29 de octubre de 2015 | #1387 | Por Christian Rath

El origen de la CGT (y de la burocracia sindical)

El 6 de septiembre de 1930 se consumó el golpe oligárquico e imperialista dirigido por Uriburu, fascista confeso, contra el gobierno radical de Irigoyen. El 7 de septiembre se promulga el decreto que dispone "pasar por las armas" a quienes participaran de la difusión de propaganda opositora al gobierno, una medida que apunta en particular a anarquistas y comunistas, y se inicia la clausura de sindicatos anarquistas. El 11 de septiembre es fusilado Joaquín Penina, anarquista, organizador de las huelgas de 1928 en el cordón que va desde Villa Constitución hasta Rosario y primer fusilado en la historia del movimiento obrero. El 12 se prohíbe La Protesta. A esa altura, más de 400 presos políticos se hacinan en Devoto, mitad anarquistas, mitad comunistas1. Cinco meses después es fusilado, con todo el exhibicionismo posible, Severino Di Giovanni.

El golpe significa una voz de mando para provocar despidos en masa, despedir dirigentes sindicales, liquidar las limitadas conquistas sociales arrancadas bajo el gobierno radical. En definitiva, trasladar sobre la clase obrera la crisis capitalista de ese tiempo.

El régimen ejerce un control mucho más moderado sobre los sindicatos socialistas y sindicalistas, que conforman, por esos días, la CGT, la central que tomaría el nombre que perdura hasta el día de hoy.

 

"La CGT... convencida de la obra de renovación del gobierno provisional"

Aunque la fecha efectiva de fundación de la CGT es el 27 de septiembre, su acta de bautismo es la declaración de apoyo al gobierno en esas mismas horas, uno de los actos más ignominiosos en la historia del movimiento obrero. Léase atentamente: "La CGT, órgano representativo de las fuerzas sanas del país, convencida de la obra de renovación administrativa del gobierno provisional y dispuesta a apoyarla como está (sic) en su acción institucional y social... Convencida esta Confederación no mantiene en vigencia la ley marcial, sino para asegurar la tranquilidad pública... Los actos de los sindicatos no han sido molestados... No se conoce el caso de militantes ni miembros de los cuerpos centrales de la CGT que hayan sido detenidos ni perseguidos en virtud de la acción sindical" (a estas horas había sido fusilado Penina, se producían detenciones y deportaciones en masa y la picana eléctrica se ensayaba en vasta escala). Cierto que no fue sólo la CGT. El Partido Socialista declaraba, a la par, que "no obstante el carácter militar del movimiento, si las cosas se hubiesen limitado a derrocar al gobierno y poner en su lugar a los sucesores constitucionales, se habrían satisfecho los anhelos democráticos del país"2.

A un mes de su constitución, frente a la condena a muerte de tres choferes por un tribunal militar, reiterará, en un pedido de clemencia, su apoyo al gobierno "en su acción de justicia institucional y social, en nombre de los afiliados de los diversos gremios que la componen".

Entre 1929 y 1932, los salarios reales caen un 19%, la desocupación afecta a 334.000 trabajadores -datos oficiales- y las luchas reivindicativas, bajo el imperio de la represión y el colaboracionismo de la naciente CGT alcanzan los niveles más bajos de toda la historia del movimiento obrero. Las duras luchas de trabajadores rurales, del calzado, telefónicos, empleados de comercio son abandonadas a su suerte por la unión del "movimiento obrero organizado".

La CGT "de los orígenes" reivindicada por Moyano es la que va a inaugurar, a la vez, la dictadura sobre los sindicatos. Su dirección es fruto de un acuerdo de cúpulas y va a dejar de lado la convocatoria al Comité Central Confederal y al Congreso General hasta la crisis que planteará una nueva situación en 1935.

La central tiene como protagonista a la Unión Ferroviaria, la que más lejos, junto a La Fraternidad, fue en la política de colaboración con el gobierno (nacionalista burgués) de Irigoyen. Su acción gremial se puede resumir en dos párrafos. Deja caer la enorme huelga de los gráficos por las seis horas de trabajo para las tareas insalubres y va a presidir una suerte de pacto social, en que la clase obrera se hace cargo voluntariamente de la crisis y la carga sobre sus espaldas. Los fraternales contribuyen a financiar los déficits de las compañías ferroviarias "con un porcentaje sobre sus sueldos superiores a cien pesos". Los ferroviarios acuerdan sucesivamente con las patronales "sobre la base de la concesión al personal de una licencia sin goce de sueldo durante determinada cantidad de días, sistema que se dio en llamar prorrateo"3. Eran, de todos modos, acuerdos que contenían de este modo y hasta cierto punto los despidos, mientras la ofensiva se descargaba sobre el resto del movimiento obrero.

El movimiento obrero no debe tener entre sus efemérides la constitución de "esta" CGT. El proceso de burocratización de los sindicatos comenzó mucho antes del peronismo. Un punto de inflexión que anunció estos tiempos fue la traición de sindicalistas y socialistas a la huelga general en la Semana Trágica de 1919

 

1. Alexander, Robert, Communism in Latin América, Rutgers..., 1957.

2. La Vanguardia, Año XXVII, 8378, 9/9/1930.

3. Marotta, Sebastián: El movimiento sindical argentino, Editorial Calomino, Buenos Aires, 1970.

Tags: cgt, clasismo, movimiento-obrero, socialismo, sindicalismo, po-1387, origen, comunismo, anarquismo

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