9 de febrero de 2017 | #1446 | Por Norberto Calducci
Petroleo y gas

Energía: La crisis que se incuba

La entrega de conquistas convencionales y laborales en la actividad hidrocarburífera fue justificada como una vía para abrir camino a las inversiones en el sector. El secretario general del sindicato de Neuquén, Rio Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra, planteó que sin compromiso de inversión, no firmaría la conocida adenda de flexibilización: “las empresas tienen que invertir, si no, no sirve de nada discutir un nuevo convenio laboral”.
 
Finalmente la adenda se firmó sin compromiso de inversión alguna, a cambio de una “esperanza”.
 
Sólo tres empresas…
 
Tratándose de un Convenio Colectivo de Trabajo para el sector No Convencional, la adenda nació bajo una forma poco ortodoxa. No la suscribieron las cámaras patronales en el acto de la Rosada, sino solo tres empresas (YPF, PAE y Total). Se trata de las tres empresas que encabezan la producción de gas en nuestro país (73% del total en noviembre de 2016), por lo que la explotación No Convencional se concentrará en la producción gasífera, dejando la producción petrolera para mejores tiempos.
 
Las importaciones de gasoil de parte de las refinerías que operan en Argentina aumentaron un 28% en 2016, según las estadísticas del Ministerio de Energía de la Nación. Cada metro cúbico de combustible que ingresa del exterior son al menos 18 barriles de petróleo local que dejan de refinarse, con su secuela de menor trabajo. Las patronales petroleras no están conformes con este precio subsidiado (barril criollo) y la caída abrupta de la producción de petróleo de ahora en más será en picada. Esto anuncia que vamos a la importación de petróleo, de gasolinas y fueloil, con menores precios a nivel internacional. Con lo cual además de los buques con GLP, ahora será el momento de los buques petroleros. Eso sí, los combustibles no bajarán de precio (como no han bajado hasta ahora) en los surtidores, dejando una renta excepcional a las integradas que importen su materia prima.
 
Esto tiene otra implicancia: gran parte de las inversiones en gas, serán desinversiones en petróleo, como acaba de hacerlo Chevron en El Trapial (puesto en venta y con una caída de producción petrolera del 80%), en el mismo momento que anuncia “inversiones” en Loma Campana.
 
Ni aun así
 
Por propias palabras del presidente de YPF, la flexibilización laboral tiene, entre otras finalidades, atraer inversiones de los pulpos internacionales -Gazprom, Conoco, Statoil-  que no han desembarcado aún en el país, y de otras que ya están con áreas, como Shell y Exxon con caja propia.
 
Shell tiene en Neuquén dos áreas (Cruz de Lorena y Sierras Blancas) operadas por su subsidiaria O&G, y anunció en 2014 un plan de inversión para un piloto de 252 millones de dólares. La producción de ambas áreas a fines del año pasado era insignificante en petróleo y cero en gas.
 
En tanto Exxon tiene otras dos áreas (Bajo del Choique y La Invernada), donde también anunció una inversión de 250 millones de dólares. Su producción en ambas áreas es nula.
 
Dos asociaciones de YPF con multinacionales (Petronas y Dow Chemical), anunciadas con bombos y platillos hace tres o cuatro años, languidecen en la marginalidad productiva.
 
Con Petronas (en área La Amarga Chica), tiene declarada una inversión de 152 millones de dólares y un anuncio de otros 165 millones. En petróleo ronda los 800.000 barriles anuales y en gas es intrascendente.
 
La única área que puede considerarse es El Orejano, explotado por Dow, donde se anunció una inversión de 850 millones de dólares. Es la única que reporta una producción de gas que puede considerarse (casi 2.000.000 de metros cúbicos/día). En petróleo es insignificante. Pero aquí cabe una observación: Dow es propietaria del gasoducto que lleva gas rico (materia prima: etano, propano y butano) a sus plantas en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca, donde ese gas se industrializa en diversos productos que se exportan (polímeros de etileno, urea, polietilenos y PVC). Por lo tanto Dow tiene un interés particular en la producción gasífera en Neuquén.
 
Con la adenda se abarató sustancialmente el “costo laboral” pero las inversiones reales aún brillan por su ausencia.
Tags: guillermo-pereyra, ypf, petroleros, flexibilizacion-laboral

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