29 de diciembre de 2016 | #1443 | Por Alejandro Guerrero

El procesamiento y embargo contra Cristina Kirchner

“Tiene el apuro de la política”, dice Página/12 (28/12) sobre el dictamen de procesamiento de Cristina Kirchner resuelto por el juez Julián Ercolini. Es posible: en la Argentina los fallos judiciales tienden a ser maniobras políticas, e incluso el momento de los dictámenes se negocia en distintos despachos fuera de Comodoro Py. Ercolini, por otra parte, es un todoterreno funcional siempre al gobierno de turno. Tiene, por ejemplo, un pedido de juicio político presentado contra él por Elisa Carrió cuando, en 2005, sobreseyó en tiempo récord a Néstor Kirchner en una causa por enriquecimiento ilícito. Después, cuando los vientos comenzaron a soplar en dirección contraria, detuvo a Ricardo Jaime, el ex secretario de Transportes kirchnerista que estafó al Estado con la compra de material ferroviario inservible en España y Portugal. Y, hace apenas 10 días, sobreseyó a Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre en la causa Papel Prensa.
 
Señalados esos antecedentes del juez, debe consignarse que las 800 páginas del dictamen son aplastantes y no por la cantidad de papel. Por ejemplo, Lázaro Báez (era empleado bancario cuando Néstor Kirchner asumió por primera vez la gobernación de Santa Cruz) recibió con Austral Construcciones —empresa que creó en 2003, cuando NK ganó la presidencia de la Nación— tanta obra pública como la provincia de Buenos Aires entera, o como otras once provincias, además con sobreprecios obscenos. Ercolini recuerda que CFK, a quien llama “la encartada” (así designa la jerga judicial a la persona que ha de ser juzgada en un proceso) era “al menos” socia comercial de Báez. Ese “al menos” sugiere que en verdad era un testaferro.
 
El embargo por 10.000 millones de pesos involucra, además de la ex Presidenta, a Julio De Vido, Báez y el “bolsonero” José López. Paralelamente, la resolución de Ercolini aporta documentación a la causa por lavado de dinero mediante los hoteles Los Sauces y Hotesur, propiedad de los Kirchner, en cuyo uso supuesto se habría lavado dinero de Báez.
 
El procesamiento de CFK saca a luz los negociados del anterior gobierno a expensas del Estado en una causa de las varias contra la ex presidente que anima el oficialismo. Pero se cuida muy bien de avanzar sobre la patria contratista encabezada por la Cámara de la Construcción, que ahora hace negocios con el macrismo. Por lo pronto, Odebretch sigue firme en la mega obra del soterramiento del Sarmiento, que será llevado a cabo en asociación con el primo de Macri Calcaterra.
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