12 de octubre de 2017 | #1478 | Por Miguel Bravetti - Juan Romero

PTS: chau al “sindicalismo de base” Sobre el balance de la derrota en Alicorp.

Retroceso, desmoralización y electoralismo
La Izquierda Diario publicó un balance de las elecciones internas de Alicorp (ex Jabón Federal) que es muy revelador sobre la orientación del PTS en el movimiento obrero.
 
El resultado fue de 113 votos para la Lista Verde, ligada a la burocracia del sindicato, contra 88 de la Lista Bordó, orientada por el PTS. “Después de una década -dice Franco Villalba, autor del artículo- de una comisión interna antipatronal, combativa, independiente de la burocracia sindical y que se basaba en el método de asamblea, la mayoría de los trabajadores eligieron tener delegados representantes del sindicato”.
 
Según Franco, este retroceso de los trabajadores de Alicorp sería una consecuencia de las conquistas obtenidas durante esos diez años (aumentos de salarios, la efectivización de contratados, la disputa de la conducción del gremio, etc.) que fueron originando una “conciencia conservadora”, caracterizada por la idea de que “no hay que reclamar ni luchar, para que no nos saquen lo que tenemos” o incluso para ir "escalando puestos en la fábrica”.
 
La explicación es doblemente retrógrada: se responsabiliza a la base por la derrota, en lugar de analizar los propios errores, y se repite la vieja tesis de que los obreros son “pancistas”; es decir que sólo luchan por sus intereses materiales inmediatos (esto sin entrar a discutir la relatividad de esos avances que se mencionan).
 
Curiosamente -o no tanto-, la teoría del “pancismo” coincide con el argumento que el kirchnerismo utiliza para justificar su derrota en 2015 a manos de Macri.
 
Según el razonamiento del PTS, la satisfacción de las reivindicaciones sería un obstáculo para elevar la conciencia de clase. También se puede afirmar que condiciones de trabajo embrutecedoras dificultan la organización. Pero el problema de la conciencia de clase -y la organización en que ésta se corporiza- no se reduce al aspecto puramente material del proceso capitalista; es decir, la conciencia de clase no es un reflejo mecánico de la explotación ni de la lucha contra esa explotación sino el resultado de la acción de conjunto de la clase obrera y de un partido, depositario del programa y de la experiencia histórica.
 
La clave de la derrota de Alicorp está puesta en el balance aunque solapadamente: la “adaptación de los que militamos en el movimiento obrero -dice Franco- a convivir día a día” con la “pasividad e individualismo”. Es decir, la política del PTS.
 
Chau al “sindicalismo de base”
 
El artículo adelanta una segunda conclusión, de alcance más general: da por finalizado el período del -llamado por el PTS- “sindicalismo de base”, es decir “cuando con el crecimiento económico que hubo a partir de 2003 millones de jóvenes ingresaban a las fábricas”y elegían “nuevos delegados antiburocráticos” (otro saludo al kirchnerismo).
 
En el actual “clima conservador… cuidar lo que tenemos en forma individual, reemplazó a la fuerza de lucha y organización democrática”, dice el PTS. ¿Y AGR? ¿Y Pepsico? ¿Y el proceso que recorre la UTA? ¿Y las enormes huelgas docentes? ¿Y Cresta Roja? ¿Y El Tabacal? ¿Y los triunfos antiburocráticos, como el Sute?
En la clase obrera anida una fuerte voluntad de resistencia a la ofensiva patronal, contenida o anulada por la burocracia sindical. La ausencia de luchas de conjunto es el resultado de esa acción de las direcciones burocráticas; de las que directamente pactan con el gobierno (CGT) y de las que secundan esos pactos (CTA).
 
La omisión del papel de la burocracia en medio de la noche negra que describe el PTS, lo conduce inexorablemente a una connivencia con ella. Queda claro que la insistencia en que las organizaciones combativas que apoyan a Pepsico marchen con el yaskismo el 22 de agosto, no fue un derrape.
 
¿Qué tareas? ¿Qué desafío?
 
El fin del “sindicalismo de base” sería la señal para poner en pie agrupaciones clasistas, algo que -sostiene el PTS- “se nos plantea hoy como urgente, pero que siempre fue imprescindible”; o sea, que el clasismo es una opción para los momentos de retrocesos.
 
El PTS piensa en “los miles de trabajadores de cada fábrica que hoy votan a Nicolás del Caño y los referentes obreros como Vilca de Jujuy o Godoy de Neuquén” y en “los que quieren levantar la consigna por la aparición con vida de Santiago Maldonado… exigiendo al Sindicato de Jaboneros de Oeste (Sojo) que se ponga al frente de esta campaña”.
 
Pasado en limpio: seguidismo a la burocracia sindical y electoralismo desenfrenado.
 
Una perspectiva de combate
 
El Partido Obrero y la Coordinadora Sindical Clasista luchan para que el movimiento obrero, que resiste el ajuste y pugna por expulsar a la burocracia de los sindicatos, se fusione con la izquierda revolucionaria en una misma perspectiva política; la batalla electoral es sólo una parte de esta lucha.
 
El gran plenario obrero de Lanús en apoyo a las listas y candidatos del FIT -convocado por el PO e IS- fue un paso firme en esa dirección. 
 
Tags: alicorp, pts, la-izquierda-diario

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