Pedro Puricelli, docente de Salud Ocupacional Agropecuaria de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo, realizó una serie de denuncias contundentes de la explotación del trabajo infantil en el agro. "La ley dice que solamente el hijo del dueño o del encargado de la empresa agropecuaria puede trabajar a partir de los 14 años... sin embargo la mayoría de los hijos de los empleados que trabaja en el campo también trabaja, pero en negro. En estos momentos, de acuerdo con estadísticas de hace 15 días, el trabajo infantil constituye el 58% de la fuerza de trabajo de la provincia de Misiones y el 54% de la de Tucumán. Las cifras de mortalidad infantil, tanto en Misiones, como en Catamarca, Jujuy y Tucumán están creciendo" (La Gaceta, 8/11/06).
Un dirigente de Uatre Tucumán las corroboró destacando que en Tucumán "hay más de 25.000 niños que trabajan en las cosechas. Algunos trabajan más de 12 horas diarias y están en negro" (ídem).
Puricelli hizo extensiva su denuncia a las condiciones de los trabajadores agrarios destacando que "la legislación sostiene que a los trabajadores hay que darles vivienda y una dieta completa y eso no se cumple. La mayoría vive en el mismo lugar donde trabaja y al botiquín de primeros auxilios le faltan cosas imprescindibles" (ídem).
Estas denuncias han surgido en el marco del VII Congreso Internacional de Medicina del Trabajo, Higiene y Seguridad que sesionó en Buenos Aires en 2006. Allí, además, destacaron el aumento de los accidente laborales, por los deficientes controles, el trabajo en negro y el infantil" (ídem). De la misma manera Roberto Lazcano ex profesor de toxicología, denunció que los problemas de contaminación por el uso de agroquímicos que ya han sido erradicados en Europa aquí siguen siendo un "asunto delicado". Destacó la cuestión del arsénico presente en el agua que toman los trabajadores en las zonas rurales, el uso del DDT, los plaguicidas con dioxinas, etc. y que son las bases para que múltiples enfermedades profesionales, no reconocidas, sigan destruyendo la vida de los trabajadores.
El capitalismo nacional y popular de los Kirchner y los Alperovich sólo puede funcionar en base a la superexplotación sin límite que lleva a la destrucción y a la muerte a los trabajadores, en particular a los niños trabajadores.









