29 de diciembre de 2016 | #1443 | Por Fernando Olub

Aerolíneas y el aterrizaje de las low cost

Tres mil trabajadores aeronáuticos se movilizaron a la audiencia pública
Alrededor de tres mil aeronáuticos se movilizaron a la audiencia pública que trató el ingreso de las líneas de bajo costo (low cost) al mercado local, a pesar de que las burocracias sindicales convocaron a una concentración sin paro.
 
A la hora de las intervenciones, los representantes sindicales se repartieron entre la reivindicación de la gestión de Isela Costantini -que se oponía al ingreso de las low cost- y el reclamo de que las nuevas empresas negocien con ellos las condiciones de trabajo, sin denunciar la naturaleza de una audiencia que sirve para enmascarar una decisión política ya tomada. La excepción a la regla provino de los delegados de Falcon, empresa tercerizada, que denunciaron que la precarización y tercerización que traen las low cost llegó hace rato a los aeropuertos y reclamaron un plan de lucha de todos los gremios.
 
Qué son las low cost
 
Las low cost tuvieron un desarrollo vertiginoso en Europa. Ofrecen pasajes económicos en vuelos de cabotaje. El bajo precio se debe a que no tienen servicios a bordo ni traslado de equipaje y a que utilizan aeropuertos alternativos a los centrales. Sin embargo, su principal ahorro radica en la aplicación de una extrema precarización laboral.
 
Según un estudio presentado en la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo, “siete de cada diez pilotos contratados como autónomos trabajan para una compañía low cost como trabajadores por cuenta propia o con contratos que no exigen ninguna remuneración y permiten tener a un piloto trabajando gratis, sobre todo si carece de experiencia”. Y sigue: “La precarización aumenta el riesgo de la inseguridad de esta industria. Hasta un 40% de los pilotos de entre 20 y 30 años están volando sin ser directamente empleados por su aerolínea, incluso se dan casos en los que el piloto, para poder volar, sabe que necesita ganar experiencia y entonces paga a la propia aerolínea, produciéndose un subsidio en toda la regla”.
 
 
La flexibilización es una tendencia en el ramo aerocomercial. Luego de la masiva quiebra de líneas que acarreó la bancarrota de 2008, las grandes compañías crearon sus propias low cost. 
 
Aerolíneas
 
El ajuste de Isela Costantini sobre los trabajadores de Aerolíneas quedó a medio camino. El gobierno requiere un ataque a fondo. Su reemplazo, Mario Dellaqua, es un hombre de Techint y ex presidente de Intercargo, empresa estatal de rampas que en su cortísima gestión le dio a LAN un 13% de descuento en la tarifa y desmanteló el servicio de ómnibus ArBus que unía Ezeiza y Aeroparque con destinos en Capital para beneficiar a Tienda León, otra empresa del círculo macrista. En una insólita declaración, Dellaqua reconoció no conocer nada del mercado de una compañía aérea (Infobae, 22/12). 
 
Frente a la crisis, las burocracias salieron a apoyar a Costantini. En el caso de Ricardo Cirielli (técnicos), éste llegó a defender su política de despidos encubiertos (hubo 400 en un año) mediante retiros voluntarios.
 
El desembarco de las low cost y el relevo de la dirección de Aerolíneas preanuncia una dura ofensiva. Está planteada una gran lucha por delante en defensa del convenio colectivo, el salario y los puestos de trabajo.
Tags: aerolineas-argentinas, low-cost, Isela-Costantini, mario-dellaqua

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