28 de abril de 2011 | #1174 | Por Partido Obrero

La crisis en Costa de Marfil

La prensa internacional se pasó de largo la gigantesca crisis en Costa de Marfil, seguramente a falta de espacio ya ocupado por la revolución árabe, o para disimular la participación en ella de las centenares de corporaciones francesas y norteamericanas que dominan el país. Los resultados de unas elecciones que nunca podrían reflejar la voluntad de un país dividido en términos nacionales o tribales, fueron el pretexto para la intervención militar del imperialismo francés. Francia protagoniza tres intervenciones militares simultáneas: Costa de Marfil, Libia y Afganistán.

Laurent Gbagbo, nacionalista y africanista, gobernó Costa de Marfil los últimos diez años. El país había sido gobernado desde su fundación y hasta 1993 por Félix Houphouët-Boigny. El arresto de Gbagbo hace dos semanas significa el agotamiento y fin de una experiencia nacionalista. Durante su mandato, debió enfrentar a las tropas rebeldes apoyadas por Alassane Dramane Ouattara, el nuevo presidente marfileño, ex primer ministro de Houphouët-Boigny y funcionario del FMI.

En 2010, Gbagbo acabó convocando a elecciones presidenciales bajo una fuerte presión del imperialismo y de la Unión Africana. Ouattara se impuso en la segunda vuelta electoral, respaldado por Sarkozy, pero Gbagbo rechazó entregarle el poder. La intervención militar de Francia definió la situación. Gbagbo, justamente, había tomado medidas que afectaban parcialmente los intereses galos. Sin embargo, no todo está resuelto. Diversas fracciones del ejército leales a Gbagbo se mantienen en pie de lucha contra el nuevo gobierno y no han entregado sus armas. Al igual que la partición de Sudán, la opresión imperialista sobre el continente africano se acrecienta en el marco de la bancarrota capitalista. La revolución árabe es la respuesta de las masas que comienzan a ponerse de pie contra esta barbarie.

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