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Lula celebra el anquilosamiento: ¡Viva la juventud!

Brasil logró la primera plana de los diarios en los últimos días por dos motivos: porque los legisladores se aumentaron las dietas de cinco mil a once mil dólares, y cuando Lula declaró que el izquierdismo era un mal necesario de la juventud — una afirmación más gastada que la suela. El aumento de las dietas provocó que una mujer acuchillara a un diputado bahiano, que desciende de una familia de ‘coroneles’, como se designa en Brasil a los caciques políticos. Los diarios no relacionaron ambas noticias a pesar de su vínculo evidente: con la edad, los políticos patronales, no importa el cargo que ocupen, se tornan más ladrones.

Pero Lula, en definitiva, tiene razón: el socialismo está asociado con la juventud. Marx escribió el Manifiesto Comunista a los 29 años y a esa misma edad participó en la revolución de 1848. Moreno y Castelli ocuparon el centro de la Revolución de Mayo muy jóvenes. Lenin creó el bolchevismo a los 32 años y Trotsky presidió el Soviet de San Petesburgo a los 24. Fidel Castro y el Che encabezaron la Revolución Cubana a los 33 y 30 años, respectivamente. Lula, en la cincuentena, es un agente del imperialismo.

Pero Lula tiene, de todos modos, razón, a su pesar. El socialismo está asociado a la creación, no al anquilosamiento. Que la esclerosis es incompatible con el socialismo — Lula, en esto, tiene toda la razón. Los personajes históricos citados que ya han muerto, llevaron hasta el final los cascos puestos. Sus textos, discursos y acciones de la época de madurez rebosan de juventud y de poesía. Lula se ha anotado con una clase agonizante, cuyos responsos celebra.

Jorge Altamira