El gobierno de Brizuela del Moral lleva adelante el planteo de las mineras contra las bajísimas retenciones que el gobierno de Cristina quiere aplicar a los pulpos del sector. A tal punto que ha amenazado con romper la llamada concertación y manda a uno de sus diputados (Fabiola Garrot, del Frente Cívico y Social) a presentar un proyecto de ley que defiende los intereses de quienes destruyen sistemáticamente el medio ambiente y tienen ganancias siderales sacando el oro, el cobre y el molibdeno por el puerto de Rosario.
Hace poco, el titular de la Cámara de Empresarios mineros de la provincia amenazó con usar cianuro si se aplicaba un plan de retenciones sobre las ganancias de las empresas; no se anduvo con chiquitas y presentó la cuestión como un problema de Estado.
En pocos días aprobarán el informe de impacto ambiental de Agua Rica, y con ello se pondrá en marcha el comienzo del proyecto en manos de BHP y Xtratta, que -a decir de Raúl Montenegro de la Funam (Fundación para la defensa del Ambiente)- es "el comienzo del fin de Andalgalá".
El 28 de abril, en un hotel de la Capital Federal se presentó Joseph Stiglitz, ex presidente del Banco Mundial, financista de los proyectos de minería a cielo abierto en el mundo. Habló en nombre del afán de lucro capitalista, de los pulpos mineros que vienen por todos nuestros recursos naturales, saqueando también el agua, tal vez el más preciado.
Es necesario que unamos voluntades y esfuerzos para echar a las mineras, que coordinemos acciones y pongamos de pie un frente único que lleve adelante esta tarea.









