17 de agosto de 2017 | Por Alejandro Guerrero

Mujeres en el tango, en primera persona

“Palomas… mujeres de nadie” es el nuevo espectáculo de Patricia Barone y Javier González. Podrá escucharse (y verse) el lunes 21, a las 21, en la Sala de Cámara de la Usina del Arte (Agustín Caffarena 1, La Boca), en Tango BA. Entrada libre y gratuita.
En la película La Famiglia, de Ettore Scola, un personaje interpretado por el enorme Vittorio Gassman dice con un tono actoral inigualable: “Tutte le dione siano puttane, tranne mia mamma che è una santa” (todas las mujeres son unas putas, salvo mi madre que es una santa). Dicho sea para que no se piense que sólo en el tango “las mujeres siempre son las que matan la ilusión”.
 
“Es una constante en el tango –dice la tanguera Patricia Barone− la de las mujeres putas salvo ´la mamma’, la única santa: la mamma no tiene sexo, no goza, es puro sacrificio: una santa. Las demás somos una manga de putas”.
 
“Ahora  ̶ sigue la gran cantante− con Javier (por Javier González, su compañero del arte y de la vida) hemos preparado una programación de tango inédita, un repertorio que por primera vez en este género tiene voz de mujer. Las mujeres hablamos en estos tangos en primera persona”.
 
Y vaya si no:
 
Yo tuve un despertar de cielos tibios
 
y tuve una sonrisa embelesada.
 
Con toda la inocencia del que espera     
 
no supe adivinar la puñalada.  
 
Lejos del panfleto agitador, del recurso pobre, la tragedia de la víctima se desliza, simplemente se desliza, por ese poema de Barone con música de Javier González, el poema que le da su título al trabajo que ambos, con un grupo de músicos de excelencia, llevarán el lunes 21 a la Sala de Cámara de la Usina del Arte. También integran el repertorio otras piezas de la dupla Barone-González, como “Pompeya no olvida” (la historia de aquella niña robada por la dictadura y buscada por su abuela), llegando a ¨Parto¨ y ¨Complicidad¨, (que inauguran la temática de la maternidad y la del deseo sexual femenino, en la poética ciudadana) y el candombe “Mañana Clara”, (que homenajea a las mujeres que le dan de comer al pueblo hambreado), que laten con la gran movilización de las mujeres y el #Niunamenos.
 
Como dicen ellos mismos, treinta años de trayectoria artística se resumen y encuentran una suerte de síntesis “para que la mujer exprese sus desafíos históricos, sus deseos y su grito desgarrado”. Casi treinta años transcurridos desde aquel “Ser mina flor de cardo” (1990), poema de Adriana Turchetti con música de Javier, en la que la mujer se planta contra el machismo y reclama y exige su lugar junto al hombre, no detrás de él. Casi treinta años en los cuales demasiadas cosas cambiaron, hasta Barone y González.
 
“Ese ‘Ser mina flor de cardo’ tiene cosas que siguen vigentes y por eso todavía lo canto −sigue Patricia− pero ya no se trata simplemente de buscar un lugar al lado del hombre, del ‘buen hombre’. En 1990 todavía era impensable todo este cambio. Así fue que el año pasado cerramos una idea, nos vimos a nosotros mismos atravesados por la historia, atravesados artísticamente por todo lo que iba pasando en la sociedad. Y nos encanta ‘infiltrar’ el drama y la tragedia de la mujer en un ámbito de tradición machista como el tango, aunque no es su única tradición”.
 
Hablanos de esa tradición.
 
−Lo que nosotros hacemos ahora es novedoso, inédito, pero también una continuidad. El tango ha cambiado en toda su historia, nunca fue un género quieto. Nosotros mismos empezamos en 1989 con temas nuevos de otros grandes autores, de músicos enormes como Astor Piazzolla, poetas como Horacio Ferrer o González Tuñón. Todos ellos fueron grandes innovadores.
 
-También es un género lleno de grandes mujeres
 
−Sí. Hay poetisas e intérpretes excepcionales, como Eladia Blázquez. Pero fijate que ella misma es una excepción, y además no habla exactamente como mujer: “Yo me alimentaría, rumiando tangos, sobrado de alegrías, falto de mangos, porque mi fiesta es relojear desde una esquina a mi Ciudad que es la más linda de las minas. Sentir que todo es mío, el sol, el aire, el limo de tu río... che, Buenos Aires... Mirá cuánta riqueza me ha brindado Dios que soy el dueño de tu voz”. Otra es María Elena Walsh con sus tangos, por ejemplo “Orquesta de señoritas” o “El 45”, en el que le canta a Hiroshima, “donde tantas pibas tenían 15 años como vos y yo”. Además, en los años 60 hay todo un contexto social que empuja al cambio estético. Como ahora con “Palomas…”:
 
Algunas esposadas, otras muertas   
 
vivimos en el sur de la agonía.                                                                 
 
Volvemos disfrazadas de palomas                                                                              
 
al útero indolente de los días.
 
“La mujer –sigue Patricia− habla aquí de sus deseos, de su propia vida, ‘que no te tenga que seguir el paso’. Y es la mujer que lucha, la que hace frente a la represión, las Madres de Plaza de Mayo, las que luchan en la fábrica. Y con ´Palomas…’ nos llevamos una enorme y hermosa sorpresa: está ranqueado en cuarto lugar en La 2x4, la radio que antes era FM Tango. Es una renovación, un aire fresco novedoso”.
 
En “Se dice de mí”, Tita Merello habla en primera persona…
 
−Así es, pero la que habla no es exactamente ella. Es un tango escrito por un hombre (Ivo Pelay, con música de Francisco Canaro) que lo escribió para Tita. Hay otros tangos en los que se trata a las putas con enorme respeto, como “La última grela”, de Piazzolla y Ferrer, pero es un respeto trágico. En la mayoría se nota la impronta de la Iglesia: si una mujer disfruta sexualmente es una puta, el goce es pecado en sí mismo. Eso empezó a cambiar con grandes poetas como Eugenio Mandrini (Buenos Aires, 1936), un hito en la historia del género. Él y otra grande como María del Mar Estrella hablan del sexo sin tapujos, por ejemplo, y son los primeros en hablar del sexo sin determinación de género: una mujer canta su amor por un hombre pero eso perfectamente se puede dar vuelta, puede ser el amor de un hombre por una mujer o por otro hombre, o de una mujer por otra mujer: es un uno en el otro.
 
El tango, digamos para terminar, ha vivido siempre en una permanente revolución estética e incluso ideológica. Ahora, el arte impecable de Patricia Barone y Javier González trae un hito inédito en esa revolución. Bienvenido sea.
 
 
Tags: tango, patricia-barone

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