28 de julio de 2017 | Por Germán Cabanillas y Melisa Molina

Rosario: Un nuevo crimen de odio contra la comunidad LGBTI

Hoy nos concentramos desde nuestra agrupación 1969 y el Plenario de Trabajadoras en la Fiscalía de Homicidio junto a las compañeras de Pamela Tabares y diferentes agrupaciones para exigir justicia ante su aberrante crimen.
 
Pamela Anabel Tabares era una travesti de 36 años que se encontraba en situación de calle y ejerciendo la prostitución. En la madrugada del 26 de julio pasado, Pamela fue fusilada en los cañaverales de un camino rural de Pérez, un municipio aledaño la ciudad de Rosario.
 
Según sus compañeras, Pamela enfrentaba una grave situación: su mamá había fallecido hacía poco y no pudo costearse la pensión donde vivía. La falta de oportunidades laborales la llevó a ejercer la prostitución para poder subsistir. Ante la emergencia en que estaba, Pamela había recurrido en reiteradas ocasiones a la Municipalidad para pedir una ayuda que nunca le dieron.
 
En un cuadro de crisis social y deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora por medio de un ajuste brutal donde el flagelo de la discriminación laboral y el desempleo afecta al conjunto de los trabajadores, las mujeres, las personas trans y travesti lo sufren de manera cruda, al hacérseles imposible conseguir un trabajo estable, emprender estudios y acceder a la salud integral y al esparcimiento. Las enfermedades de transmisión sexual, la violencia policial, los crímenes de odio, las cirugías clandestinas, la prostitución y la vida en la calle, como consecuencia de la expulsión temprana de la familia y del sistema escolar, dejan al colectivo trans y travesti a merced de un entramado social violento y que propician este tipo de ataques.
 
El travesticidio de Pamela es el reflejo de la persecución y el hostigamiento constante en la que se ve sumergido el conjunto del colectivo. Orquestado desde las altas esferas del Estado y sus instituciones, que  permea a nuestra sociedad y empuja al colectivo trans a un promedio de vida que no supera los 35 años: un verdadero genocidio silencioso que resulta de la marginación social y laboral a la que los gobiernos lo someten.
 
Desde la Agrupación 1969 y el Plenario de Trabajadoras en la provincia de Santa Fe, consideramos que es imperioso movilizarnos para dar una salida a este cuadro social desesperante a partir del reconocimiento del cupo laboral trans en reparticiones estatales y privadas que garantice condiciones materiales dignas de vida. Un cupo trans es limitado a la hora de atacar una desigualdad estructural, pero es una herramienta útil en función de una lucha reivindicativa contra ese Estado garante de semejante andamiaje social que margina y oprime al colectivo LGBTI.
 
Avancemos por nuestros derechos y reclamemos justicia por Pamela y todas las compañeras asesinadas.

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