13 de octubre de 2011 | #1198 | Por Partido Obrero

Un debate sobre el impacto de la crisis en Argentina

Los editoriales de Prensa Obrera 1195 y 1196 expresan la posición del partido respecto del impacto de la crisis en Argentina, con el fin de desmentir el mito oficialista de un hipotético "blindaje" de la economía argentina ante la crisis. Ambos hacen hincapié en el problema de la fuga de capitales como principal limitación y signo de agotamiento del "modelo".

El editorial de Nicolás Roveri augura, incluso, una crisis de la balanza de pagos similar a la de 2001. Discutimos este asunto intensamente en el círculo de docentes de la facultad de Ciencias Económicas de la UBA y queremos abrir el debate al interior del partido en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, consideramos que hay cuestiones de método que deben refinarse para poder dar el debate con los trabajadores de manera correcta: ninguno de los dos artículos mencionados cita datos duros que respalden las afirmaciones y, en cambio, recurren a comentarios extraídos de la prensa burguesa. En particular, el editorial de Roveri cita un informe de Delphos, una consultora de importancia marginal y de fuerte filiación macrista. Recordemos que las consultoras cobran suculentas sumas por decir lo que a sus clientes les gusta escuchar; en ese sentido, no es de sorprender que en los informes de Equis (la consultora del oficialista Artemio López) todo ande bien, mientras que lo contrario ocurre en los informes de Delphos. Ninguna de estas fuentes puede ser tomada en serio a la hora de construir una posición política independiente del lado de los trabajadores. Por otro lado, entendemos que existen ciertos errores en el análisis económico que llevan adelante estos artículos. En particular, no consideramos que el problema del drenaje de reservas tenga la importancia que se le asigna. Para entender esto, recordemos que Argentina es uno de los países con mayor cociente de reservas/producto en el mundo.

El editorial de Altamira apunta a señalar que, descontados los pasivos del BCRA, este stock de reservas ya no sería tan alto; sin embargo, debemos recordar que esos pasivos tienen fechas de vencimiento variables, mientras que las reservas son un stock líquido. Un principio básico de las finanzas obliga a contabilizar cada deuda a valor presente; es decir, títulos que vencen dentro de años no pueden ser medidos a valor nominal y simplemente restados de los activos. En términos generales, entendemos que Argentina está hoy muy lejos de una crisis de balance de pagos. Ocho años consecutivos de superávit comercial (hecho inédito en la historia argentina) convierten a ese escenario en algo lejano y poco factible. Al menos dos docenas de países deberían sufrir esa crisis mucho antes que Argentina.

Consideramos que la perspectiva política marcada por ambos editoriales es correcta: el "modelo" no traerá otra cosa que ataques contra la clase obrera en 2012, bajo la forma de tarifazos, congelamiento salarial en términos reales, inflación y despidos. Pero el problema pertenece a la esfera real de la economía mucho más que a la esfera monetaria. La devaluación del peso es más una exigencia de la burguesía (que el Estado se aprontará a llevar adelante apenas pasen las elecciones) que una necesidad monetaria o financiera. Entendemos que el eje de nuestra posición debe ser el repudio a la inflación, al congelamiento de los haberes jubilatorios y al recorte salarial en términos reales, antes que el alarmismo financiero.

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