28 de abril de 2011 | #1174 | Por Partido Obrero

La directiva de ATE conspira contra la huelga del Colón y el kirchnerismo hace demagogia

En momentos en que el Gobierno de la Ciudad tomó la iniciativa de avanzar a fondo en una actitud de revancha contra los trabajadores del Teatro Colón, despidiendo primero a su junta interna y luego a 41 trabajadores más, la directiva verde de ATE asumió una política definida hacia la huelga del Colón. No ha sido la de convocar a un plenario de delegados para organizar un paro de todos los trabajadores capaz de quebrar la ofensiva antisindical. Tampoco ha optado por extender la lucha al resto de las reparticiones, usando la huelga de los compañeros como un ejemplo sobre cómo se da una pelea en serio para conseguir un aumento salarial y las reivindicaciones. Por el contrario, ha optado por actuar en "tándem" con el Gobierno de la Ciudad, ofreciéndose, apenas tres horas después de producidos los 41 despidos, como su correa de transmisión hacia la asamblea de trabajadores para quebrar la lucha y, de paso, tratar de cargarse la Junta Interna combativa del Colón.

Con el verso de contar con una propuesta del gobierno, cuyo contenido nunca atendió los reclamos que dieron inicio al conflicto, y valiéndose de la base de Sutecba para sumar votos contra los luchadores y amedrentar a los despedidos, logró lo que nunca había ocurrido en los más de cuatro largos meses que lleva la huelga del Colón: dividir a los trabajadores. En asambleas muy reñidas y actuando coordinadamente con los sectores de la burocracia de Sutecba, infundió el terror entre los despedidos y mocionó el levantamiento de toda medida de fuerza como condición para ir a una negociación, sin importarle que el macrismo se vio obligado a sentarse en una mesa justamente por la firmeza al encarar un plan de lucha.

Ninguneando la moción de convocar una gran movilización popular a la Jefatura de Gobierno en defensa de la lucha del Colón, la que explote la enorme simpatía conseguida, la "Verde que lucha" creó las peores condiciones para una negociación, en la medida en que ahora el Gobierno no ofrece nada pero, en cambio, exige que la Junta Interna firme un acta de paz social y de aumentos por productividad, sin siquiera tener un lugar en la mesa de negociación. Una verdadera canallada.

El kirchnerismo, hay que decirlo, está jugando su interna en la Ciudad a partir de un aprovechamiento demagógico del conflicto del teatro por parte de algunos de sus candidatos. Así como ha desfilado el ahora boudouísta Gustavo López, sin que a los "nacionales y populares" se le caigan los anillos en el apoyo al Colón, recientemente también se ha arrimado el precandidato Filmus para ofrecer entretiempos de partidos de fútbol para que los trabajadores se puedan manifestar, pero nada más. Frente a los despidos sumarios y al conjunto de las persecuciones que atentan contra la organización sindical, los kirchneristas bien podrían disponer del Ministerio de Trabajo para intervenir en lo que es una clara violación a la legislación laboral y a lo dispuesto por la Organización Internacional del Trabajo. No es ésta la política llevada adelante (a pesar de disponer de todos los medios a su alcance), como lo prueba su permanencia en el directorio del teatro a través de Inés Urdapilleta.

Los trabajadores han suspendido el paro y con ello han dado un gesto en pos de entablar una negociación. Sin embargo, no han bajado la guardia y, a pesar del enorme operativo mediático que busca dar por clausurada la lucha, ya han dejado en claro públicamente que no hay posibilidades de acuerdo sin, al menos, la reincorporación formal de todos los despedidos y el cese de las causas a los luchadores. Con todo, la lucha se encuentra en una encrucijada, porque Arrechea (ATE Capital) interviene para levantar definitivamente el paro.

Pero los músicos del Colón tienen un enorme capital político y gremial acumulado como para darle resto a la lucha y quebrar las maniobras de la burocracia verde. Dependerá de su capacidad de orientarse con independencia de las fracciones políticas patronales -tanto la del gobierno nacional como la de Proyecto Sur (ATE)- que actúan como cobertura izquierdista de la política contra los trabajadores. Es preciso sacar conclusiones y mantenerse firmes en el planteo unitario que asegure la reincorporación de todos los despedidos y el retiro de las causas contra los trabajadores.

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