7 de septiembre de 2017 | #1473 | Por Tomás Eps (@tomaseps)

Fuera Netanyahu de la Argentina

El gobierno macrista recibirá el 11 y 12 de septiembre en Buenos Aires al primer ministro Benjamín Netanyahu, como parte de una gira del mandatario israelí que incluirá a Colombia, México y Estados Unidos. 
 
La noticia de su visita ha suscitado la convocatoria a movilizaciones de repudio por parte de las organizaciones que luchan contra la opresión del pueblo palestino. En vistas a ello, para la “protección” de este criminal el gobierno macrista prepara un “megaoperativo de seguridad con vallados” (La Nación, 3/9) y un amplio despliegue de fuerzas represivas.
 
La agenda de intercambios incluiría negocios en agricultura, ganadería, agua, equipo médico y tecnología, así como en educación y salud –montados en el derrotero privatista que prepara el gobierno en esas áreas.
 
Pero, ante todo, se destaca en la agenda la compra de armamento y tecnología militar israelíes por parte del gobierno argentino. Precisamente, “la cooperación en inteligencia y seguridad se restableció tras el interés nacional por equipamiento militar israelí: Patricia Bullrich viajó a Israel en noviembre de 2016 para una feria de armamento” (Ambito, 1/9). En esa ocasión, la máxima responsable del encubrimiento en la desaparición de Santiago Maldonado compró -a precio de oro- cuatro lanchas de combate para patrullar el río Paraná y un sofisticado sistema de vigilancia de fronteras. Asimismo, “la semana pasada pasó por el país Eran Gabay, nuevo agregado militar israelí para la región, acompañado por funcionarios de la Sibat, la agencia que arbitra la cooperación internacional en defensa, y se reunió con autoridades de los ministerios Seguridad y Defensa” (ídem).
 
El macrismo, que desarrolla un reforzamiento represivo en regla contra la movilización popular, busca profundizar su asociación con los expertos en estas labores reaccionarias. Es lo que ya estuvo presente en las conversaciones de Macri con Donald Trump (un “amigo” de Netanyahu, en palabras de éste), en las que también se sellaron acuerdos en materia de “seguridad” entre Argentina y Estados Unidos.
 
Los medios destacan la buena relación entre Macri y el primer ministro israelí, con quien conversó amigablemente en la cumbre de Davos en 2016. El acercamiento de Macri al Estado sionista viene de lejos. “Cuando el actual presidente argentino creó la Policía Metropolitana, nombró como jefe de esa fuerza a Jorge ‘El Fino’ Palacios, un hombre involucrado en el encubrimiento del atentado a la Amia y en el escándalo por las escuchas ilegales. Al ser cuestionado por esa designación (…) Macri argumentó: ‘Fuimos a la embajada de Estados Unidos y a la de Israel y les dijimos: ‘Queremos que nos recomienden cuál es la mejor policía’, y los dos, sin hablar entre ellos, dijeron: ‘El señor Palacios’. Luego, el actual presidente remarcó: ‘Fue una recomendación de dos servicios de inteligencia extranjeros’, refiriéndose a la CIA y el Mossad” (Contexto, 3/6/16). A su turno, la vigilante Bullrich fue en su rol de diputada nacional presidenta de la Comisión Nacional de Amistad con Israel. De la mano del tándem Macri-Bullrich, se reforzó la penetración de las agencias yanki y sionista en el aparato represivo argentino. 
 
Por último, la agenda de Netanyahu en el país incluiría actos relativos a la voladura de la Embajada de Israel (1992) y la Amia (1994), dos atentados que fueron manipulados por todos los gobiernos argentinos para colocar al país a remolque de los intereses imperialistas en Medio Oriente. La lucha contra la impunidad debe comenzar por el esclarecimiento de la conexión local –el Estado argentino y los servicios de inteligencia.
 
Criminal de guerra
 
Figura clave de la política sionista en las últimas dos décadas, tres veces primer ministro, Netanyahu es un criminal de guerra. Solamente en la ofensiva militar “Margen protector” a la Franja de Gaza en 2014, fueron asesinados cerca de 2.000 palestinos, entre ellos más de 500 niños y niñas.
 
Mantiene un bloqueo sobre la Franja que condena a sus 1,8 millones de habitantes a las condiciones de vida más penosas, convirtiendo su territorio en una suerte de campo de concentración a cielo abierto. Netanyahu hizo aprobar en febrero pasado una ley mediante la cual se legalizan de manera retroactiva los 4.000 asentamientos colonos sobre tierras palestinas en Cisjordania. Ambito Financiero destaca que “el propio premier se jactó de ser ‘el primer ministro que más hizo por el movimiento de colonización’” (1°/9).
 
En las cárceles sionistas, los miles de presos palestinos vienen de protagonizar una huelga de hambre contra las detenciones arbitrarias y las deplorables condiciones de encarcelamiento.
 
Actualmente, Netanyahu vive una crisis política en su país por estar involucrado en numerosos casos de corrupción, incluyendo la recepción de sobornos a cambio de tratos preferenciales a empresarios; pactos trazados con medios locales para obtener una cobertura favorable a cambio de restricciones a la competencia. El brindis del sionista con Macri será un encuentro de “lavajatistas”.
 
Contra la opresión al pueblo palestino, el reforzamiento represivo del macrismo y la colocación del país al servicio de la política imperialista en Medio Oriente, repudiamos la visita de Netanyahu.

Tags: donald-trump, macri, israel

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