeros que estaban solidarizándose en el acampe, redoblaron la apuesta. Ingresaron con micros a la planta en medio de un gran operativo policial y es ahí donde nosotros creemos, de alguna forma, que se pierde el conflicto porque un grueso de compañeros entra a trabajar.

Como balance, algunas cosas que creemos fundamentales. Cuando el sindicato llamó a hacer reuniones en la delegación, no tuvimos una política hacia los compañeros para intervenir en esas asambleas y quebrar el propósito de la burocracia. Por otra parte, nos faltó empeño para visitar las casas de los compañeros porque creemos que sin el resto de la base el conflicto no se podía ganar.

Valoramos la moral y la conciencia de parte de los compañeros que quedamos haciendo el aguante, no sólo los despedidos. Creo que eso fue algo importantísimo para que el proceso siga vivo, porque si bien la empresa y el sindicato cumplieron la primera parte del objetivo, la bronca y el descubrir la trampa de la empresa animan la lucha por la reinstalación. La patronal puede especular que se sacaron los compañeros más combativos, pero el tema de la explotación sigue a fondo; por ejemplo, en lugares donde había seis compañeros trabajando hoy hay tres, donde había ocho hay cuatro.

Nosotros venimos en la comisión interna desde 2001, cuando ganamos y comenzamos a llevar reclamos de la base que habían quedado tapados por la burocracia por años. Desde el año 89 no había actualización de categorías a pesar que desde el 96 ya se había implementado toda la tecnología adentro de la planta, esto generó que el 50% de los compañeros tuvieran aumento de categorías, en base a los datos de los compañeros de cada sector y sin ningún respaldo del sindicato.

Está el saldo de los techos salariales que rompimos en relación al Smata a nivel nacional en todos estos años. El Smata negoció en dos años el 40% mientras que en Dana logramos el 54% en base a la presión de las asambleas.

Otro logro fue anular la mala liquidación de vacaciones, que la empresa venia fraguándole a los trabajadores: tuvieron que pagar las deudas de dos años.

Estas fueron cuestiones que fuimos haciendo carne en los compañeros, hasta lograr una especie de control obrero sabiendo lo que se producía, donde estaban las malas inversiones; el trabajo de muchos años hizo que se pudiese discutir con un supervisor o un gerente las cuestiones que pasaban dentro de la planta.

Todo esto acoplado al reclamo de salud, ya que nosotros en fundición trabajábamos con agentes cancerigenos.

De toda esta experiencia nos llevamos algo importante: en todos estos años hubo reclamos que obtuvimos por el amague, con la famosa vaina y eso se respaldaba en una especie de caudillismo que a la larga nos trajo consecuencias negativas. El no poder buscar una política para comprometer a las bases no sólo en estos reclamos sino en cosas más profundas como los despidos nos enseña que las cuestiones se resuelven en el colectivo o no se resuelven... Finalmente, a cada compañero le quedó claro cómo actúan el Estado las empresas y los sindicatos en su conjunto, y ahora más que nunca en lo referente al pacto social y a la ruptura del discurso del gobierno con los derechos humanos, cuando trabajadores como nosotros, los del Casino u otros sectores en lucha son atacados impunemente por la patota con la total complicidad del sindicato. Creo que eso nos sintetizó lo que es la lucha de clases para los trabajadores...

Realizado por Hugo Migueles