13 de octubre de 2011 | #1198 | Por Partido Obrero

Libertad supervisada para uno de los cinco presos cubanos

La libertad ‘supervisada’ que un tribunal norteamericano acaba de conceder a René González -uno de los cinco activistas cubanos detenidos por el FBI en 1998 y condenado bajo la acusación nunca probada de ‘ataque contra la seguridad nacional norteamericana’- ha despertado una fuerte indignación en el gobierno cubano. El fallo retiene a González en territorio norteamericano durante tres años más, impidiéndole el regreso a su país.

Víctimas de torturas físicas y psicológicas durante los 17 meses posteriores a su detención, los cinco isleños fueron condenados con penas de entre 15 años de prisión y dos cadenas perpetuas, luego de que se infiltraran en grupos anticastristas radicados en Miami (el jefe de uno de estos grupos, Luis Posadas Carriles, es responsable del atentado contra una aeronave de Cubana de Aviación, que dejó 73 muertos en 1976). Aunque una corte de apelaciones revocó la condena contra los cinco prisioneros al considerar que no había existido un juicio justo, la Corte Suprema se negó a revisar el caso en 2009, dejando firmes las condenas.

Lo más grave de la permanencia de González en Estados Unidos es la posibilidad de que los grupos anticastristas intenten asesinarlo. El propio fallo de la jueza le prohíbe a González “acercarse a/o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos terroristas”, o sea que reconoce que en territorio norteamericano operan esta clase de bandas. Por lo pronto, la representante republicana -y lobbysta anticubana- por Florida, Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, no se opuso a la liberación pero tampoco se corrió un ápice de las posturas intransigentes de su sector, al asegurar que González “tiene sus manos manchadas de sangre estadounidense y ha dedicado su vida a hacer daño a nuestro país en nombre de un régimen que es patrocinador del terrorismo” (BBC Mundo, 7/10).

Por su parte, voceros del Departamento de Estado han desmentido que detrás de la liberación de González se encuentre un intento de canje de los cinco prisioneros cubanos por Alan Gross, norteamericano detenido en Cuba y condenado a 15 años de cárcel por participar en ‘planes subversivos’ (ABC, 7/10). Las recientes declaraciones de Obama, condicionando cualquier cambio de la política hacia Cuba a profundos cambios políticos y económicos en la isla, además del carácter urticante del tema en medio de la campaña presidencial, tampoco abonan la idea de un giro de la diplomacia yanqui en las relaciones con Cuba a partir de esta liberación.

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