PODigital 1085 (digital) 21/5/2009 Internacionales Enviar por correo electrónico

Trotski marcó la vida y acciones de Guillermo Lora

La Razón de Bolivia - Fue activista e intelectual-político de tiempo completo. Reivindicó, en todo momento, la independencia política de los trabajadores, de los explotados con respecto al Estado. Dejó la abogacía por sus ideales.
• EN UNA FACETA DE SU VIDA • El hombre que luchó y combatió desde su trinchera; sus ideas e ideales. Trabajó con los mineros y maestros. Guillermo Lora falleció el 17 de mayo.
Nació en Uncía, una población minera de Potosí. Su niñez la pasó encerrado en sus pensamientos, hasta que a sus 14 años encontró en León Trotski la fuente de sus ideales y acciones que encontraron su mayor expresión en la Tesis de Pulacayo. Hasta su muerte, Guillermo Lora fue uno de los más destacados trotskistas.

Su hermano, Miguel Lora, hace una retrospectiva de la vida de su hermano, que no le cuesta mucho porque, asegura, estuvo íntegramente marcada por su línea marxista a tal punto que no se tituló como abogado porque creía que tendría que defender “intereses burgueses como la propiedad privada”.

Nació el 25 de junio de 1925 en Uncía, población cercana a los distritos mineros de Siglo XX y Catavi, Potosí. Sus padres eran originarios de Sucre, pero se vieron obligados a migrar por problemas económicos. La realidad minera impactó en el joven Lora, quien vio en este sector el germen y la veta revolucionaria.

Sus padres y hermanos nunca pensaron que Guillermo llegue a ocupar un lugar en la historia. “Fue más bien un niño retraído, raro, nunca lo vieron pateando una pelota. Hasta tal punto que llegamos a pensar que estaba enfermo”, recuerda Miguel.

No obstante, le gustaba la lectura. Uno de esos tantos días en el que solía salir y pasar su mirada por algunas librerías encontró a León Trotski. El título Arte y Revolución de Trotski fue uno de los primeros libros que leyó de un autor que marcó su vida y accionar político-ideológica.

A partir de este momento, a sus 14 años empezó a enriquecer sus conocimientos sobre marxismo. “Devoraba toda la literatura que tenía a su alcance”.

Tres años después se fue a vivir a Cochabamba y allí conoció a jóvenes que compartían sus inquietudes y lecturas. Ingresaron a las filas del Partido Obrero Revolucionario (POR),

“No fue fundador del POR sino parte de la segunda generación, 1952-1953 ”, aclara Miguel, quien añade que esta su nueva experiencia le permitió enriquecer sus conocimientos sobre la realidad.

En busca del proletariado en 1942, decide volver a Uncía y llega a convertirse en “escribano” de los mineros, con quienes acuñó una amistad entrañable. Participó activamente en los movimientos de entonces y, consecuentemente de un hecho marcado en la historia: la Tesis de Pulacayo.

Este documento, que rigió la vida del movimiento obrero boliviano y latinoamericano, fue propuesto y aprobado en el Congreso de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), reunido en noviembre de 1946 en Pulacayo.

La Tesis parte de la concepción trotskista de la revolución permanente y del Programa de Transición de la Cuarta Internacional. Guillermo Lora es modesto sobre su aporte en este hecho que marcó el accionar obrero de ahí para adelante. En una entrevista con Aquiles Solares, Lora asegura: “No, no, no, yo no escribí la Tesis de Pulacayo, a mí me la dictaron los mineros y sólo la redacté, cuando me iniciaba en política. Fui nada más que pendolista”.

En 1947 fue elegido diputado por la provincia Bustillos de Potosí y la Tesis de Pulacayo fue referente importante para la revolución de 1952. Esta época, como aquella vinculada con las dictaduras, el POR jugó un papel destacado en la historia por su resistencia a las dictaduras.

De hecho, se asegura que “vivió dos tercios de su vida, entre la clandestinidad y el exilio” El periódico Masas, es uno de sus legados. Ahí plasmaba su visión sobre aspectos del quehacer político y económico del país.

“Fue un estudioso y disciplinado militante profesional que dedicó su existencia a la causa popular, enmarcada en el paradigma de la revolución permanente y en el imperativo de la toma del poder por parte de la clase trabajadora y sus aliados”, rememora Miguel.

A lo largo de su vida acumuló una vasta obra. Su legado está inscrito en 67 tomos, que son un compendio de la historia del movimiento obrero. No sólo fijó su atención a este sector, pues inició una investigación sobre las revoluciones indígenas de los siglos XVIII y XIX, que no culminó.

Además de su aporte intelectual, contribuyó en la formación de cuadros políticos. Impartió clases en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), en la Universidad Popular César Lora y en la Casa Social del Maestro.

Por su postura inflexible, fue aislado en medios políticos conservadores, pero su bastión fue el sector minero, magisterio paceño y cochabambino, a través de dirigentes como Wilma Plata, Gonzalo Soruco, José Luis Álvarez y de su hermano Miguel.

Vivió de forma sencilla y de su trabajo intelectual. Dos días antes de morir recibió a dos mineros a quienes desde su lecho de moribundo les hizo recuerdo de que no podían “fallar entre ellos y que debían, a toda costa mantener la dirección política para guiar al proletariado del país”.

Guillermo Lora, falleció el domingo 17 de mayo a causa de un cáncer hepático. “Murió el último hombre que fue parte de la época revolucionaria de 1952”, sostuvo Álvarez.

Activista

Luchador • Nació un 25 de junio de 1925 en Uncía, provincia Bustillos de Potosí. Sus padres fueron Enrique Lora y Cecilia Escóbar.

Estudioso • Lora estudio leyes en las universidades de La Paz y Cochabamba, pero no se tituló por no defender la propiedad privada.

Intelectual • Escribió sobre una diversidad de temáticas de interés nacional, entre ellas de historia, sociología, crítica literaria y la biografía.

Pronunciamiento • Tras su deceso, el Comité de Enlace por la Reconstrucción de la IV Internacional (CERCI) destacó el trabajo y el liderazgo de Guillermo Lora.

 

La Razón de Bolvia

Fuente: http://larazon.glradio.com/versiones/20090524_006737/nota_250_817110.htm