28 de abril de 2011 | #1174 | Por Partido Obrero

Cómo organizamos a los luchadores y avanzamos contra la burocracia

La comisión sindical

La Comisión Sindical del XX Congreso presentó un cuadro nuevo para el PO. Delegados metalúrgicos, del Smata, papeleros, del Setia textil, de la UTA Buenos Aires y Córdoba, de distintos sindicatos municipales de la provincia de Buenos Aires, ferroviarios de distintas líneas, bancarios, del SAT de televisión, de médicos de Cicop, de los calls, del comercio, representativos de los trabajos y agrupaciones de plásticos, perfumistas, de la pintura, de Foetra, de Uatre Neuquén, de textiles y de la carne del Tirol en Chaco, de la sanidad tucumana, de gremios aeronáuticos, de Sutecba, de judiciales de la provincia de Buenos Aires, se sumaron a las representaciones históricas -incrementadas- de gráficos, de AGD-UBA y Conadu H de distintos lugares del país, del sindicato del Subte, de UPTBA, de los gremios de Ctera, de la agrupación de ATE en franco desarrollo en todo el país, de los médicos de Capital, entre otras.

La huelga petrolera santacruceña fue uno de los temas de debate del Congreso, mientras nuestros delegados y activistas estaban en el teatro de operaciones. Precisamente, el Congreso en pleno denunció la intervención del gobierno kirchnerista como un intento (que fracasó) de quebrar la huelga. Exigimos la satisfacción de las reivindicaciones salariales y de convenio de la huelga, que el sindicato sea entregado a una comisión provisoria elegida en asamblea que convoque elecciones en 90 días bajo su control, y la renovación o ratificación de todos los cuerpos de delegados.

El cuerpo de delegados del norte santacruceño votaba en ese momento, la discusión del convenio, la destitución de toda la directiva -no sólo de Segovia-, elección de paritarios en asamblea, la entrega del sindicato a una provisoria de asamblea y el control de cuentas y libros por parte de una comisión obrera.

El documento sindical examina el salto en calidad que se desarrolla en esta etapa de transición en el movimiento sindical -caracterización de nuestra conferencia nacional de fines de 2009- con la gran lucha de los tercerizados ferroviarios y el movimiento popular por la cárcel de Pedraza. Ha sido un golpe a todo el régimen político argentino, que se apoya en la burocracia sindical, gobierno tras gobierno.

Al mismo tiempo, apreciamos un agotamiento del doble rol que pretende ejercer Moyano: ofrecer un programa de reformas sociales legislativas, por un lado, y "jefe de un holding empresarial, entregador de la paritaria de su propio gremio". Por ello, la comisión caracterizó el acto del 29 de abril como "otra demostración ante el gobierno, en una pugna interna, y también una demostración contra el clasismo como ya lo intentara en octubre de 2009".

El documento caracteriza un período de emergencia de nuevos activistas, o sea, en última instancia, nuevas direcciones, "de crecimiento del clasismo y del partido en las filas del movimiento obrero". De ahí las contraofensivas de despidos -Indec, Teatro Colón, Iveco-, los procesos a ferroviarios, en el neumático, los ataques a los cuerpos de delegados combativos de la 60 y Ecotrans, expulsiones de sindicatos como al delegado de Chiqui, por parte de un congreso nacional del gremio. En el mismo sentido son caracterizadas las patotas fascistas, de la Uocra santacruceña y de todo el país.

Este proceso se asienta en un movimiento obrero activo, que vuelve a expresarse en estas paritarias, con la huelga petrolera, de los docentes de Adosac, del Soip, pero también en la crisis de la paritaria metalúrgica, en las tendencias combativas en múltiples gremios y en la crisis de los topes que pactó Moyano con la Presidenta en la Casa Rosada. Por ello, el Congreso ha fijado una intervención en las paritarias de todos los gremios, por paritarios electos, en la línea de la huelga petrolera, por 5.000 de mínimo, por la derogación del impuesto al salario y por el pase a planta de los tercerizados y contratados.

El Congreso valorizó la magnitud de la victoria de los tercerizados ferroviarios, justamente cuando los diarios publicaban el ingreso de 3.168 compañeros en distintos ferrocarriles y la reactivación de la misma lucha en el subte -así como en Luz y Fuerza, en bancarios, en los calls, en municipales, en telefónicos. O sea que la lucha ferroviaria y su triunfo colocaron el tema de los tercerizados en la agenda nacional y en las prioridades de nuestra intervención.

Entre una docena de prioridades de elecciones sindicales en todo el país, se destaca en el documento congresal la batalla por el cuerpo de delegados del Roca, donde 5 mil ferroviarios votarán luego de la cárcel a los principales burócratas de la UF. La burocracia presenta tres alas que disputan entre sí, todas con el amparo de la Ugofe y la Secretaría de Transporte Ferroviario. Causa Ferroviaria informó al congreso de su trabajo no sólo en tercerizados, sino entre los viejos efectivos: denuncia la entrega de la paritaria por los socios de Pedraza, y organiza un movimiento por la bolsa de trabajo. Los compañeros informaron al congreso del trabajo para reunir las cien candidaturas necesarias para desarrollar una lista clasista, en las condiciones proscriptivas del estatuto ferroviario. Un plenario de treinta activistas del Mitre, durante los días del Congreso, así como debates con delegados y agrupaciones del Sarmiento y el San Martín, están discutiendo una batalla política en todo el ferrocarril, para expulsar al pedracismo. Asimismo impulsamos una lista común del activismo combativo ante la elección de ATE.

En función del período descripto, el Congreso se fijó una política de círculos fabriles que encabecen la formación de agrupaciones clasistas y la recuperación de cuerpos de delegados.

Finalmente, se trazó un plan de comités de base de apoyo al Frente de Izquierda. El kichnerismo se aferra, y se apoya, política y electoralmente, en la burocracia de los sindicatos. El PO, desde el frente, será un factor de politización clasista y socialista.

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