7 de diciembre de 2017 | #1485 | Por Marcelo Ramal

[Editorial] Un mar de fondo por abajo

El recambio parcial del Congreso nacional ha servido para poner de manifiesto el tejido de acuerdos parlamentarios que prepara el gobierno para hacer pasar sus reformas contra trabajadores y jubilados. En Diputados se ha formado un bloque pejotista “colaborador”, con los legisladores que responden, entre otros, a Urtubey, Manzur y Schiaretti. Con todos ellos, el gobierno espera sumar una treintena de votos para sus reformas. En Senadores, Pichetto ha agrupado a los pejotistas que seguirían la misma tesitura. Pero incluso con estos acuerdos, el paquete previsional y laboral todavía no está garantizado. En el caso de la ley jubilatoria, hasta estos diputados del pejotismo de las provincias exigirían introducir algún cambio a la movilidad de los haberes, lo que devolvería la ley modificada al Senado y dilataría su sanción. En la Cámara alta, mientras tanto, estos mismos “acuerdistas” -comandados por Pichetto- quieren patear el tratamiento de la reforma laboral para el año que viene. El macrismo se queja del “doble discurso” de los gobernadores: le habían asegurado un acuerdo sin fisuras para aprobar el paquetazo, y ahora tienen a sus legisladores planteando objeciones.

Conmoción

La razón de estos vaivenes legislativos, sin embargo, hay que buscarla fuera del Congreso. Una periodista oficialista citó, días atrás, que las propias encuestas del gobierno revelaban que el zarpazo previsional había golpeado políticamente a los jubilados, un sector donde el apoyo electoral a Macri había sido importante. A la mora en los resarcimientos de la mentirosa “reparación histórica”, se suma ahora el recorte en los haberes y el aumento supuestamente “voluntario” de la edad para jubilarse. Uno de los diputados del peronismo “acuerdista” confesó a La Nación que, de votar la ley previsional tal cual está, “no podría volver a mi provincia” (6/12). Otro tanto sucede con la reforma laboral, donde se han producido verdaderos ‘movimientos sísmicos’ en los sindicatos. La expresión más contundente de esta tendencia es la decisión de la UOM de Río Grande de revertir el acuerdo que había suscripto su directiva semanas atrás y que implicaba aceptar dos años de salarios congelados a cambio de una mentirosa promesa de preservación de los puestos de trabajo. Ahora, su cuerpo de delegados -con el aval de asambleas en todos los lugares de trabajo- decidió denunciar el acuerdo, lo que refrendó con un paro en la jornada nacional de lucha de este 6 de diciembre. Unos días antes, un plenario de delegados de la UOM de Quilmes emplazaba a la burocracia a abandonar la pasividad y salir a la lucha contra la reforma laboral. En ese cuadro, una delegación de los metalúrgicos quilmeños se sumó a la Plaza de Mayo de este miércoles 6. La deliberación de la reforma tampoco escapa a los sindicatos del triunvirato colaboracionista, como ocurre en la Alimentación.

Al rescate de las reformas

El escozor de ciertos diputados y senadores es inseparable de este clima popular. Pero es también una tentativa de rescate de las reformas, para hacerlas pasar por tramos o con mejoras cosméticas que no alteren su contenido antiobrero y reaccionario. Por caso, gobierno y opositores discuten la alternativa de una reforma laboral en cuotas: harían pasar el blanqueo y la rebaja de aportes patronales ahora, y dejarían para 2018 -o para los pactos “gremio por gremio”- a los cambios al convenio y condiciones de trabajo. La cuestión previsional, en cambio, es más urgente, porque el gobierno debe despojar de recursos a la Anses como garantía de los crecientes compromisos de deuda. El gobierno no quiere cambios en la ley que mandó el Senado.

La burocracia que se declara opositora al paquetazo oficial y el kirchnerismo -sindical y político- no son ajenos a este operativo de rescate de las “reformas”. Mientras los cristinistas declamaban su oposición a los ajustes, Alicia Kirchner firmaba la “responsabilidad fiscal” con Macri, un baldón contra los derechos de docentes y jubilados de Santa Cruz. Lo mismo puede decirse del elenco de intendentes que acompañó electoralmente a CFK y que pactan sus propios ajustes con el gobierno de Vidal. La jornada del 29, convocada por el moyanismo y la Corriente Federal K, no ha establecido ninguna continuidad. Los Moyano colocan la oposición a la reforma en una balanza ajena a los intereses obreros -la de los chanchullos de OCA o las operaciones delictivas de los barrabravas de Independiente.

Para que no pase

Es en este cuadro que debe valorarse la gran jornada de lucha de este 6, que involucró a numerosos sindicatos combativos en un compromiso con la CTA Autónoma y organizaciones sociales, que tuvo alcance nacional y que se desenvolvió bajo la forma de un paro activo en varias organizaciones obreras. Apenas unas horas antes, una extraordinaria jornada de lucha del Polo Obrero colocaba en la calle a las reivindicaciones de los desocupados, que soportan los tarifazos y la carestía creciente con planes congelados.

En las próximas semanas, el tratamiento parlamentario de las leyes se combinará con los anunciados despidos estatales, como ya ocurre en el Ente de Comunicaciones ocupado por sus trabajadores. El impulso del 6 debe servir para que convoquemos asambleas y plenarios en todos los sindicatos, y reforcemos la coordinación zonal de todos los que quieren luchar. El planteo es claro: para salvar los salarios, convenios y jubilaciones, debemos exigir el retiro incondicional de las leyes reaccionarias. Con esta bandera, preparemos el paro activo y una gran movilización para cuando sesione el Congreso.

 

Foto: Gus Holandés

Tags: jubiados, congreso, senado, moyano, cta-autonoma, polo-obrero, desocupados, tarifazos

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Marcelo Ramal

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