13 de octubre de 2011 | #1198 | Por Partido Obrero

Acindar: "se adelanta a la crisis" con un ajuste

Diario Cruz del Sur (12/10)

(...) Desde 2002 Acindar pasó a estar controlada por la gigante brasileña BelgoMineira (controlada por la belga Arbet). En esas manos pasó a ser parte de un juego global donde acerías de todas las escalas quedaron concentradas en unos muy pocos grupos. Arbet, la francesa Usinor y la española Aceralia conformaron Arcelor en 2008, que poco después fue absorbida por la india Mittal y de esa manera se constituyó en el mayor jugador global del mundo del acero, con 30 plantas sólo en América, acerías en 66 países y una producción a nivel global de 144 millones de toneladas de acero, de las cuales Acindar aporta 1,4 millón, es decir el 1 por ciento.

De Paula (N. de la R.: un ejecutivo brasileño de la Belgo) desembarcó ahora con una orden simple y estricta: la ex Acindar debe pasar de una rentabilidad del 12 al 20 por ciento. Y para alcanzar esta meta es necesario -según la visión de la compañía- hacer una "reestructuración", que en criollo rasante no significa otra cosa que un ajuste.

Las directivas que bajó el brasileño tuvieron un efecto inmediato. La empresa anunció un plan de suspensiones rotativas en la planta de Villa Constitución. Al gremio le informaron que los trabajadores que se vayan a su casa a "descansar" cobrarán el 75 por ciento del sueldo en bruto. En esta primera etapa esta medida afectará a los contratados, que pertenecen a empresas tercerizadas y suman unos 1.300 empleados.

Juan Carlos Vaccaro, gerente de Asuntos Externos de la compañía, señaló a este medio que "la empresa decidió, como lo hizo en 2008 en un momento previo a la crisis internacional, emprender una serie de reestructuraciones para ajustar la competitividad de la siderúrgica", que "se vio afectada por una baja en el precio mundial del acero y un incremento en los costos laborales".

Acindar emprendió también -según relataron a este diario fuentes de la comisión interna de la UOM- un achique con las empresas tercerizadas. El objetivo de los directivos de la planta ubicada en Villa Constitución es que de 40 firmas queden 10. Estas empresas -cuya gran mayoría realiza tareas de lo que se podría englobar como "mantenimiento"- emplean a unos 1.200 trabajadores, casi la misma cantidad de los operarios del plantel permanente que tiene la siderúrgica. Lo que advierten los delegados gremiales es que un achique de las tercerizadas acarreará una reducción de personal. Por eso, el gremio de la Unión Obrera Metalúrgica le propuso a la empresa que la promesa de que no va a haber despidos quede estampada con una firma en un papel. Con la mediación del Ministerio de Trabajo, las partes firmaron lo que denominan un "acuerdo de paz", por el cual la siderúrgica se compromete a no tocar a un solo trabajador en su plan de ajuste. La cartera que dirige Carlos Rodríguez impulsó un acuerdo parecido entre las partes en diciembre de 2008.

Desde un sector del sindicato plantean que los empleados tercerizados puedan jubilarse con los beneficios que posee un trabajador de planta, que lo puede hacer a los 50 años con 25 años de aporte, amparado en lo que son las funciones "penosas" -turnos rotativos, jornadas nocturas, y trabajo a la intemperie, entre otras cosas.

Por fuera de los empleados que están bajo convenio, en la ex Acindar cortaron varias cabezas y pesadas. Unos 100 gerentes y empleados jerárquicos fueron despedidos en agosto pasado. Desde la firma plantearon que se trató de "acuerdos de desvinculación" que incluyeron "beneficios adicionales" a una indemnización.

A la vanguardia en ajustes

Acindar -que factura 4.234 millones de pesos y el 90% de su producción es para el mercado interno- tiene el extraño privilegio de adelantarse a los ajustes que luego se generalizan en otras grandes empresas. En 2001, fue de las primeras en bajar sueldos y, en 2008, adelantó vacaciones por la crisis mundial y cerró la planta durante el verano, medidas que acompañó con la liquidación del stock que poseía, que equivalía a casi un mes de producción.

En 2008, Acindar fue una precursora en planes de ajustes previos a la crisis internacional, que en Santa Fe golpeó muy duro a los sectores industriales, con mayor intensidad al metalmecánico. Ahora volvió a hacer lo mismo. Sin embargo, aún no hay pronósticos definitivos de cómo impactará la crisis internacional en la región.

En Trabajo de la provincia señalan que desde el punto de vista de los datos objetivos que el Estado posee percibe la película con unos seis meses de retraso. La destrucción de empleos en la crisis anterior recién se vio reflejada en las estadísticas del primer trimestre de 2009. Ese año se hicieron añicos en la provincia 20.471 puestos de trabajo. Pero en ese momento había otro detonante que no está presente, como son los conflictos gremiales y los pedidos de subsidios Repro, una herramienta que se usó desde el Estado para paliar la crisis y evitar que se multiplicaran los despidos.

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