13 de octubre de 2011 | #1198 | Por Partido Obrero

Chile: la derecha juega sus últimas cartas

A cinco meses de iniciada la lucha por la gratuidad de la educación en Chile, los enfrentamientos entre el gobierno y el movimiento estudiantil se encuentran en su punto más alto.

El “diálogo” abierto entre Piñera y los estudiantes duró tan sólo tres reuniones. Tras la negativa del ministro de Educación, Felipe Bulnes, a discutir la gratuidad universal en la educación, los estudiantes optaron por retirarse de las conversaciones. El último congreso de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) llamó a no volver a clases en el segundo semestre y convocó a sumarse a un nuevo paro nacional, los próximos martes 18 y miércoles 19 de octubre.

Como respuesta, el gobierno endureció una ofensiva integral contra el movimiento estudiantil, prohibiendo a los estudiantes manifestarse en los lugares solicitados (la represión a la última movilización, la número 37, fue la más brutal desde comenzado el conflicto, con casi 150 detenidos). La provocación a los estudiantes comenzó en medio de las negociaciones, con el envío del gobierno de un proyecto de ley para regular los delitos contra el orden público, que penaliza con la cárcel las tomas de los establecimientos educacionales. El proyecto tipifica nuevas figuras delictuales, como el impedimento al libre tránsito y la falta de respeto a policías, facilita la obtención de medios de prueba mediante el espionaje y establece como agravante el actuar “encapuchado”.

La profundización del ataque al movimiento estudiantil es una apuesta calculada del gobierno para forzar a una radicalización de la lucha y a una polarización política, con el objetivo de extorsionar a la oposición para que intervenga ante la dirección de los estudiantes para frenar la lucha y evitar la adopción de medidas políticas de excepción -incluido el estado de sitio. Piñera ha llevado la polarización al Congreso con amenazas sobre medidas de orden público.

 

Apoyo masivo al reclamo estudiantil

Mientras en muchas universidades los estudiantes han regresado a clases para rendir las pruebas finales y mantener sus becas, se mantiene en las asambleas de la Confech la postura de continuar el paro y las movilizaciones.

La vitalidad del apoyo al movimiento de lucha se expresó la última semana en el “Plebiscito por la Educación”, en el que votaron 1.016.827 de ciudadanos en 2.940 mesas extendidas a nivel nacional. La consulta planteaba la Educación Pública gratuita en todos los niveles, garantizada por el Estado, y la desmunicipalización de escuelas y liceos, para que vuelvan a depender del Ministerio de Educación. Además, preguntaba acerca de si el lucro con fondos públicos debe ser prohibido en todos los niveles de la educación chilena, y consultaba por la necesidad de incorporar a la Constitución el Plebiscito Vinculante, convocado por los ciudadanos, para resolver los problemas fundamentales de carácter nacional. El apoyo a los reclamos estudiantiles se impuso con más del 92% de los votos.

“Nueva” Concertación o una alternativa

La nueva situación política ha suscitado un debate dentro la oposición centroizquierdista a Piñera, la llamada Concertación.

El debate divide, por un lado, a quienes plantean dejar atrás la alianza entre la Democracia Cristiana y el PS, para construir un frente del PS con el PC, y a quienes quieren incorporar al PC a la Concertación entre la Democracia Cristiana y el socialismo, que llevaría a Bachelet como la próxima candidata presidencial. Estos ajetreos persiguen el propósito de ‘encarrilar’ la lucha de los estudiantes hacia el espacio electoral, mediante un pagaré de promesas que ejecutaría un gobierno ampliado en su costado izquierdo. Los artífices de esta maniobra subestiman el grado de descomposición que afecta a la Concertación cuando creen que el partido Comunista tiene condiciones para aceptar esa propuesta. Para armar una alternativa a Piñera, el centroizquierda deberá atravesar por una crisis aún más severa de la que golpea ya a la banda de intereses capitalistas que representa la derecha.

Nuevas movilizaciones y el problema de la dirección

El 19 de octubre, la Confech y el Colegio de Profesores, junto con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), convocaron a una nueva movilización por la educación gratuita y contra la represión. Del mismo modo que en el movimiento estudiantil, el movimiento obrero realiza una experiencia acelerada de los límites de la dirección de la CUT, atada a las maniobras para reflotar la Concertación. Mientras la movilización popular desgasta el régimen político chileno, se multiplican los reagrupamientos obreros y estudiantiles independientes del PC y del PS.

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