8 de junio de 2017 | #1461 | Por Jorge Altamira

Emergencia euro-mediterránea, una conferencia que marca caminos

El 26-28 de mayo pasado tuvo lugar la Cuarta Conferencia Euro-Mediterránea, en la ciudad de Atenas. Como ocurriera con las tres anteriores, fue organizada por el Centro Socialista Christian Rakovsky, que impulsa el Partido Obrero Revolucionaria de Grecia (EEK) y por la Red Mediterránea, en la que se encuentra asociado con el Partido Obrero Revolucionario de Turquía (DIP). La distinguió de las reuniones, plenarios y conferencias frecuentes de los partidos y luchadores de izquierda que se realizan a lo largo y ancho del planeta, el propósito de determinar una línea de acción ante la aceleración de las crisis políticas y por sobre todo las guerras que asolan ese espacio geográfico, que incluye al Medio Oriente y a Europa, y a los Balcanes y el este de Europa en particular, junto a Rusia y Ucrania. El Partido Obrero de Argentina se hizo presente con una delegación, en función de una caracterización política similar a la de los convocantes, y para hacer participar a los militantes euro-mediterráneos de la envergadura de la crisis política y las luchas de masas que se desarrolla en América Latina tomada en su conjunto.

La mayoría de los asistentes no pertenece a corrientes trotskistas, lo cual no fue óbice para que la clausura de la Conferencia fuera celebrada con el himno de la Internacional y, por iniciativa de jóvenes de Turquía, Grecia, Italia y Palestina, con el grito -en castellano- “Luchar, vencer, obreros al poder”. Un afiche de Mariano Ferreyra presidió todas las sesiones de la Conferencia. La Conferencia se situó en una reivindicación de la vigencia de la Revolución de Octubre, con ocasión de los cien años de su victoria, y de la denuncia de la Declaración Balfour, que también hace cien años, instrumentó la inmigración judía a Palestina para asegurar el control británico en el área del Canal de Suez.
 
Hubo una representación de Palestina -del Comité Nacional del Frente Popular por la Liberación de Palestina-, de carácter anti-imperia-lista; también de Contra la Corriente, de Ucrania, y se hizo presente en la pantalla, por Skype, un dirigente de las organizaciones armadas que luchan por la nacionalización de la industria y por una República Independiente del Donbass. Estuvieron los constructores de los consejos obreros en la huelga general de Bosnia, hace dos años, pertenecientes a cuatro organizaciones diferentes; el Movimiento por la Justicia Social de Macedonia; el Centro Banna Luka de Serbia; la revista Esmelet de Hungría; y el centro Vanna de Bulgaria. De una importancia política muy grande, hubo organizaciones que no pudieron venir por negación de la visa para viajar, pero que mandaron mensajes de adhesión política: el grupo trotskista de Azerbaiyán -adherido a la CRCI; tendencias sindicales de Kazajstán, que acaban de liderar huelgas generales; Armenia-y la Liga Comunista Revolucionaria de Japón. Por razones de espacio no mencionamos las organizaciones o grupos de Rusia, Italia, Francia, Chipre, Irán, Sudáfrica y Finlandia. En total, unos 17 países -entre militantes y personalidades y, mayoritaria-mente, grupos y organizaciones.
 
Planteo
 
Un breve recorrido por las conferencias anteriores pone en evidencia la actualidad de la catástrofe que se abate sobre el área -y el cementerio que representan las aguas del Egeo y el Mediterráneo para miles de víctimas de ella. La primera, 2013, estuvo dominada por la rebelión popular en Turquía y la potencial reapertura de las revoluciones árabes. La segunda, 2014, por la crisis de Ucrania, la ocupación de Crimea por Rusia y la formación de las milicias y las ocupaciones de empresas en el Donbass. La atención de la tercera conferencia fue ocupada, por un lado, por el derrumbe de la experiencia de gobierno de la “Izquierda Radical”, Syriza, en Grecia, y su entrega completa al capital financiero internacional y la llamada Troika y, por el otro lado, por el agravamiento de la guerra reaccionaria en Siria y las repercusiones políticas en Turquía. Las resoluciones adoptadas por estas conferencias y la acción consiguiente explican el incremento notable de asistentes a la que tuvo lugar hace dos fines de semana.
 
El tema de la Cuarta Conferencia fue decididamente la guerra -en el Medio Oriente, en Ucrania y, potencialmente, en el círculo explosivo de Armenia, Azerbaiyán y Kazajstán. La Conferencia caracterizó la construcción de una red económica y política a partir del estado sionista, que envuelve la explotación de yacimientos de gas y una alianza política con Egipto, Chipre, Arabia Saudita, Jordania, los emiratos del Golfo, Grecia y, por sobre todo, la participación de Turquía y de Italia, que pujan por obtener el control, uno, y el mayor beneficio, el otro, de la explotación gasífera en el mar.
 
De otro lado, la acentuación de la guerra imperialista contra Afganistán tendrá un impacto cada vez mayor en el espacio del Asia Central -Rusia, Irán y las naciones del Cáucaso. La organización de un frente antiimperialista internacional contra el asedio imperialista y sus crímenes de guerra, es una necesidad imperiosa. En contraste con estas conclusiones decisivas, buena parte de la izquierda mundial se reparte, por un lado entre el apoyo a las milicias proimperialistas que operan en Siria, alegando que representan la ‘revolución democrática' y, por el otro, la defensa de los regímenes despóticos y sangrientos, como el de Al Assad, y de la intervención rusa, a los que adjudican una resistencia ‘nacional y popular.'
 
El liderazgo internacional del bloque económico y político internacional para conquistar la región lo tiene Estados Unidos de Trump. Este representa un cambio de modalidad en la iniciativa a la guerra regional respecto al guerrerismo que esgrimió Hillary Clinton, en la reciente campaña electoral norteamericana. La diferencia fundamental entre uno y otro es que Trump apunta a preparar políticamente a Estados Unidos para la guerra, mediante la acentuación del estado policial y el establecimiento de un régimen bonapartista, y que por otro lado pretende repartir una migaja del botín de guerra con Rusia en detrimento de la Unión Europea, y convertir por esa vía a Rusia en un satélite político. La Conferencia llamó a una lucha integral contra esta alianza belicista internacional, por medio de un desarrollo de la conciencia popular, del boicot y la movilización. El representante del FPLP denunció que una afirmación de esta alianza internacional, económica, política y militar, tiene como uno de sus objetivos estratégicos barrer los obstáculos a una completa colonización de Palestina por parte del sionismo.
 
En el curso de la Conferencia se conoció la victoria de los miles de huelguistas palestinos de hambre, que se encuentran en las cárceles sionistas. Fue una victoria impuesta al sionismo y a sus comisarios políticos y policiales de la Autoridad Palestina. En antagonismo con la alianza imperialista en la región, ese triunfo anuncia una levantada del movimiento palestino tanto en términos nacionales como sociales -contra los planes de ajuste en Cisjordania y por el derrocamiento del gobierno gurka de la Autoridad Palestina. El delegado del FPLP, Mohamed Kha-tib, se pronunció por una política de lucha de clases al interior del espacio palestino, como condición para obtener la victoria nacional contra el opresor sionista.
 
"La Conferencia declaró su intención de entablar discusiones con el FPLP y otras organizaciones similares, partidos obreros y de izquierda y movimientos de masas, para establecer los términos, la composición y las tareas de esta iniciativa internacional” contra la alianza imperialista regional, económica y política, y contra la guerra imperialista.
 
De conjunto
 
La crisis política turca mereció un análisis meticuloso de la delegada más joven de la Conferencia. Señaló la precaria posición del régimen de Erdogan que ganó por un punto el referendo que consagró un régimen presidencial, al tiempo que lo perdió en todas las grandes ciudades. Advirtió de la intención de la oposición burguesa de establecer un frente nacional contra Erdogan en las siguientes elecciones presidenciales, y de la necesidad de que la izquierda revolucionaria siga un método de lucha de clases contra el despotismo oficial.
 
Turquía se encuentra atravesada por las contradicciones que desarrolla la guerra en Siria, oscilando en torno de la alianza con Estados Unidos para no ser desalojada del reparto del botín sirio e incluso del de Irak, en la interminable y sangrienta guerra por recuperar Mosul. La compañera, al mismo tiempo, informó de una serie de huelgas en el sector metalúrgico de Turquía.
 
Por Skype se escuchó un informe desde Donetsk, el este de Ucrania, que reafirmó la posición de oponer al régimen de Kiev, al que caracterizó como fascista, una república independiente y la nacionalización de la industria. Esta posición va en contra de los llamados ‘acuerdos de Minsk,' que establecen la unidad semi-federativa de Ucrania, bajo la hegemonía de la derecha, bajo la tutela de la Unión Europea y el FMI. Esos acuerdos fueron firmados entre la UE y Estados Unidos, por un lado, y Rusia, por el otro, y forman parte de una negociación global entre el Kremlin y los Estados imperialistas.
 
La caracterización del conjunto de Europa tuvo por eje la crisis política en Francia y la perspectiva de una lucha de masas contra el ‘ajuste' del flamante gobierno de Macron. También abarcó a los regímenes represivos de Hungría y Polonia. La síntesis señaló a la “globalización en declinación” y al ascenso del chovinismo en una crisis. En una palabra, una crisis excepcional del conjunto del proceso político y económico capitalista. Es lo que señaló Altamira, quien fue uno de los introductores del tema de la crisis mundial, junto a un texto enviado por Hillel Ticktin, editor de la revista Critique.
 
El tema de los refugiados fue discutido en una comisión en forma minuciosa a partir del informe de una líder de la Coordinación en apoyo a los refugiados, que es también líder de los sindicatos de la educación de Grecia. También se escuchó el informe de Katherina Matsas, dirigente del sindicalismo de la salud y coordinadora del apoyo a los refugiados. Se votó el desarrollo de un plan de acción detallado, que se resume en la integración de los refugiados a los medios urbanos de cada país, y la apertura de las fronteras.
 
Unidad de acción y delimitación
 
Repetimos: la Conferencia se distinguió por el abordaje de la crisis mundial y la guerra en términos concretos, con vistas a la acción entre corrientes de origen diverso. Se abre así una perspectiva de acercamiento político, que ocurrirá sobre bases programáticas.
 
Los partidos de la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI) asumieron, en los días posteriores a la Conferencia, ponerse al frente de este grandiosa lucha internacionalista.
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Jorge Altamira

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