12 de enero de 2017 | #1444 | Por Pablo Giachello

Cómo es el nuevo convenio antiobrero en el petróleo

Con los anuncios de Macri en Casa Rosada en torno al “relanzamiento” del proyecto petrolero Vaca Muerta, se le estaría poniendo el moño final al nuevo convenio colectivo de trabajo para la industria petrolera, que se viene pergeñando desde hace aproximadamente un año. Las patronales del área, desde comienzos de 2016, condicionaron cualquier acuerdo paritario a la firma, por parte del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Rio Negro, Neuquén y La Pampa, de un acuerdo de “reestructuración productiva”. Es decir, de dar curso a la modificación del convenio colectivo de trabajo con el objetivo de bajar los “costos laborales”.
 
En agosto, el secretario adjunto del sindicato petrolero, Ricardo Astrada, firmó un primer compromiso en esa dirección y Guillermo Pereyra, el secretario general, ratificó el mismo en octubre. Aunque aún no es pública la letra final de la adenda flexibilizadora al convenio colectivo de trabajo, que reglamenta especialmente el trabajo en la explotación no convencional, el portal El Inversor On Line dio algunas informaciones de su articulado.
 
Los trazos gruesos, sin embargo, se conocen desde octubre. Según el acta firmada en aquella ocasión, la adenda del CCT habilita a las empresas a la reubicación del personal, en forma temporal o permanente, en tareas diferentes a las que venían realizando, sin derecho a pedir recategorización. Permite también el trabajo con mayor velocidad de viento, elevando el tope máximo de 50 a 60 kilómetros por hora. Con la implementación de la adenda se dará lugar al montaje y desmontaje (DM) en horarios nocturnos, que hasta el momento se encontraba prohibido, y a la simultaneidad de tareas de un mismo operario. A la vez que se extreman los controles de ausentismo por enfermedad, los equipos de torre o las cuadrillas de producción deberán continuar operando –hasta 4 horas- aún si falta algún integrante del turno. Como se ve, se trata de un mazazo a las condiciones laborales de los obreros petroleros, que dará lugar a nuevos accidentes laborales y muertes obreras.
 
Con la adenda, se eliminan definitivamente las llamadas “horas taxi” y “horas sueño”. Esto afecta especialmente a los trabajadores de “servicios especiales”, que es el sector con uno de los trabajos más calificados y, por ende, mejor remunerado. La medida apunta a nivelar hacia abajo a este sector, equiparándolo con los trabajadores de torre, lo que representa una reducción salarial de entre un 40 o 45%.
 
Es justamente contra las consecuencias de esta adenda que se han levantado los obreros de Halliburton y Schlumberger, sosteniendo desde hace más de una semana una retención de tareas. Se encuentran, de esta manera, marcando un camino para el conjunto de los obreros petroleros de Neuquén y Río Negro, que deben levantarse para derrotar esta ofensiva flexibilizadora.
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