13 de octubre de 2011 | #1198 | Por Partido Obrero
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Francia: las elecciones y la crisis mundial

Las elecciones del pasado 25 de septiembre no deben comprenderse solamente por su resultado sino, esencialmente, por el escenario en el que se desarrollaron. Francia vive un recrudecimiento de la crisis mundial que tiene como epicentro a su sistema bancario y financiero. Según los medios internacionales, la exposición de la banca francesa ante un posible default de Grecia sería de una envergadura aún mayor a la caída de Lehman Brothers para los EEUU. No se explicaría sino el énfasis que Christine Lagarde, sucesora de DSK en el FMI, pone ante un plan de recapitalización de los bancos europeos, franceses y alemanes en primera línea. Este plan sería a la imagen y semejanza de los planes de expansión monetaria llevados adelante por EEUU. En pocas palabras, la impresión de euros y su consecuente entrega a los distintos bancos y fondos de inversión franco-alemanes para que puedan "capitalizarse" o, como bien hemos visto en el caso de EEUU, reanudar sus negocios especulativos. La particularidad de este plan de expansión monetaria sería que tendría que desenvolverse en una Europa sumida en sus propias deudas con países que cargan ya con el título de morosos, como Grecia y España pero seguidos de cerca por Italia, Portugal y demás países del este europeo. Asimismo los encargados de flexibilizar el euro, Alemania y Francia, se encuentran hace ya cuatro años en políticas de austeridad fiscal. Por lo tanto quedaría planteado un escenario de ajustes fiscales para las masas trabajadoras y expansión monetaria para los bancos y entidades financieras.

La "revolución" en el senado

Con el triunfo en las elecciones indirectas (a través de "grandes electores") el PS se asegura un total de 177 bancas (junto con los bloques de Europa Ecología - Los Verdes y un Frente de Izquierda compuesto por el Partido de Izquierda y el PCF) frente a un disminuido UMP, partido de Sarkozy. Hay dos datos relevantes de la elección: por un lado, el partido del presidente ha sufrido las consecuencias de la crisis mundial. Las peleas hacia el interior del partido, que se revelan en la escisión de una parte de sus diputados hacia un bloque de centro derecha hasta los desencuentros entre el primer ministro Francois Fillon y el secretario general del UMP Jean-Francois Copé marcan la crisis política que atañe a un gobierno incapaz de pilotear la crisis mundial. Por el otro lado, el PS aún no ha podido salir del escándalo propiciado por el "affaire Strauss Kahn" y su conducción aún está supeditada a las internas que se avecinan. Fue revelador, sin embargo, el discurso de asunción del nuevo presidente "socialista" del senado (segunda figura de importancia luego del presidente) Jean-Pierre Bel dejó en claro que no tiene "ninguna voluntad de obstruir" el normal funcionamiento del gobierno y omitió toda declaración con respecto a la crisis en curso. El PS añora ser la alternativa de recambio ante el inminente hundimiento del sistema financiero francés y de su par, el UMP, pero deberá sortear para eso el derrumbe y colapso de la Unión Europea.

El PS, alternativa en crisis

Más allá de que el dato relevante es el hundimiento del partido del presidente Sarkozy el análisis de su sucesor en línea demuestra la fragilidad del sistema político en su conjunto. A pesar de la victoria en las legislativas, el PS aún debe enfrentar la mayoría del UMP en la Asamblea Nacional (cámara alta) y allanar el camino para ganar las presidenciales de 2012. Este último se presenta como el problema fundamental, con cuatro candidatos en la interna del partido: la dispersión interna demuestra que, a pesar del triunfo en el Senado, el PS aún no cuenta con las condiciones políticas para imponerse en las presidenciales. Luego del descabezado DSK las ex candidatas Segolène Royale y Martine Aubry deberán competir con Francois Hollande (sucesor de DSK) y el obamista Arnaud Montebourg. Hollande, ex pareja de Royale hasta 2007, se posiciona actualmente como favorito, principalmente por su carácter centrista y por el apoyo de personajes como DSK y Jack Lang.

La dispersión política de la clase obrera

El NPA sigue naufragando en medio de su propia crisis interna que no ha podido sortear. La adaptación a las direcciones sindicales en el momento de las movilizaciones de masas llevadas a cabo por la clase obrera francesa ante el intento de aumentar la edad jubilatoria, han dejado al partido en una situación de virtual disolución y ante el inminente peligro de ruptura. Olivier Besancenot, el cartero que otrora despertara las ilusiones de más de un izquierdista, descartó presentarse a las elecciones presidenciales y decidió dejar su lugar a Phillipe Poutou, un obrero ex Lutte Ouvrière. El NPA ha centrado su política en dos campaña: la primera sería una campaña contra la deuda externa, la que caracterizan como "usurera" y "antipopular". Sin embargo, la campaña no se pronuncia por el cese inmediato del pago de la deuda externa. Más lejos aún se encuentra el planteo de nacionalización de la banca y de solidaridad con el pueblo griego en su lucha por ir efectivamente contra una deuda usuraria e imperialista. La segunda campaña gira en torno a la lucha presidencial, aunque mantiene caracteristicas difusas. Ante las elecciones de 2012, el NPA ha decidido suplantar sus organismos partidarios, para reemplazarlos por un "comité de campaña" que vendría a sintetizar las discusiones y el plan de acción. De esta forma, el NPA avanza en la liquidación de la organización. Esto refleja el resultado de una división al interior del partido que ha llegado a la necesidad de publicar dos balances con respecto al congreso que pasó. La división de ambos sectores refleja la presión ejercida por el Frente de Izquierda (PG y PCF). Una parte, la minoria, sostiene que hay que acercar posiciones con este armado político, mientras que la parte mayoritaria estaría a favor de una candidatura propia y por fuera de un acuerdo con los que cierran con el PS. Una tercera posición, aún más minoritaria, habría propuesto realizar un frente con LO, pero fue completamente desechada. Mientras tanto LO desestima la necesidad de intervenir en las elecciones en un cuadro de crisis polItica y bancarrota capitalista. Por supuesto, la lucha electoral no suplanta las movilizaciones y la organización obrera, pero una fuerza que carece de la capacidad para nuclear transitoriamente a la clase trabajadora en una alternativa política independiente renuncia a una lucha estratégica. Frente a esta situación, la clase obrera francesa se encuentra huérfana. La lucha por la educación moviliza ya a vastos sectores de la clase trabajadora y se presenta como un momento clave para la reinserción de la juventud en la primera plana del escenario político francés. Nuevos aires mediterráneos llegarán pronto a las costas del país galo y plantearán un nuevo escenario para la lucha por una alternativa obrera en la tierra de la Comuna de París.

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