22 de diciembre de 2005 | #929 | Por Partido Obrero

DICIEMBRE DE 1905 / DICIEMBRE DE 2005, CIEN AÑOS | Los piqueteros en la Revolución Rusa de 1905

El movimiento de los desocupados en San Petersburgo es un episodio poco conocido de la primera Revolución Rusa de 1905/7. En aquel momento, el movimiento llegó como una completa sorpresa para todos, ya que no encajaba en ningún esquema preconcebido (aunque, estrictamente hablando, tenía un precedente en la revolución de 1848 en Francia, cuando el gobierno revolucionario estableció el programa de trabajos públicos de los “Talleres Nacionales”).

En esto —y mucho más todavía durante su primera revolución— el joven movimiento obrero ruso ya había superado a la “avanzada” Europa. Vale hacer notar también que el Soviet de los Desocupados creció puramente como el resultado de una inciativa “de abajo”, en la medida en que los partidos de izquierda lo veían como una empresa utópica y se mantuvieron a distancia de él. Fue una manifestación de la asombrosa creatividad y capacidad de auto-organización de la clase obrera.

El Soviet de los Desocupados

A fines de 1905, el movimiento de los trabajadores de la capital fue golpeado por dos lock-outs coordinados, en respuesta a las huelgas de masas —primero en noviembre y luego nuevamente en diciembre. La mayor parte de la industria se volvió a poner en funcionamiento recién en febrero de 1906. Estos lock-outs tuvieron lugar luego de que los obreros de la capital hubieran estado en huelga por una buena parte del año, y por lo tanto las necesidades de los obreros eran grandes. “Había un océano de necesidad y desesperación, cuyas olas golpeaban contra las puertas del Soviet, que no tenía ni las fuerzas ni los medios materiales para lidiar con esta nueva tarea”.[1]

El Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo (el propio Soviet había sido arrestado en masa el 3 de diciembre y desde entonces efectivamente dejó de existir, nota del editor de la edición en inglés) estableció una Comisión para los desocupados, con oficinas en cada distrito. Los obreros en las fábricas eligieron delegados para realizar colectas de dinero y distribuirlo entre los desocupados. De manera paralela, el partido Kadete (liberal) y la Duma municipal (Legislatura municipal) también crearon órganos de apoyo.

La policía quería liquidar todo esto y expulsar a los desocupados de la ciudad. Pero el primer ministro Witte tuvo una mejor visión de la situación y ordenó a la policía mantenerse al margen y no cerrar los comedores gratuitos (muchos de los cuales la policía ya había cerrado) sin una buena causa. En marzo de 1906, el gobierno incluso destinó 30.000 rublos para comidas gratuitas.

Todo esto estaba pensado para brindar un apoyo de corto plazo. Pero en la primavera (boreal, entre marzo y junio, nota del traductor) de 1906, se volvió evidente que el problema era crónico y masivo. Las gerencias, junto con la policía y las “centurias negras”[2] compilaron listas negras de elementos “no confiables”, y los activistas no fueron reincorporados. Los nuevos contratados fueron obligados a firmar compromisos juramentándose a respetar las regulaciones internas y abstraerse de las huelgas.

La recesión económica favorecía a los propietarios. Los miles de desocupados tenían hambre y una gran parte de ellos eran los elementos más concientes de la clase obrera, los héroes de los anteriores años de lucha. Con sus familias, su número superaba las decenas de miles. Y no parecían tener perspectivas. Incluso la continuidad de los comedores gratuitos estaba en duda. Los partidos de izquierda no tenían nada para proponer.

El giro llegó a mediados de marzo: los trabajadores desocupados reunidos en los 24 comedores gratuitos que todavía funcionaban y, sobrepasando a todas las organizaciones de trabajadores, decidieron realizar una petición a la Legislatura municipal. Buscando a una persona educada que pudiera redactar el texto, dieron de casualidad con el estudiante bolchevique V. S. Voitinsky, de unos veinte años de edad.[3]

Él rápidamente estudió la situación, visitó los comedores, interrogó a los trabajadores. Una reunión de delegados de los 24 comedores adoptó el texto y decidió organizar elecciones. “Entonces, en el curso de la preparación del texto, una nueva organización obrera que abarcaba a toda la ciudad comenzó a tomar forma”.[4]

El partido se opone; Lenin apoya

Tanto los mencheviques como los bolcheviques se opusieron a esta iniciativa. El Comité de San Petersburgo del POSDR (Partido Obrero Social-Demócrata Ruso)[5] intervino airadamente en el recientemente elegido Soviet de los Desocupados y exigió que no se apresuraran con el petitorio. Pero la nuez se demostró demasiado dura de romper.

“En el Soviet de los Desocupados, Voitinsky estaba rodeado de trabajadores de mayor edad y, como regla, con una más rica experiencia partidaria. Eran mencheviques, bolcheviques y socialistas revolucionarios[6]. Muchos habían sido autorizados dirigentes en sus fábricas que habían perdido el empleo (...) El movimiento de los desocupados unió ‘trabajadores concientes’ que produjo sus propios líderes desde sus bases. Estos jugaron un papel clave en la dirección de la organización”.[7]

El Soviet de los Desocupados ignoró al Comité de San Petersburgo y ya el 28 de marzo, cinco días después de su formación, envió una delegación a la Legislatura municipal (cuya sesión fue levantada por falta de quórum).

El Soviet distribuyó volantes, organizó elecciones —tanto entre los desempleados (un delegado cada 150) como entre los ocupados (uno cada 500)— creó soviets por distrito, desarrolló actividades de propaganda a través de la prensa de izquierda y liberal. Su estado de ánimo había cambiado. El júbilo en cierta manera recordaba el estado de ánimo en San Petersburgo al comienzo de la revolución, a comienzos de 1905.

La primera reunión del Soviet de los Desocupados tuvo lugar el 4 de abril de 1906. Sus líderes consideraban una cuestión de vital importancia promover el estrecho contacto entre las ambas partes de la clase obrera, los ocupados y los desocupados, y evitar el aislamiento de estos últimos.

El Comité de San Petersburgo del POSDR temiendo, entre otras cosas, la recreación “por la puerta de atrás” del Soviet de Diputados Obreros, calificó la elección de delegados de los ocupados como prematura.[8] En respuesta, Voitinsky y Malyshev[9] declararon que no se someterían al Comité de San Petersburgo. Inmediatamente Voitinsky fue a ver a Lenin, que lo respaldó totalmente y dio instrucciones al partido de publicar 10.000 volantes del Soviet de los Desocupados.

Lenin mostró un gran interés en el movimiento y vio en él el potencial embrión e iniciador de manifestaciones obreras. [10] La actitud de apoyo de Lenin fue excepcional entre los dirigentes de ambas fracciones de la socialdemocracia. Ninguna mostró interés o hizo nada para ayudar. El Soviet actuaba por sí mismo.

La lucha por las obras públicas

El Soviet tenía que crear en la ciudad la atmósfera necesaria para forzar a la Legislatura municipal a acceder a sus demandas. Sus actividades lanzaron una muy fuerte campaña de recolección de firmas. Ganaron tal apoyo que la Legislatura municipal rápidamente decidió observar la ya olvidada cuestión del apoyo a los desocupados. En el momento crítico, el claramente rojo Soviet, los kadetes y organizaciones de la intelectualidad (como la Unión de Ingenieros y Técnicos, o la Liga de Uniones) actuaron en común. Pero los trabajadores fueron su fuerza conspicua, con los intelectuales actuando como porristas.

Extractos de cartas a la prensa: “Los desempleados están organizados por distritos, en grupos de cientos y a veces de decenas. Las grandes fábricas han adherido a las demandas de los desocupados, e incluso los elementos de las “centurias negras” están titubeando. La ciudad parece un volcán (...) Puede haber una explosión en cualquier momento (...) Hay tropas por todos lados en los distritos obreros (...) Todo era agitación y bullicio. Los desocupados están al frente y levantando fuertemente el espíritu del resto (...) al punto que casi bastaría un llamado ‘a las armas’ para que esto empiece (...) La Legislatura tiene que dar una respuesta hoy al petitorio de los trabajadores de organizar trabajos públicos (...)”.[11]

En el momento en que la delegación del Soviet llegó a la Legislatura, esto ya había sido decidido. La posición del gobierno estaba complicada por el hecho de que hacía dos semanas se había inaugurado la primera Duma del Estado.[12] Cualquier “exceso” o expresión abierta de discordia era indeseable. Los estratos intermediarios del capital tenían grandes esperanzas en la Duma del Estado y su disposición a actuar estaba en ascenso.

El 12 de abril de 1906, “la Legislatura municipal otorgó las concesiones. Creó una Comisión Preparatoria de Trabajos Públicos, con igual participación de desempleados y dispuso de medio millón de rublos para la organización de los trabajos (...) El Soviet consiguió que la Duma Municipal llamara al empadronamiento de los desocupados, además, mandató al propio Soviet a hacerlo, convirtiéndolo en un órgano semi-oficial de la administración de la ciudad y más o menos protegiéndolo de la represión policial”.[13]

* * *

Ya en el invierno de 1905/6 (diciembre de 1905 a marzo de 1906, nota del traductor), los propios trabajadores habían organizado colectas para sus compañeros despedidos y sus familias. “Durante los lock-outs de fines de 1905, fueron los trabajadores más activos los que sufrieron (...) los dirigentes, los delegados. Los trabajadores consideraban su deber sagrado ayudarlos”. Esto recibió un nuevo impulso a comienzos de 1906: “Los trabajadores de toda una serie de empresas ya decidieron realizar contribuciones regulares de sus salarios”, y esto continuó.[14]

La Legislatura municipal envió un gran número de pedidos a los gerentes para que permitieran las elecciones en las plantas. Pero las gerencias se rehusaron. Por otra parte, estos pedidos de los que los trabajadores tomaron conocimiento, movieron a estos últimos a organizar más tarde reuniones electorales no autorizadas. Esto resultó imposible en las grandes plantas, cuyos delegados al Soviet fueron, en conformidad, “no elegidos”.

Para fines de mayo, habían sido elegidos delegados de 100.000 trabajadores ocupados y desocupados —y de 150.000 a fines de junio.

“La organización del Soviet de los Desocupados de San Petersburgo no fue el resultado de una resuelta política del partido (...) Por el contrario, creció desde abajo, de las profundidades de los trabajadores y desocupados, quienes independientemente, sin ningún asesoramiento, reprodujeron una organización de tipo soviético (...) Fueron los colectivos de las plantas los que se volvieron los lazos más fuertes en la cadena (...) convirtiendo (al Soviet de Desocupados) en el sucesor y continuador del Soviet de 1905.”[15]

La estructura organizativa en el centro y en los distritos tomó gradualmente los rasgos básicos del Soviet de Diputados Obreros de 1905. Los puntos nodales fueron los burós de distrito: allí se distribuían los volantes, trabajaban los agitadores del partido, la información era divulgada, se establecían bibliotecas, se daban conferencias.

La Legislatura municipal destinaba grandes sumas para apoyo alimenticio y de vivienda. Pero el comienzo de las obras públicas era lento. Su comisión era incapaz de tomar decisiones prácticas. Los desempleados pensaban que esta era una política conciente. Pero Voitinsky, que tenía un estrecho contacto personal con la comisión, pronto se dio cuenta de que sus miembros, liberales, eran charlatanes que carecían de cualquier inclinación práctica o de conocimientos técnicos. Los deocupados se sentían engañados y comenzaban a agitarse.

“En la medida en que habían esperado que los prometidos trabajos públicos estarían por comenzar, vieron las negociaciones con la Legislatura municipal y la entrega de comida gratis y subsidios para el alquiler como un adelanto, que esperaban devolver a la ciudad con sus salarios. Pero el comienzo de los trabajos se demoró y su situación devino crecientemente sin esperanzas, comenzaron a darse cuenta de que no estaban en condiciones de rechazar la ayuda de la ciudad, que se transformó de un adelanto de sus salarios en una caridad sin ocultamiento. Más tarde, en la medida en que el nudo corredizo del hambre se hacía más fuerte, el sentido del insulto por la caridad de la ciudad fue reemplazado por un sentimiento diferente, una combinación de irritación y odio hacia aquellos que estaban al frente de las finanzas de la ciudad”.[16]

El Soviet hizo todo lo que estuvo a su alcance para evitar una revuelta del hambre.

* * *

A pesar de la situación incierta, el Soviet adoptó una posición firme y sin compromisos acerca de la realización de trabajos públicos. En la reunión de los delegados de toda la ciudad del 7 de mayo de 1906, rechazó categóricamente la idea de la Duma de tercerizar el trabajo a subcontratistas e insistió en que la propia Legislatura, de manera inmediata y directa, organizara los trabajos, bajo las siguientes condiciones: ocho horas de trabajo, ninguna hora extra ni trabajo nocturno, delegados elegidos por los trabajadores para controlar[17] las regulaciones internas en cada taller, salarios al nivel corriente para todas las categorías de trabajadores. Estas demandas serían en gran medida realizadas en la práctica.

Parecía como si la Legislatura hubiera dejado caer los trabajos públicos y la cuestión estuviera muerta. Pero eso sería ignorar el contexto general. El estado de ánimo en la ciudad era de un entusiasmo revolucionario abierto, masivo, alegre. La primavera estaba florenciendo y se acercaban las noches blancas. Cada día, la ciudad era testigo de manifestaciones de trabajadores que cantaban la Marsellesa de los Trabajadores y llevaban banderas rojas.

Casi todos los días, y especialmente en los días de descanso, reuniones gigantescas tenían lugar en los suburbios cercanos, seguidos por marchas de masas. Las tropas enviadas a dispersar a las multitudes, a menudo ni intentaban cumplir su tarea. En lugar de eso, escuchaban a los oradores.

Para confundir a los kadetes, el gobierno hizo circular rumores de que serían llevados al gobierno. Pero en las reuniones de los trabajadores en mayo y junio de 1906, los mencheviques que apoyaban a los liberales y su posición de un “gobierno responsable” no ganaban apoyo: por regla general, los trabajadores no afiliados políticamente votaban las resoluciones propuestas por los bolcheviques y los social-revolucionarios, las cuales eran anti-kadetes.[18] De esta manera, entonces, parecía que el viento inflaba las velas de la nave de la revolución y que la Legislatura municipal tenía que actuar con rapidez.

Trabajos públicos controladospor los trabajadores

Incluso no fueron necesarias medidas especiales de presión —sólo un par de visitas de delegaciones de desempleados a mediados de junio. Contrariamente a las expectativas de los trabajadores, la Legislatura municipal no sólo dispuso de muy importantes sumas para el apoyo a los desocupados y para los obras públicas, sino que además permitió a la organización de los desocupados participar en la distribución de los fondos, y preparar y dirigir los trabajos públicos.

Esto no tenía precedentes, y el ala derecha de la Legislatura, paralizada por el miedo, no se atrevió a protestar. “El movimiento de los trabajadores, despertado en abril y mayo por el desempleo, estaba en ascenso y tomando cada día un carácter crecientemente organizado”.[19]. Simbólicamente, los trabajos públicos comenzaron en junio, el punto más alto del movimiento revolucionario ruso en 1906.

La Legislatura municipal le dio al Soviet derechos exclusivos sobre las contrataciones y los despidos. Después de varias malas experiencias, el Soviet decidió que todos los reclamos de los ingenieros hacia los trabajadores se canalizaran a través de su comité ejecutivo. Con datos exactos de los desocupados, distribuyó los empleos que se crearon entre los distritos. El Soviet se convirtió rápidamente en una de las más autorizadas organizaciones obreras de la ciudad.

La verdadera dimensión de los trabajos públicos también merece ser mencionada. Sólo entre 1906/7, fueron asignados 2,5 millones de rublos. Como medida de comparación, en toda Francia en 1902 el gobierno gastó el equivalente de 625.000 en trabajadores públicos.[20] Aparentemente, el mundo no había visto nada similar desde 1848 y no lo vería nuevamente hasta la Gran Depresión.

La jornada de ocho horas, en particular, despertó la ira del ala derecha de la Legislatura municipal. Después de todo, esta había sido la principal reivindicación del movimiento internacional de huelgas por medio siglo, la reivindicación de la huelga de noviembre de 1905 en San Petersburgo. En febrero de 1907, el Ejecutivo municipal llegó a la conclusión de que los trabajos públicos de la ciudad no correspondían a los principios “desarrollados por la experiencia de las ciudades de Europa occidental”, en particular su completa administración por una organización de trabajadores. Sin embargo, no hizo nada para cambiarlo.[21]

En el punto más alto del programa, en octubre de 1906, 3.500 trabajadores (alrededor de un tercio de los desocupados registrados), estaban participando en los trabajos y recibiendo 13.500 comidas gratis por día. Muchas de las cosas construidas bajo este programa están todavía hoy en uso en San Petersburgo.

* * *

El Soviet publicó su propio periódico. También tuvo la idea de organizar un movimiento similar en todo el país. En mayo de 1906, publicó un llamamiento en la forma de 50.000 afiches y los envió a todas las ciudades. El objetivo era explicar la experiencia del Soviet de San Petersburgo a los desempleados. En respuesta, Soviets similares se desarrollaron en Moscú, en Crimea, en el Cáucaso, en el Dombass, en el Báltico y en las provincias del Volga.

Un movimiento de la intelectualidad desocupada también se desarrolló al lado del de los obreros y bajo una dirección mayoritariamente bolchevique. En Moscú y San Petersburgo, sus representantes eran parte del Soviet de la ciudad. Pero en ningún otro lugar, el movimiento tuvo el éxito que logró en San Petersburgo.

La trampa del dinero

El éxito del Soviet en obtener grandes sumas de dinero de la ciudad, sin embargo, dialécticamente, lo condujo a una crisis interna. Dentro de un breve período de sólo unos pocos días, el Soviet tuvo que poner en pie un gran aparato para manejar esas sumas, y muy rápidamente los iniciadores del Soviet comprendieron que habían cometido un serio error. El dinero trajo consigo los abusos.

Al comienzo, los cajeros e inspectores eran elegidos por lo que parecía como el medio más democrático —elecciones en asambleas generales en los distritos. Todas las transacciones eran públicas. Sin embargo, la popularidad no garantizaba la capacidad o incluso la honestidad, y la supervisión por parte de los delegados se comprobó ficticia. Tampoco la comisión auditora, compuesta por desocupados, hizo muchas cosas buenas.

Los abusos alzanzaron tal nivel que a fines de agosto la autoridad moral del Soviet se había deteriorado seriamente. “Y los líderes del movimiento, con dolor y horror, comprendieron que su causa estaba amenazada con un final deshonroso y desgraciado”.[22]

En el muy crítico momento de junio/agosto de 1906, cuando la masa de trabajadores activistas estaba ansiosa por la batalla, reclamando armas, creando unidades de combate, y se estaban preparando para el auto-sacrificio, una parte de la clase obrera, y no una parte insignificante, que acababa de aparecer, un estrato de funcionarios (los llamados “desocupados profesionales”) estaba ocupada privatizando el dinero que había caído del cielo.

Los abusos fueron un fenómeno masivo en este estrato. Era difícil y muy penoso luchar contra este partido, tan envuelto en tratos avariciosos y oscuros. Algunos estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para evitar ser removidos del pesebre (es decir, donde dan de comer a los animales). Incluso para los trabajadores que habían creado el movimiento, y parecía, que no estaban inclinados a idealizar a las “masas”, la escala de los abusos constituyó una sorpresa.

“En cada distrito, en el Comité Ejecutivo y en el Soviet de la ciudad, comenzó una feroz lucha interna. Sólo el presidium del Soviet de la ciudad y los soviets de tres distritos quedaron fuera de las sospechas. Cuando todas las acusaciones fueron probadas, la organización encontró dentro de sí misma la fuerza para expulsar a los elementos corruptos y podridos. Se realizaron nuevas elecciones en todos los distritos, así como también en los órganos centrales. La gente expulsada del Soviet tenía que renunciar a todas las organizaciones de partido y de ocupación, abandonar toda actividad pública y salir de San Petersburgo”.[23]

La depuración interna fue posible gracias a la existencia de un núcleo numéricamente suficiente, una “masa crítica”, que se había formado en las tradiciones morales del movimiento obrero y de los colectivos de trabajadores, y gracias a la estructura democrática de la organización.

Apoyo a las huelgas

El Soviet dio apoyo financiero y organizativo a los huelguistas. En junio de 1906, el Soviet ya había tenido diez huelgas “en sus manos”.[24] Había representantes del Soviet de los Desocupados en casi todos los comités de huelga, y los huelguistas eran registrados por el Soviet como desempleados y recibían comidas gratis. El Buró Central de los sindicatos, dirigido por N. Ryazanov[25], desaprobaba fuertemente la “interferencia” del Soviet en la actividad huelguística, y el Comité de San Petersburgo del POSDR la prohibió terminantemente, aunque esto no detuvo al Soviet.

El conflicto que tuvo mayor resonancia pública fue la huelga general de 12.000 estibadores. Estos eran trabajadores analfabetos, contratados para la jornada de trabajo. Ellos mismos pidieron la ayuda del Soviet. El Soviet del distrito de Vyborg les proveyó un departamento para reuniones y un teléfono. “Los estibadores quedaron tan sorprendidos que le pidieron inmediatamente al Soviet que asumiera la dirección de la huelga”.[26]

El Soviet, que ya tenía mucha experiencia, se tomó unas pocas semanas para preparar la huelga, que comenzó el 20 de junio de 1906, se transformó en huelga general el 24 de junio, duró todo un mes y concluyó con una completa victoria. Mientras la huelga se desarrollaba, fue suprimida la primera Duma del Estado y los levantamientos de Sveaborg y Kronstad fueron aplastados, la huelga política de San Petersburgo se extinguió. (El 25 de julio de 1906, el Ejecutivo del recreado Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo decidió a regañadientes llamar a levantarla).

La reacción era triunfante en toda Rusia. Pero los trabajadores jornaleros, analfabetos y nunca organizados obtuvieron una victoria sin precedentes.

Hay que hacer notar que los elementos más atrasados de la clase obrera, que comenzaron a organizarse recién en 1906 (como los vendedores de tiendas), actuaron con gran alegría y no prestaron mucha atención a las derrotas que ya había sufrido la revolución.

La lucha era una novedad para estas capas. “Aquí no había todavía un ayer, y por lo tanto no había ni tumbas ni decepciones detrás de ellos”.[27] Ellos tomaron como algo natural que el Soviet de los Desocupados los ayudara a organizar reuniones, redactar e imprimir declaraciones para el público. El Soviet también le entregó a los estibadores la enorme suma, que no tenía precedentes, de 150.000 rublos. Todavía más importante fue la habilidad del Soviet para impedir la utilización de rompehuelgas.

Como consecuencia de la actividad del Soviet, “el desempleo no paralizó al movimiento obrero sino que, en los hechos, intensificó los conflictos entre obreros y patrones, que frecuentemente asumieron la forma de luchas sin compromisos entre los colectivos y las gerencias por el derecho a la supervisión obrera (“kontrol”) de las contrataciones y despidos, del establecimiento y la aplicación de normas internas, de escalas de salarios y de la distribución del trabajo”.[28]

* * *

La escena obrera de San Petersburgo presentaba realmente una pintura extraña. Después de la derrota del movimiento sindical con los lock-outs masivos de noviembre y diciembre de 1905, y en condiciones de una depresión económica que se profundizaba, los salarios crecieron en 1906, y las huelgas terminaron en victorias. El movimiento huelguístico declinó mucho más lentamente que en el resto de Rusia.

La organización de los desocupados, la hija de la fuerza y de la autoridad del movimiento obrero de San Petersburgo, había nacido y, en reciprocidad, le dio nueva fuerza a su padre.

“La política del Soviet en la esfera de la lucha económica consistió en el apoyo incondicional a los trabajadores en el curso de sus conflictos con los patrones. Y cuanto más áspera era la lucha, más esfuerzo ponían en ella los dirigentes de esta organzación obrera (...) El apoyo material del Soviet de Desocupados compensó totalmente la falta de medios de los sindicatos e hizo posible la conducta de extender en el tiempo las huelgas, que duraron dos y más meses, no sólo en la industria gráfica, donde no había desempleo, sino también entre los metalúrgicos, que sufrían mucho más la desocupación (...) El Soviet llevó adelante una parte significativa de las funciones de los todavía impotentes sindicatos”.[29]

Cubierta para la actividad del partido

La mayoría de los obreros empleados en los trabajos públicos eran miembros de partidos, principalmente bolcheviques. Las condiciones que existían allí permitieron a los partidos socialistas desarrollar un trabajo público.

“Por ejemplo, los lunes en Galernyi Ostrov, se reunían los círculos de las unidades de combate; los martes, varios partidos mantenían sus reuniones; y los miércoles se reunían todos los partidos en conjunto, cada uno presentando sus propios oradores. Los bolcheviques y los SR-maximalistas organizaron unidades de milicia en los talleres. Las organizaciones del partido bolchevique también funcionaban en el puerto de Galernyi y en la obra de construcción del puente Pantemeinov. El puerto de Galernyi y todo el distrito adyacente estaban bajo el completo control de los desocupados. Los agentes encubiertos no se preocupaban por entrar, y era suficiente ocultarse en el puerto para escapar de un espía. Los talleres públicos eran lugares seguros durante el día para todos los ilegales (...) Entre los trabajadores de Gagarin bur’yan había aproximadamente 20 diputados del Soviet de 1905, ocultos bajo pasaportes falsos y alrededor de una decena de marineros que participaron en los levantamientos de Sveaborg y Kronstad”.[30]

La preparación del 1º de Mayo de 1906 fue llevada adelante en gran medida a través del Soviet de Desocupados, usando los locales de distrito para las reuniones de partido y para la agitación. Cuando los bolcheviques tuvieron problemas para distribuir su periódico Volna, los desocupados los ayudaron. Y sumas significativas fueron asignadas para cuestiones conspirativas del partido.

Después de la disolución de la primera Duma del Estado y del estacionamiento de tropas en los distritos obreros, todos los sindicatos fueron cerrados hacia fines de 1906, en la medida que las autoridades sabían que sus locales eran utilizados por el POSDR. Hubo también actos de represión contra los Soviets de distrito, los comedores y los talleres, incluyendo arrestos.

Pero el Soviet todavía se las arreglaba para mantener su actividad, y la actividad semi-legal del partido cambió desde los sindicatos hacia sus locales.[31] El Soviet también asignó sumas significativas para la compra de armas para el partido, y trajo directamente algunas a través de su tesorero.

Era una situación realmente fantástica, especialmente en la segunda mitad de 1906 y después del golpe de Estado del 3 de junio de 1907, cuando la represión estaba en ascenso: una amplia, rica, extendida organización de trabajadores, cuyo lado “submarino” era bien conocido por las autoridades, casi no fue tocada e incluso floreció. ¿Por qué? Ellos temían una explosión social y sentían que era más seguro dejar a los desocupados trabajar y alimentarse por sí mismos.

Después de todo, los desocupados realmente no tenían nada que perder. Tenían armas escondidas y unidades de combate que eran entrenadas en sus locales. No resultaba para nada claro qué sucedería si el gobierno intentara aplastar esa organización.

* * *

El Soviet de los Desocupados en 1906 y 1907 era la única organización obrera no partidaria activa en toda la ciudad. Algunos de sus dirigentes querían darle a su trabajo un carácter político abierto, en efecto, transformarlo en el Soviet de Diputados Obreros que había sido aplastado a fines de 1905. Sentían que esto podría ayudar a preservar la unidad de ambas partes (ocupados y los desocupados) de la clase obrera.

Esto fue bloqueado por la decidida resistencia del Comité de San Petersburgo del POSDR. Irónicamente, el hecho de que el Soviet se mantuviera entonces formalmente en el campo de la lucha puramente económica lo salvó de ser aplastado en el período de los juicios sumarios por cortes marciales en el terreno.

El fin del Soviet

La aguda lucha interna que se desarrolló por la corrupción dentro del Soviet coincidió con la crisis general del movimiento obrero de San Petersburgo en el verano (boreal, de julio a septiembre, nota del traductor) de 1906. Esto tuvo su efecto en la Legislatura municipal, que el 23 de octubre cerró todos los comedores gratuitos e inmediatamente después resolvió cortar su apoyo financiero a los desocupados y reducir los trabajos públicos, que no fueran tercerizadas a subcontratistas.

En contraste con la primavera, no hubo reuniones de obreros y manifestaciones en apoyo a los desocupados, excepto en el distrito de Nevsky, que fue un centro dirigente revolucionario en San Petersburgo durante la primera revolución. En las elecciones a la mitad de las bancas de la Legislatura municipal en noviembre, casi la totalidad de la izquierda (liberal) y los miembros de la comisión de trabajos públicos perdieron sus bancas.

El Soviet de los Desocupados, a fines de 1906 y durante la primera mitad de 1907, ya no sólo no era capaz de apoyar las huelgas —algo que había hecho hasta entonces en gran escala— sino que incluso no podía apoyar a los desocupados. Una vez más, los trabajadores de las fábricas metalúrgicas se convirtieron en la principal fuente de fondos.

En algunos distritos donde la autoridad de los dirigentes había sido debilitada, los lazos con las fábricas se rompieron efectivamente. Pero donde los soviets de distrito mantuvieron su autoridad moral, continuaron funcionando exitosamente por un tiempo, apoyándose en las fábricas.

Pero a diferencia de 1905 y comienzos de 1906, los nuevos desempleados no fueron víctimas de la represión. Con despidos masivos, la introducción amplia y masiva del salario por piezas, y además con el aumento de las horas extras, la diferenciación al interior de la clase obrera se profundizó, debilitó la solidaridad. La primera Revolución Rusa, a la que Lenin más tarde caracterizara como un ensayo de la Revolución de 1917, había llegado al final.

* * *

La historia del Soviet de los Desocupados de San Petersburgo es, por una parte, una historia de una sorprendente auto-organización, iniciativa, solidaridad y la formación de alianzas donde menos se las esperaba; por otra parte, es la historia de la inevitable desmoralización de un parte de los desocupados por un período prolongado, de las crisis y las luchas contra la corrupción interna, del debilitamiento de los lazos con los obreros ocupados.

En el análisis final, el éxito del movimiento fue una manifestación de la naturaleza heroica de la clase obrera en la revolución. El avance sensacional del “frente” de los desocupados fue posible sólo por el apoyo de la “retaguardia”, la larga y obstinada resistencia del proletariado de San Petersburgo, su solidaridad y disciplina sin precedentes en las etapas finales de la Revolución de 1905/7.


1. V. S. Voitinsky, Gody pobed I porazhenii, Vol. I, Petrograd-Berlin, Grzehbina, 1923, 266.
2. Una organización fascista financiada por el Estado.
3. Voitinsky era familiar del autor de este artículo.
4. Mikhailov, Op. Cit., 46.
5. El partido tenía dos fracciones, los mencheviques y los bolcheviques, pero todavía no se había escindido.
6. Un partido socialista populista, cuya base principal era el campesinado.
7. Mikhailov, Op. Cit., 51.
8. Este temor se debía en gran parte a que habría facilitado más detenciones entre los dirigentes del movimiento obrero.
9. Un obrero bolchevique, dirigente del Soviet.
10. Mikhailov, Op. Cit., 55; Voitinsky, Peterburgskii, 5/6.
11. Mikhailov, Op. Cit., 55/56.
12. Una constitución, que incluía la Duma del Estado, un parlamento con poderes limitados, fue una concesión otorgada a regañadientes por el Zar en el momento cumbre de la revolución en 1905.
13. Voitinsky, Peterburgskii, 7.
14. Ibid., 38, 40.
15. Mikhailov, Op. Cit., 58/59.
16. Voitinsky, Peterburgskii, 11.
17. La palabra rusa “kontrol” es algo ambigua -usualmente significa monitorear, pero puede tener también sentidos más activos, aunque excluye la función gerencial del disciplinamiento.
18. V. S. Voitinsky, Gody pobed I porazhenii, Vol. II, Petrograd-Berlin, Grzehbina, 1924, 145.
19. Mikhailov, Op. Cit., 86/87.
20. Ibid., 226, 228.
21. Ibid., 215.
22. Voitinsky, Peterburgskii, 10.
23. Ibid.
24. V. S. Voitinsky, Gody pobed, 85.
25. N. Ryazanov:
26. Mikhailov, Op. Cit., 126.
27. V. S. Voitinsky, Gody pobed, 17.
28. Mikhailov, Op. Cit., 129.
29. Ibid., 129, 165.
30. Ibid., 197/8.
31. Ibid., 180.

Nikolai Preobrazhensky

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