13 de octubre de 2011 | #1198 | Por Partido Obrero

Siria: un principio de guerra civil

Siria comienza a mostrar los primeros síntomas de una guerra civil, mientras avanza la intervención de las grandes potencias imperialistas. El País de Madrid (5/10) ve una guerra civil de ‘baja intensidad’, a partir de los enfrentamientos armados en la ciudad de Homs -la tercera ciudad más grande de Siria y bastión de la oposición. Los choques armados han sido protagonizados entre unidades desertoras del ejército y las tropas leales al régimen de Al Assad, que asaltaron, recientemente, varias localidades de la ciudad tomadas por los rebeldes. Según relata el mismo cronista, aumentan los asesinatos colectivos. En los enfrentamientos, intervienen otros elementos: el lado rebelde cuenta con el apoyo de la formación islamista Hizb Al Tarir, próxima a Al Qaeda (Corriere della Sera, 4/10); por su parte, las tropas oficiales cuentan con la ayuda de una milicia paramilitar, Shabyha. La cifra oficial de muertos asciende a casi tres mil, un número incierto.

Por otro lado, se ha fundado un Consejo Nacional de Transición sirio (CNS) en Estambul, al estilo del que se formó en Libia para derrocar a Gaddafi con el apoyo de la Otan. El gobierno turco, que desarrolla una enorme demagogia antioccidental y propalestina, ha roto, sin embargo, relaciones con el régimen de Al Assad. Ankara congeló unos 500 millones de dólares Damasco en bancos turcos -incluso ha amenazado con declarar la guerra a Siria, si continúa la represión.

Se juega en torno de Siria una partida a tres bandas, entre las potencias occidentales, de un lado, Rusia y China, del otro, y Turquía. Los tres coinciden en poner fin al régimen de Al Assad, pero de ningún modo en la sucesión. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, el ultra derechista Lieberman, se ha pronunciado por el derrocamiento de Assad, pero no es claro que lo respalden los servicios secretos o la oposición; Assad ha sido desde siempre un freno para la causa de la autodeterminación nacional de Palestina.

El movimiento popular en Siria se manifiesta en los Comités Locales de Coordinación -que han sido los organizadores del proceso revolucionario. Los comités son grupos heterogéneos; un sector de ellos ha pasado al campo de la resistencia armada, junto con las unidades militares que desertaron. El inicio del año escolar fue sacudido por una virtual huelga general educativa entre docentes y alumnos, que realizaron manifestaciones masivas en las puertas de los colegios. La ilegalizada Hermandad Musulmana, el único movimiento que cuenta con una organización real en el interior del país, acaba de adherir al Consejo Nacional.

Salida política o salida militar

Estados Unidos y la Unión Europea plantearon en el Consejo de Seguridad de la ONU una nueva batería de sanciones contra el régimen de Al Assad y dejaron entreabierta la puerta a una intervención militar de la Otan. El CNS, en palabras de uno de sus miembros, explicó que no aspiraban a una “intervención extranjera”, pero sí a una “protección de los civiles” (Corriere, 4/10) -un viejo truco. Rusia, por su lado, mientras veta las propuestas de sanciones en el Consejo de Seguridad, ha convocado a una negociación en Moscú al régimen y sus opositores, que no tiene futuro.

La resistencia de Gadaffi en Libia, el principio de guerra civil en Siria, la intromisión de Turquía en los asuntos sirios y palestinos, el impasse de la maniobra para declarar un Estado palestino sin territorio ni fronteras; todo esto no solamente augura explosiones sin precedentes en el Medio Oriente, sino que deja en evidencia la crisis terminal que acosa a Egipto, que ha quedado afuera de la intervención internacional como consecuencia del completo impasse de su tentativa democratizante. La tendencia a la revolución social está viva en el gigante que cabalga la crisis en Africa y Medio Oriente.

La clase obrera internacional debe alinearse con la revolución proletaria en Egipto y con la causa de una república democrática en todo el territorio histórico de Palestina, y desarrollar una enérgica oposición a la intervención del imperialismo y de sus satélites islámico-turca y sionista en los países árabes.

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