20 de octubre de 2016 | #1433 | Por Jacyn

Mariano Ferreyra, a seis años de su asesinato

La lucha por el castigo a los responsables del crimen de Mariano Ferreyra fue, sin duda, una de las gestas populares más relevantes de los últimos años.
 
Miles y miles de personas, a lo largo y ancho del país, se movilizaron para reclamar justicia. Entre la juventud y los trabajadores, Mariano se convirtió en un símbolo de lucha, de entrega y de solidaridad entre los explotados. Destacados artistas e intelectuales de la Argentina sumaron sus aportes sin vacilar y los rockeros le rindieron tributo en un disco y en grandes y pequeños festivales.
 
Para los luchadores socialistas, Mariano Ferreyra será para siempre el santo y seña de una generación militante que enfrentó a la burocracia sindical y a los empresarios vaciadores aliados al gobierno “nacional y popular” de los K. No olvidará nunca que la sangre de un luchador –un abismo– nos separa de la pequeña burguesía nacionalista.
 
De la mano de una extraordinaria movilización desbaratamos los intentos oficiales de instalar el relato de un “enfrentamiento” y llegamos a las condenas de  José Pedraza y buena parte de los responsables, un resultado inédito en relación a los crímenes contra la clase obrera.
 
El homicidio de Mariano y las graves heridas que sufrieron Elsa Rodríguez y otros compañeros fueron el resultado de un ataque criminal, en una zona liberada por la policía, para proteger los negocios que burócratas, empresarios y funcionarios realizaban con fondos públicos.
 
La Cámpora, que ahora usurpa la memoria de nuestro compañero para llenarse la boca sobre la “juventud militante”, estuvo borrada del proceso de lucha que llevó a Pedraza a la cárcel. Tras el crimen de Mariano, su gobierno seguía invitando a Pedraza a actos oficiales, sus ministros lo asesoraban para perpetuarse en el gremio y sus alcahuetes pretendían instalar que se había tratado de un “enfrentamiento” mientras acusaban al PO de “tirarle un muerto” a Cristina.
 
Seis años después
 
El gobierno de Macri retomó la alianza con la burocracia sindical que mantuvo el kirchnerismo durante sus tres mandatos.
 
Si Cristina consideraba a Pedraza un modelo ejemplar del “sindicalismo que construye”, apenas asumió Macri la Justicia benefició al ex capo de la Unión Ferroviaria con el otorgamiento de la prisión domiciliaria –que actualmente cumple en una torre de lujo en Palermo Chico. El pacto con la burocracia sindical, bendecido por el Vaticano, inmovilizó al movimiento obrero en el marco de un ajuste brutal y prepara las bases para una nueva ofensiva flexibilizadora.
 
Los empresarios que lucraban con los subsidios y la tercerización laboral en el Roca siguen operando los ferrocarriles Urquiza (Metrovías) y Belgrano Norte (Ferrovías). La burocracia también sigue participando de la “gestión” ferroviaria. El sucesor de Pedraza en la UF, Sergio Sasia, y Agustín Special, de La Fraternidad, integran el directorio de Trenes Argentinos. El secretariado nacional de la UF sigue integrado por los compinches de Pedraza en sus tres cuartas partes, empezando por el mencionado Sasia. Asimismo, la burocracia continúa monopolizando el ingreso de personal al ferrocarril.
 
Así fue como reclutó a la patota que atacó a los compañeros y mató a Mariano.   
 
Esta lucha sigue
 
La burocracia sindical juega un papel central en la aplicación del ajuste y está dispuesta a ser corresponsable del retroceso brutal que la clase capitalista quiere infringir a los trabajadores.
 
La lucha por Mariano continúa en la movilización para que no crezca la impunidad y Pedraza vuelva a la cárcel común y en la batalla cotidiana por acabar con la burocracia y recuperar los sindicatos como instrumentos para la emancipación del movimiento obrero.
 
 
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