7 de diciembre de 2017 | #1485 | Por Pablo Heller

Brasil: VI Congreso del PSOL

La estrategia de la izquierda en debate

En los dos días de deliberaciones del Congreso del PSOL, que se realizó el 2 y 3 de diciembre, muchos delegados señalaron la necesidad de crear una alternativa superadora de la experiencia del PT. El lulismo fue calificado, en muchas de las intervenciones, de “ciclo agotado” y se hizo hincapié en la necesidad de un reorganización profunda de la izquierda. El ala izquierda del PSOL advirtió, incluso, contra una tendencia contemporizadora con el PT existente en sectores del PSOL.

Dique de contención

Pero, más allá de invocaciones y advertencias, lo cierto es que el congreso ratificó el rumbo oficial de su partido que se aplica hasta el momento. El PSOL, por medio de varios de sus dirigntes, participa de la Plataforma Vamos, una coalición de varias organizaciones políticas, en la que se destaca el PT y que integra también a movimientos sociales como el MST y MTST (Movimiento Sin Tierra y Sin Techo, respectivamente). Vamos ha surgido por iniciativa de “Pueblo sin miedo”, una creación del PT que incluye a la CUT y ha saboteado las luchas y movilizaciones contra el gobierno de Temer. La participación del PSOL en Vamos fue ratificada por el Congreso y, que sepamos, según crónicas y comentarios publicados hasta ahora, nadie, incluidas las corrientes más radicales, propuso retirarse de esa coalición.

El planteo central de Vamos, como el de Pueblo sin Miedo, es preparar una alternativa “progresista” para las elecciones presidenciales de fines del año que viene. En nombre de esperar hasta 2018, se desarticula cualquier lucha actual. Estamos en presencia de un gran operativo de contención que tiene al PT y a la CUT como sus principales articuladores. Sin ir más lejos, la CUT, junto con las demás centrales, acaba de suspender el paro programado para el 5 de diciembre con el argumento de que el gobierno había resuelto postergar el tratamiento de la reforma previsional. Precisamente, esas vacilaciones oficiales abrían una oportunidad para infligirle un golpe importante al ajuste. El Congreso del PSOL aplaudió con algarabía la postergación del tratamiento de la reforma, pero no deslizó una crítica a la burocracia sindical.

Plataforma Vamos apunta a disciplinar al resto de la izquierda en ese proceso de bloqueo de la lucha popular. No se nos puede escapar que dicha iniciativa fue concebida como una base de apoyo a la candidatura de Lula, y aspira a comprometer a los partidos ubicados más a la izquierda del espectro político en esa dirección. Lula da señales continuas a la burguesía de que no va a sacar los pies del plato y de que es el mejor garante para que la transición política en curso no se desmadre. El líder petista ya adelantó que, en caso de triunfar, su gabinete incluirá a Mereilles, ex presidente del Banco Central y figura clave del establishment, para dirigir los destinos de la economía brasilera.

La candidatura de Lula tendría, en estas condiciones, un carácter mucho más derechista que los dos mandatos precedentes, pues se ofrece como opción para administrar el ajuste y la entrega o como caución para una fórmula presidencial, en el caso de que se lo privara de los derechos políticos. El PSOL especula con la posibilidad de que una eventual condena a prisión de Lula dejaría el panorama más despejado para la disputa presidencial, en la que el PSOL podría conquistar, según sus cálculos, un cierto protagonismo. Con esta expectativa, la clique dirigente del PSOL habría tentado al líder nacional del Movimiento de los Sin Techo, Guilherme Boulus, que estuvo presente en el congreso, para encabezar una posible fórmula presidencial. Esto encendió las luces de alerta en el PT, y Lula en persona se reunió con el dirigente del MTST para desactivar esa alternativa. Pero cualquiera sea el desenlace final, lo concreto es que el PSOL se popone otorgarle el liderazgo político a un hombre ajeno a sus filas y parte de la estructura dirigente del PT. Esto ya ha despertado el recelo de su ala izquierda, que quiere la candidatura de uno de sus referentes, Plinio Sampaio. De todos modos, por encima de las diferencias, todas las fracciones internas comparten un electoralismo desenfrenado y una estrategia de conciliación de clases y de sometimiento a fondo al orden social vigente. Plataforma Vamos presenta como eje estratégico y excluyente la “democratización de Brasil” (lo que es un retroceso, incluso, respecto de cualquiera de los programas que históricamente haya enarbolado el PT).

Caracterización

La estrategia del PSOL es una réplica degradada del “frente antimacrista” que se pregona en Argentina. El frente “anti-Temer” es la excusa para establecer una convergencia con el nacionalismo burgués cuando la batalla contra la derecha pone al rojo vivo e intensifica la necesidad de una delimitación implacable con él.

El PSOL no es un foco organizador de las luchas y tampoco se lo propone. Eso quedó claro en las deliberaciones del congreso, donde, más allá de invocaciones genéricas, las consignas, planteos e iniciativas para articular la acción directa y enfrentar al gobierno Temer y su ofensiva, brillaron por su ausencia. Precisamente, en momentos en que la cuestión crucial es derrotar las reformas previsionales, laborales y fiscales -y dar continuidad a las dos huelgas generales últimas-, que amenazan socialmente al conjunto del movimiento obrero. Esto pone sobre el tapete la necesidad de un congreso de bases de la CUT, Conlutas y los movimientos sociales. Esta perspectiva está fuera del radar el PSOL.

El PSOL tiene la apariencia de un frente de izquierda, pero es un aparato que se encuentra al arbitrio de una camarilla parlamentaria de viejos dirigentes del aparato petista. No se puede hablar de un “partido de tendencias”, pues las tendencias no deciden ni determinan la orientación del partido. En la mayoría de los casos, los candidatos centrales han sido hombres y mujeres que han participado de gobiernos capitalistas (como Erundina, ex alcaldesa de San Pablo), quien, presente en el congreso, según la crónica publicada en el sitio oficial del PSOL, recibió un fuerte aplauso de los asistentes.

No olvidemos que en las elecciones estaduales del año pasado, en el segundo turno, el PSOL cerró un acuerdo con el PMDB (el partido de Temer) en Belén (capital de Pará) y el candidato del PSOL en Cuiabá (Mato Grosso), fue el procurador Mauro, un evangelista contrario al derecho al aborto y al casamiento igualitario, entre otros. Ha tenido siempre una fuerte influencia clerical, consentida por el arco izquierdista. El candidato del PSOL en Río de Janeiro, Marcelo Freixo, hizo campaña con el planteo de que “sería absurdo demonizar al capital privado”.

Izquierda

Esta política general no ha sido un obstáculo para la colaboración de las diversas corrientes de la izquierda “radical”. Tal es el caso del MES (enrolada en el MST argentino), que ha apoyado entusiastamente las candidaturas más reaccionarias del PSOL y recibido incluso apoyo financiero de la siderúrgica Gerdau. La CST, corriente afín a Izquierda Socialista en la Argentina, denuncia estas candidaturas, mientras las acompaña en las listas. A este arco se ha sumado el Movimiento para una Alternativa Independiente (Mais), fracción que rompió con el PSTU, favorable a una campaña por las ‘diretas’ con el PT. El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT-PTS), a su turno, ha renovado su pedido de ingreso al PSOL. La supuesta “autonomía” al interior de esta formación política, que se esgrime para justificar la permanencia o el ingreso en sus filas, sirve como pantalla para desarrollar una complicidad política con un planteo y una dirección atada por toda clase de vínculos con las patronales y el Estado.

El “entrismo” en el PSOL no tiene nada que ver con el que, en su momento, justificó el ingreso en el PT en la década del ’80. En el caso del Partido Obrero y de los militantes y corriente afines que militaban en Brasil, no sólo promovimos el ingreso en el PT, además impulsamos y jugamos un papel activo en su fundación. La constitución del PT encarnó un giro político de los trabajadores, y como tal representó un paso adelante “real” en la estructuración política independiente de la clase obrera. Esa experiencia, como ya sabemos, terminó abortada, pero eso no desmiente su valor y su significado. No es el caso del PSOL, que no ha pasado de ser una combinación superestructural de cliques y arribistas políticos, ajeno a un reagrupamiento político genuino de la clase obrera.

El PSOL es una de las versiones más derechistas de los “partidos amplios” y “plurales’ que han fracasado en otras partes del mundo. Viene al caso señalar que el Congreso del PSOL, haciendo caso omiso a la experiencia ya recorrida, no se privó en hacer una reivindicación de Podemos, Francia Insumisa (de Melenchon), Bloco de Esquerda (Portugal) y hasta de la propia Syriza, omitiendo cualquier referencia al ajuste que se lleva adelante en Grecia.

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