30 de noviembre de 2017 | #1484 | Por Néstor Pitrola

[Editorial] Una movilización importante, pero sin perspectivas

El 6 de diciembre, todos a Plaza de Mayo

En una convocatoria exprés de cinco días, por parte de un grupo de gremios y organizaciones sociales, se reunieron más de cien mil personas contra el paquete de reformas antiobreras: laboral, jubilatoria e impositiva. Pero de allí no resulta un plan de lucha ni perspectiva alguna. La rápida reacción de los manifestantes, sin embargo, expresa una crisis entre la CGT y la base del movimiento obrero.

Es esto lo que ocurrió frente al Congreso el miércoles 29. El grupo de gremios incluye la Corriente Federal donde están los bancarios y gráficos, y la CTA kirchnerista basada en Ctera y seccionales de ATE, más Pablo Moyano en carácter de secretario gremial de la CGT, no como Sindicato Camionero. Un dato de interés lo dio la presencia de algunas seccionales díscolas de la UOM, cuyo secretariado nacional no participó de la marcha y avala el pacto entreguista del Triunvirato. Este fenómeno se observa en algunas CGT regionales.

Ninguno de los gremios paró, a excepción de Ctera que convocó a la huelga nacional el 28, un día antes. Se dio el caso de la Federación Judicial Bonaerense que llamó a parar el propio 29. El paro docente fue muy importante en la provincia de Buenos Aires, pero el propio ministro de Educación, Finochiaro, dijo: “La Ctera decreta el paro pero lo organizan los sindicatos de izquierda”. Y así fue, porque en las seccionales Multicolor como Matanza el paro superó el 80%. La columna de Ctera, no obstante los once micros de Amsafe -desde la provincia de la secretaria general- no superó las cinco mil personas.

El sector convocante no se empeñó en una movilización de masas. El poder de sindicatos como bancarios o camioneros, si organizan un paro activo con abandono de tareas, es considerable. Y junto a la docencia y otros sindicatos del clasismo, podrían haber logrado el doble de convocatoria y multiplicado el impacto nacional. En cambio, buena parte de los manifestantes, como en otras ocasiones, lo aportaron las organizaciones sociales del trío ex piquetero, que integra la mesa de concertación con el gobierno y articula su accionar con el Vaticano.

Conmoción

Estas limitaciones contrastan con el clima de conmoción que recorre fábricas, escuelas y reparticiones. Si las centrales sindicales llamaran a movilizar con abandono de tareas en todo el país, millones de trabajadores ganarían la calle poniendo en jaque a las reformas, al pacto con los gobernadores y al propio gobierno de Macri, reciente ganador de las elecciones. Pero la CGT está jugada por entero en hacer pasar el paquete.

El retraso en el tratamiento de la reforma laboral, mientras avanza de atropellada el resto, tiene por función que la CGT ponga las huellas digitales y que discipline al clan Moyano, interesado en una negociación particular en el explosivo tema OCA, donde Camioneros está de los dos lados del mostrador. La vacilación del PJ en este punto abre un período mayor de deliberación, que puede ser explotado para quienes queremos poner en pie al movimiento obrero para quebrar la ofensiva.

No es el caso de Pablo Moyano, que pronunció el discurso más moderado y breve, agradeciendo “la presencia de otros compañeros de la CGT”, lo que dio la impresión de que está en juego una negociación por debajo de la mesa. Micheli dio la nota al llamar a “constituir un espacio de diálogo donde estén las centrales (“quiero creer que están equivocados”), los empresarios, la Iglesia y el gobierno”. Palazzo pareció más radicalizado, pero llamó “a los compañeros de la CGT a la unidad del movimiento obrero”. Yasky soñó con otra Mesa de Enlace al tipo de los ’90, pero todo parece apuntar más a una movida de contención con el Vaticano a la cabeza que a ninguna otra cosa.
El kirchnerismo sindical ha mostrado su limitación insalvable. Es el brazo de un ala del PJ que firmó el pacto de los gobernadores que van desde Vidal hasta la misma Alicia Kirchner. Fue parte de la dilatada tregua electoral del conjunto de la burocracia sindical de la que fue tributaria Cristina Kirchner, enemiga de todas las luchas obreras, tanto en el gobierno como en la oposición.

Como era de esperar, no hubo la menor mención a un plan de lucha, ni general ni en los gremios y lugares de trabajo agredidos, de manera que la movida tiene por objeto cerrar el año desde una pose opositora que contribuye a la regimentación del movimiento obrero. No es casual que el día mismo de la movilización, el Ministerio de Trabajo anunciara un ataque a 450 organizaciones sindicales simplemente inscriptas, entre las que se destaca a la AGTSyP del Subte y al Sitraic, dos de las creaciones del movimiento obrero de la última etapa contra la burocracia sindical. La otra cara del pacto Macri-CGT es el ataque al clasismo.

Columna independiente

El clasismo y el Frente de Izquierda organizaron una columna independiente que reunió unas 10 mil personas, que entraron cantando paro nacional con el Sutna, la Unión Ferroviaria Oeste y un grupo de obreros de Pepsico a la cabeza. Sus consignas marcaron una perspectiva: Abajo las reforma laboral y previsional, No al pacto Macri-CGT-Gobernadores y Plan de lucha nacional.

Ha comenzado una deliberación en el movimiento obrero, frente a la cual las movilizaciones de masas, aún con sus limitaciones, constituyen un campo político de referencia para madurar las condiciones de una lucha de conjunto. En esa perspectiva, la movilización del 6 de diciembre a Plaza de Mayo, convocada por el clasismo, los gremios centrales de la CTA Autónoma con paro nacional de ATE, y los movimientos sociales, será un canal de continuidad; pero más que eso, un punto de ruptura con la subordinación a la burocracia sindical del Triunvirato cegetista que no estuvo presente en la jornada del 29. A todos los gremios o regionales cegetistas que se pronuncian contra las reformas, tenemos que exigirles plenarios con mandato de asambleas de gremios y lugares de trabajo para votar medidas de lucha.

La del 6 es una acción de lucha común entre organizaciones con horizontes políticos diferentes. Pero el programa acordado rechaza de plano el acuerdo, las reformas, denuncia la entrega e impulsa paro nacional y plan de lucha. Su formato con oradores de los convocantes, dará la oportunidad de desarrollar una oposición de clase y socialista frente a la ofensiva capitalista de la que son socios el macrismo, las distintas alas del PJ y la burocracia sindical y frente a la cual el Vaticano opera como factor de contención.
 

 

Foto: Fede Imas

Tags: reforma-laboral, reforma-previsional, movilizacion, congreso-nacional, cta, cgt, ate

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Néstor Pitrola

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