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Cultura

CINE

“La Conspiración”, de Paul Haggis

El nombre inglés de esta película, producida por Warner Independent Pictures y Nala Films, es "En el valle de Elah" pero en la traducción a, por lo menos, nuestro país, su nombre pasa a ser "La Conspiración" ¿Será que reconocen que en Argentina sabemos que los Estados Unidos se la pasan conspirando absolutamente contra todo el mundo, inclusive contra su propio pueblo? El marketing es determinante, si vende más con ese nombre, no les importa descubrirse...
La película habla de la conspiración que realiza el Estado norteamericano contra sus propios ciudadanos y en particular contra esos jovencitos que manda a matar a Irak, sus soldados. Cuando Mike, un soldado destinado en Irak, hijo de Hank, un veterano de guerra, se ausenta sin permiso de su base, el padre (Tommy Lee Jones) se dedicará a investigar su desaparición con la ayuda de una detective local (Charlize Theron). Lo que descubre acerca de las experiencias del muchacho en Irak hace que se acabe cuestionando su propia carrera militar: la trama termina descubriendo la absoluta desintegración que produce la guerra en quienes la viven.
Ciertamente los padres no quieren ver a sus hijos así, desmembrados, asesinados por el mismo sistema que ellos reproducen y hasta defienden.
Un caso real alcanza para el título de la película. Alyssa Peterson fue una de las primeras mujeres soldado americanas muertas en Irak, la tercera.1 Era una interrogadora árabe-parlante asignada a la prisión en la base aérea de Tal Afar. Murió el 15 de septiembre de 2003. Esta soldado objetó las técnicas de interrogación usadas en los prisioneros; los voceros de la armada americana se negaron a publicar cuáles eran estas técnicas llevadas a cabo en la unidad conocida como "La jaula". Los documentos dicen que Alyssa se suicidó pocos días después, pero hay sospechas de que una soldado árabe-parlante con sensibilidad era demasiado peligrosa.
Como cuando hay demasiada porquería adentro es necesario tirarla para afuera, no puede faltar en la película el guiño a las culturas "atrasadas". Se realizará en la película una heroica carrera caucásica contra un latino sospechoso, que finalmente termina siendo inocente.
El Valle de Elah es donde se encontraron David y Golliath. "David, sólo un pequeño niño que pasa entregando pan, se ofrece a derribar a Golliath, contra quien nadie se anima a luchar...", cuenta el protagonista al hijo de la detective que sigue el caso. "... Logra vencerlo gracias a que no siente miedo... es capaz de esperar y luego, cuando el monstruo está lo suficientemente cerca, le arroja una piedra entre los ojos que le abre el cráneo y lo derriba, evitando su propia muerte y ser aplastado por este... así es como se derrota a los monstruos: no teniéndoles miedo y mirándolos a los ojos...", dice el veterano de Vietnam.
Pero cuando la madre le relata la historia, este pequeño le preguntará: "¿Cómo dejaron luchar a David si era tan solo un niño? ¿No tendría él miedo?"
Golliath no es Irak. Golliath es el mismo Estados Unidos; posiblemente la cita de este pasaje bíblico, que da nombre a la película, también nazca en la esperanza de que sean los que hoy son niños quienes se atrevan con su propia creatividad a vencer al mismo imperio, al monstruo. Y en este combate contra el imperio, los David, entre otros, son sus jóvenes que, antes de devenir soldados, en el valle de Elah, en la tierra de promesas y sueños, sin duda sintieron demasiado miedo.

Marcelina Chubet

1. Greg Mitchell, "The Huffington Post", 17/3.