María Eugenia Sampallo Barragán estuvo desaparecida 20 años en poder de sus apropiadores, mientras su familia la buscaba inútilmente. Sus padres, Mirta y Leonardo, obreros y delegados de Siap y de Astilleros Río Santiago, militantes del PCML, están desaparecidos. María nació en cautiverio y fue arrebatada a su madre por el capitán Enrique Berthier, quien la regaló a Osvaldo Rivas y a María Gómez Pinto. La pareja la anotó como hija propia con el certificado de un médico militar, Cáceres Monié. En 2001, María confirmó que era una de las criaturas secuestradas por las Fuerzas Armadas. Inmediatamente comenzó el primer juicio de un hijo de desaparecidos contra sus apropiadores, que le respondieron con una contra-demanda por falso testimonio.
La Justicia no solo se tomó 7 años para llegar al juicio oral. Aunque la fiscalía y la querella habían pedido 25 años de condena, el Tribunal Oral Federal Nº 5 estableció penas muy inferiores a las fijadas, por ejemplo, por robo de automotores (15 años) o secuestro extorsivo (25). Rivas recibió 8 años; Gómez Pinto 7 y Berthier 10 por sustracción, retención, apropiación de menor y falsificación de documento público en tres oportunidades. Para la Justicia es más grave robar un vehículo que un bebé. Rivas y Pinto continuarán en libertad hasta que el fallo sea ratificado en segunda instancia.
Una decepción, irrisorio, una burla, dijeron los familiares y abogados. El TOF 5 no considera el robo de bebés como un crimen de lesa humanidad aunque fue una de las prácticas genocidas sistemáticas de la dictadura y más de 400 chicos permanecen como rehenes, en manos de los asesinos de sus padres. "Los jueces tomaron los delitos en forma individual. Pero esta apropiación se cometió en el marco de la dictadura militar, en el marco de un plan sistemático para el robo de bebés, y la supresión de identidad se prolongó durante décadas, fue un delito continuado.", declaró Tomás Ojea Quintana, el abogado de la chica.
Todos los gobiernos, desde Alfonsín hasta el del hijo de las madres y su esposa, han desconocido la responsabilidad del Estado en la búsqueda de los chicos nacidos en cautiverio y se niegan a abrir los archivos militares donde consta su destino. La restitución ha sido librada a la iniciativa de los jóvenes que sospechan y piden una prueba genética. La Justicia da penas ridículas a los responsables, pero además, cuando las familias los reclaman, avalan las trabas de los apropiadores. El caso paradigmático es el de la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, apropiadora de dos chicos. Por eso no es de extrañar el trato cariñoso que reservó ese diario al apropiador de María Sampallo Barragán: "Rivas. El hombre que la crió", fue el epígrafe de la foto del apropiador.









