10 de agosto de 2017 | Por María Chuli

El Tribunal Constitucional chileno, contra el derecho al aborto

El proyecto que despenaliza el aborto en casos de violación, riesgo de vida de la madre e inviabilidad del feto –que el 2 de agosto obtuvo mayoría en la Cámara de Senadores, luego de ser aprobado por la Cámara de Diputados– continúa bloqueado, ya que el Tribunal Constitucional dio luz verde al pedido de anulación de la coalición Chile Vamos.
 
El Tribunal Constitucional consideró admisible el “recurso de inconstitucionalidad” que presentaron la derecha y la Iglesia, que ya habían llamado a boicotear la ley en caso de que se pusiera en vigor, amparándose en la figura de objeción de conciencia –incluida en el mismo proyecto.  El TC informó que los días 16 y 17 de agosto llevará adelante audiencias públicas “en las que serán oídas las instituciones y organizaciones representativas de los intereses involucrados en el asunto”. 
 
Para el TC no basta que existan estadísticas que muestran que el 70% de los chilenos estén de acuerdo con la aprobación de este proyecto. Tampoco basta la crueldad que significa que una mujer o una niña que fueron violadas tengan que seguir adelante con un embarazo; o los 13mil a 18 mil abortos clandestinos que se realizan anualmente en Chile en condiciones de enorme riesgo de vida para las mujeres. Los argumentos de quienes se oponen a este derecho elemental hacen alusión a los derechos del niño por nacer, pero también se oponen en el caso de inviabilidad del feto. El verdadero objetivo de esta coalición derechista-clerical es imponer un disciplinamiento social brutal sobre la sociedad chilena y sobre las mujeres en particular. No es extraño que un tribunal compuesto por diez personas –de las cuales nueve están relacionadas con la Universidad Católica– haya dado lugar a considerar estas impugnaciones. 
 
El gobierno de la Concertación-Nueva Mayoría –que con este limitado proyecto busca contener a un movimiento de mujeres en alza por el aborto legal, seguro y gratuito– conoce perfectamente el origen y los intereses de quienes forman parte de este Tribunal, integrado por tres ministros de la Corte Suprema, un abogado designado por el Presidente de la República, un abogado elegido por el Senado (por mayoría absoluta) y dos abogados elegidos por el Consejo de Seguridad Nacional. Se trata de la misma trama político-judicial que sostiene hasta hoy en día el nefasto andamiaje legal heredado del régimen pinochetista.
 
Las expectativas de la derecha están cifradas en derrotar definitivamente el proyecto con el ascenso a la presidencia del Tribunal Constitucional del “pro-vida” Iván Aróstica, que asume el próximo 28 de agosto (Actuall, 9/8).
 
El movimiento de mujeres no tiene más alternativa que profundizar la lucha y la movilización para defender este derecho como un primer paso en la lucha por conseguir el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Es fundamental desenvolver una acción organizada, independiente del Estado, la patronal y la Iglesia, tan consustanciada con el Estado chileno.
 
Separación de la Iglesia del Estado. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.
 
Tags: chile, aborto

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