11 de abril de 2018 | Por Juan Ferro

Todos con los huelguistas ferroviarios de Francia

La huelga votada por los trabajadores ferroviarios franceses, introduce una metodología poco usada en las luchas obreras, incluso en Francia, donde existe una tradición de huelga intermitente, que consiste en discutir su continuidad cada 24 horas. En el caso actual, los ferroviarios han decidido, hasta el 28 de junio, parar dos días por semana, afectando a todo el transporte francés y de países limítrofes. El método elegido representa, por un lado, una postura radical; la rediagramación de los servicios ocasionada por la huelga, alarga sus efectos en el tiempo, incluso hasta un día adicional.

La huelga intermitente opera, por otro lado, como un mensaje negociador al gobierno, que hasta la decisión de ir a la huelga, había rehusado iniciar un diálogo. La expectativa de la burocracia sindical es poder levantar la huelga apenas se llegue a un temario de discusión, muy anterior a un acuerdo. El gobierno de Macron opone a la negociación la soberanía del decreto refrendado por el Parlamento, que dispone la privatización de la estatal de ferrocarriles, la supresión del estatuto de empleado público para los trabajadores del riel y la redistribución (incierta) del personal que será despedido entre las futuras ferroviarias privadas.

Los maquinistas franceses se jubilan a los 50 años, Macron la quiere llevar a los 52 en el 2024, y para los “sedentarios” a los 57. Los “sedentarios” son los afectados por accidentes ferroviarios, en un oficio donde cada paso nivel representa un riesgo de muerte. Se los destina a tareas livianas en talleres y vías y obras porque están quebrados por los trabajos pesados.

Macron quiere sacar también una conquista histórica, que son los 22 días anuales de reposo por el exceso de las ocho horas legales de trabajo que les impone la diagramación cambiante del servicio. Se les quiere sacar, asimismo, los pasajes gratis para los ferroviarios y sus familias, algo que hasta las patronales negreras inglesas aceptaron desde principios de siglo, como también eliminar el cupo de casas ferroviarias, en predios ferroviarios, para instalar en su lugar comercios y galerías ¿Alguna coincidencia con la privatización menemista?

El punto más crítico de todos estos ataques es un proyecto de establecer, en una actividad que defiende por excelencia las categorías, una especie de operario múltiple que achate la carrera ferroviaria. Es lo que ha ocurrido con la Unión Ferroviaria en Argentina, que pasó de 22 escalas a menos de 10. Esto ha redundado en una descalificación laboral y una enorme caída salarial.

La llamada privatización de los ferrocarriles franceses tiene también sus bemoles. En el inmenso circuito de redes ferroviarias francesas ya existe mucha privatización periférica, como ocurre en la reparación de vías y en los propios talleres ferroviarios, pero todos los trabajadores tienen los mismos beneficios. Es el recorte de esos beneficios lo que reclaman las empresas interesadas en adquirir parte actual estructura de dominio del estado sobre la red troncal ferroviaria. La huelga corre detrás de este dilema. Si no se eliminan los beneficios, no habrá interés en la privatización.

Mientras que, en Gran Bretaña, la quiebra del servicio ferroviario privado ha desatado una ola de reclamos de estatización, la quiebra del francés pretende ser resuelta mediante la privatización. El conjunto del sistema ferroviario de la UE, bajo la gestión que sea, siempre capitalista, está en ruinas. La introducción, además, de la competencia, como exige la legislación votada por el Parlamento europeo, amenaza con agravar la crisis, pues, como señalan los especialistas, aumentará tarifas para cargas y pasajeros, y planteará un ajuste laboral enorme. Los oferentes, por regla general, se financian en los mercados de capitales, lo cual genera un negocio donde las principales variables son los flujos de fondos para pagar los intereses de la deuda. Una receta para la bancarrota

El triunfo de la huelga francesa debe interesar todos los ferroviarios del mundo. Es necesario interiorizar a los ferroviarios de Argentina acerca de lo que ocurre en Francia.

Vamos los ferroviarios franceses, carajo.

Tags: francia, ferroviarios, macron, huelga-general

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