19 de junio de 2017 | Por Néstor Pitrola

Cristina al frente del pejotismo, sin PJ

Desde diversos materiales del Partido Obrero hemos señalado que Cristina, en caso de ser candidata, lo haría como mascarón de proa de los punteros del PJ. A pesar que algunos prominentes cristinistas se oponían a que fuera candidata, la crisis del peronismo y el avance de sus causas judiciales parecen haberla puesto al borde de la candidatura a senadora y aún a diputada.
 
La realidad parece confirmar nuestra apreciación pero con una mutación. Será nave de proa de unos 48 intendentes pejotistas en busca de votos, pero sin PJ. El FpV agoniza (se presenta como tal sólo en tres provincias), el PJ integrará 33 frentes diferentes en todo el país, y la novedad en la provincia, donde se librará la batalla de las batallas, es que Cristina irá en el frente de Unidad Ciudadana, sigla de ocasión formada por un grupo de sellos ex-centroizquierdistas, por fuera del PJ.
 
El desbarranque del “kirchnerismo del 54%”, sin la caja central del Estado, conoce una nueva fase. El ex ministro estrella de la ley privatista de los ferrocarriles fue “confinado” al PJ, porque Cristina teme una confrontación que la desgaste más aún (los sondeos hablan de una caída del 50% al 30% en provincia, respecto a sus guarismos anteriores, incluso a los de Scioli). La burocracia sindical de los gordos, que la acompañó puntualmente hasta el final, se divide ahora entre el FR (donde también juega el moyanismo), Randazzo, Cambiemos y un pequeño sector con la nueva sigla.
 
El enorme descontento popular y el contexto de fuertes luchas sociales contra el ajuste de Macri dan marco a la operación electoral de Cristina que, ausente de apoyos orgánicos de sectores de la burguesía, da rienda suelta a la demagogia nac&pop y al volveremos, como si sus socios políticos no fueran parte de quienes votaron las 84 leyes macristas en el parlamento con mayoría del FpV en el Senado. Como si sus gobernadores no fueran parte del ajuste en las provincias, desde Vidal hasta Alicia Kirchner. O ignorando que el pasado martes 13 de junio firmaron junto a Macri el “Pacto Federal Minero” desde Urtubey hasta Alicia Kirchner, pasando por la catamarqueña Corpacci; un verdadero estatuto colonial de la entrega de los recursos y el medio ambiente, de los más permisivos y privatistas del planeta.
 
La presentación de Cristina será motivo de una lucha especial para el PO y el Frente de Izquierda, porque disputaremos con ella cada joven y cada trabajador, cada mujer en lucha, que busquen ser confundidos por este armado de emergencia. Para la burguesía constituye un problema de otro orden, porque desde la Sociedad Rural a la UIA, pasando por Techint, la banca, las mineras y petroleras, nadie está pensando en una vuelta del kirchnerismo. Claro está que la eventual senadora o diputada será igualmente un cuadro de reserva ante un desmadre de las luchas populares contra el ajuste; es decir que a falta de pan… los elementos de contención adicionales no vienen nada mal.
 
El Partido Obrero desnudará la demagogia de Unidad Ciudadana y pondrá la campaña electoral al servicio de la preparación política de las vastas luchas populares y de los trabajadores, presentes y futuras, que las habrá y muchas, sin dudas. Estaremos en nuestra salsa, construyendo la alternativa de los trabajadores a la izquierda del kirchnerismo, contra todos los partidos del ajuste.
 
Quince mentiras, quince
 
Aburriríamos si analizamos punto a punto. Pero en los quince puntos del programa cristinista lo que resalta con fuerza es que en doce años de gobierno no lo hicieron y además prepararon el camino para que Macri haga lo que está haciendo. En segundo lugar, destaca “el rol que tendrá el Congreso como espacio de articulación opositor”, es decir que se propone desde el vamos como pieza de los socios de la “coalición del ajuste” que integraron los Massa, los Pichetto y los Bossio.
 
La crítica al “hiperendeudamiento” a partir del pacto buitre –votado por los senadores cristinistas– ignora que Kicillof empezó la saga del Club de París, la indemnización escandalosa a Repsol y el pago a los tribunales del Ciadi, por varias decenas de miles de millones de dólares en el último mandato K. Propone “revisar la deuda contraída” que nunca revisó. Elude que dejó 240 mil millones de dólares de deuda tras pagar “serialmente” otros 200 mil y que dejó al Banco Central con un endeudamiento brutal que el macrismo está agravando.
 
La investigación y el no pago, que defendimos en tiempo real durante el kirchnerismo, en la crisis con los buitres, que únicamente plantea el FIT, sin ninguna concesión por parte del PO, está hoy más vigente que nunca y por fuera por completo del intento de programa de CFK. La salida de la deuda del Central con un impuesto especial al capital financiero, también es planteada solamente por nosotros, para salir de una deuda que tarde o temprano se descargará con más inflación e impuestazos.
 
La representante de la “década ganada” que dejó un tercio de los trabajadores en negro y la mitad de la población trabajadora precarizada, con un salario promedio en un 40% de la canasta familiar y el impuesto al salario para los que arriman a esa canasta, propone “declarar la emergencia laboral, prohibir los despidos por un año y una aumento de emergencia del salario mínimo”. Pero durante su gobierno, por su iniciativa, en 2014 se aprobó una “ley de blanqueo laboral” con rebajas de costos laborales como los que plantea Macri y que no blanquearon a nadie. Ella gobernó con la misma UIA que está hoy a muerte con profundizar la ofensiva contra convenios y salarios que lleva adelante Macri y empezó Cristina en su último mandato. Cristina dejó 11,5 millones de pobres y se agregaron dos millones más como resultado de esta política.
 
En los puntos, Cristina denuncia a Macri por “no cumplir el 82%” (que ella vetó). Oculta que era el 82% del salario mínimo, nivel aproximado actual; ambos, una miseria. Ella con Massa y Bossio, hoy opositores, metió al igual que Macri la mano en los fondos de los jubilados, cuyo fondo de garantía está empapelado de bonos de deuda pública. El conjunto de la burguesía marcha a la extensión de la edad jubilatoria. Solamente nosotros planteamos devolver el Anses a los trabajadores y jubilados, reponer los aportes patronales que rebajaron Menem y Cavallo y liquidar el trabajo en negro para un aumento de emergencia y reponer el 82% móvil del mejor salario.
 
La Cristina de Milani y la ley Antiterrorista critica el 2 x1; la garante de la Barrick (Alicia acaba de firmar el pacto federal minero) cuestiona “la entrega de los recursos naturales”; perpetuadora de la privatización de los servicios públicos cuyos grupos subsidió, se declara “en defensa de las empresas públicas”; la autora del Código Civil que bloquea el derecho al aborto se declara defensora de los derechos de la mujer.
 
El PO intervendrá en el Frente de Izquierda con un programa integral “en defensa de los trabajadores, las mujeres y la juventud” que expresa los reclamos y aspiraciones de las grandes luchas populares traicionadas por la burocracia sindical y que no encuentran en la coalición del ajuste macrista vía alguna de solución. Como en estos días con las y los choferes cordobeses y del Gran Buenos Aires, seremos expresión política del movimiento obrero en lucha y en la campaña electoral seremos factor de preparación de las grandes batallas por venir. Y, desde luego, reclamaremos debate entre todos los primeros candidatos a senadores en ese escenario mayor que será la provincia de Buenos Aires.
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Néstor Pitrola

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