29 de noviembre de 2017 | Por Melisa Molina y Carla Deiana

Rosario 25N: importante movilización contra la violencia hacia las mujeres

Con una importante movilización las mujeres salimos a luchar en el día internacional contra todas las formas de violencia. Con una marcha que partió de Plaza Montenegro y se dirigió a las escalinatas del Parque España para culminar con un festival, se reclamó el fin de los femicidios y los crímenes de odio, el aborto legal, seguro y gratuito y el derecho a la educación sexual integral. El documento denunció al plan de reformas que impulsan el gobierno de Macri, los gobernadores y la burocracia sindical.

Participó de la marcha la familia de Rosalía Jara, que viajó desde Fortín Olmos para reclamar por la aparición con vida de la joven de 18 años, cuyo paradero se desconoce desde hace más de 4 meses. Rosalía estaba sometida a un cuadro de prostitución y mantenía una relación con uno de sus profesores, que se encuentra detenido por esta causa, con quien tuvo una hija. Las enormes movilizaciones en la localidad del norte santafecino pusieron sobre el tapete el funcionamiento de redes de explotación sexual y de trata de personas, que sin embargo el Estado se ha negado a investigar, mientras que se ha dado todo tipo de métodos para perseguir a los luchadores que salieron a pedir por la aparición de la joven, entre otros, a las referentes del Plenario de Trabajadoras.

También movilizaron las trabajadoras telefónicas de Telecom, que vienen batallado contra los descuentos en sus salarios y la persecución sindical por haber adherido al Paro Internacional de Mujeres el pasado 8 de marzo; en tanto que las estatales pararon el viernes 24 en el marco de la jornada.

El Plenario de Trabajadoras participó de la jornada integrando un bloque independiente, que conformamos junto con Isadora, Pan y Rosas, Las Rojas y Juntas y a la izquierda, tras la consigna “Ni una Menos: El Estado y la Iglesia son responsables. No a la reforma laboral”. Este bloque se conformó bajo el acuerdo político de delimitarnos de los grupos de mujeres del kirchnerismo, el gobierno y el centro izquierda, que confinaron la marcha y el documento a una serie de declamaciones funcionales al gobierno provincial.

Documento funcional al Estado “patriarcal”

El documento que se leyó como conclusión de la jornada puso de manifiesto los compromisos políticos del centroizquierda y el izquierdismo local (PCR, Patria Grande, Ciudad Futura) con el gobierno del Frente Progresista, el kirchnerismo y la Iglesia Católica Esto mismo se expresó en el propio recorrido de la marcha, que no pasó por ningún punto del poder político o eclesial de Rosario, convirtiendo a las reiterativas denuncias contra el “Estado patriarcal” en una operación para ocultar la preservación de los numerosos compromisos políticos y económicos que esas organizaciones mantienen con el Estado.

El texto comienza diciendo: “Una vez más el 25 de noviembre nos encuentra en las calles para exigir una vida libre de violencias y reclamando al Estado que promueva los derechos que expresen efectivamente los cambios culturales que buscamos en la sociedad”, una proclama reformista que expresa por un lado las ilusiones de las organizaciones de mujeres democratizantes, pero sobre todo la subordinación de estas corrientes a las voceras del gobierno provincial, que tienen una fuerte presencia en las multisectoriales de mujeres de Rosario, como sucede con el Partido Socialista que hegemoniza la Campaña por el derecho al aborto local.

Es por ello que el documento se limitó a reclamar que cumpla con la aplicación de una serie de leyes y ordenanzas que han quedado en letra muerta, sin reparar en que se sancionaron precisamente para desviar al movimiento de mujeres de la acción directa y cooptarlo. Así el documento vino a reforzar las expectativas en el gobierno provincial y en los partidos de Estado, reclamándoles que apliquen las leyes “de género” que ellos mismos votaron y sistemáticamente incumplen allí donde gobiernan, ya sean del PS, del PJ o de la UCR y en todas sus variantes.

La aspiración a que se reforme el Estado exigiendo que los partidos se "despatriarcalicen" coloca el problema de la mujer en un plano cultural abstracto que oculta que esos partidos gobiernan al servicio de una clase social concreta, capitalista, que es la que se beneficia de la discriminación laboral, el sometimiento doméstico, el atraso cultural y las cadenas ideológicas de la Iglesia católica y otros cultos. Así, se "blanquea" a los responsables políticos y materiales de la situación de opresión de las mujeres, una operación lisa y llanamente reaccionaria. 

El apartado referido a la lucha de las telefónicas por el derecho a huelga expresa tal vez de la manera más contundente cómo el feminismo abstraído del problema de clase puede ponerse al servicio de una operación reaccionaria. “Las empresas mostraron expresamente su cara misógina y discriminatoria al evidenciarse que durante el paro general de la CGT convocado por hombres, el día 6 de abril, no se vieron afectados los recibos de sueldo de ningún trabajador telefónico”, de lo que podría desprenderse que las mujeres reclamamos que las patronales apliquen las mismas reglas despóticas contra el derecho a huelga de nuestros compañeros varones (trans, travesti, etc.), cuando el punto es denunciar el pacto de la CGT con el gobierno para que pasen las reformas laboral y previsional, lo que llevó a que la central le diera la espalda a una acción de clase e internacionalista que conmovió al mundo entero y fue protagonizada por las mujeres. Precisamente, la CGT no convocó a parar el 8 de marzo para evitar una huelga general, que se desarrolló entre las bases con paros y todo tipo de acciones de lucha obrera en escuelas, hospitales, plantas gráficas (entre ellas, AGR previo al cierre trucho de Clarín) metalúrgicas, prensa, alimentación.

El documento dio lugar al lobby prostituyente, recogiendo de principio a fin la línea de Ammar (Fuertsa) sobre el reconocimiento de la prostitución como “trabajo sexual” y borrando lisa y llanamente la denuncia al proxenetismo y la complicidad del poder político y las fuerzas represivas en el funcionamiento de las redes. Llamativamente el texto no exige el desmantelamiento de las redes de trata sino que habla de “desbaratarlas”, precisamente la ficción que montan el poder judicial y las fuerzas represivas, que no han desmantelado ni una sola red. Bajo el reclamo del derecho a autopercibirse como trabajadora sexual el texto desconoce la relación entre explotación sexual y trata de personas –tercera industria capitalista a nivel mundial– en una provincia donde las redes proliferan de la mano de la proliferación de los puertos privados y la extensión de la soja.

Pongamos en pie un movimiento de mujeres de lucha

Los límites de la movilización del 25N se expresó a lo largo de todo el año, con un movimiento paralizado. Sólo el PDT propuso realizar acciones en Rosario por la aparición de Rosalía Jara y en el Día de Acción por el Aborto Legal, mientras el resto de las fuerzas salió de las calles para encauzar su actividad en los marcos electorales, que tampoco aprovecharon para ponderar ningún derecho de las mujeres (aborto legal, licencias, trabajo y educación) pese a que todas las listas hicieron de la “cuestión de género” un fuerte elemento de demagogia electoral.

Necesitamos abrir un debate franco entre las organizaciones de mujeres que realmente queremos conquistar nuestros derechos.

Contra este régimen social de explotación, por el aborto legal seguro y gratuito, el desmantelamiento de las redes de trata y el fin a los femicidios, necesitamos un movimiento de mujeres realmente independiente de los gobiernos y la Iglesia. 

Foto de agencia sin cerc

Tags: rosario, 25-de-noviembre, #niunamenos, dia-contra-la-violencia-hacia-la-mujer

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