11 de octubre de 2017 | Por Daniel Sierra

Operativos Aprender/Enseñar: Finocchiaro, otra vez con las cartas marcadas

El objetivo de esta falsa "evaluación educativa" es preparar un ataque contra la docencia.
Hace exactamente un año, cuando se largaron las evaluaciones externas del “Operativo Aprender”, denunciamos en estas páginas la carta enviada a los docentes por Alejandro Finocchiaro –entonces ministro de educación bonaerense, ahora nacional–, en las que sostenía con un mes de anticipación que los resultados serían catastróficos.
 
En la misiva el funcionario afirmaba: “entiendo la desazón que sentimos los docentes cuando, por los medios de comunicación, se señala que los resultados de las evaluaciones no fueron del todo satisfactorios. Cierta desesperanza que indicaría que la escuela hoy no está pudiendo vencer las desigualdades que traen los alumnos a sus aulas”.
 
Con las cartas marcadas –señalamos entonces–, el macrismo confesaba que el objetivo del “operativo” no era analizar el proceso de educación-aprendizaje, sino cargar sobre la docencia la responsabilidad de la crisis educativa generada por décadas de vaciamiento y medidas privatistas por parte de los sucesivos gobiernos.
 
Días atrás, Finnochiaro volvió sobre la misma maniobra. Consultado por Clarín (8/10) –en un reportaje hecho a medida– sobre los resultados que esperaba del “Operativo Aprender 2017” a realizarse en noviembre, el ministro señaló: “algo muy parecido al año pasado. Puede haber algunos índices de mejora, pero no creo que sean significativos”.
 
Y para que no queden dudas de que el objetivo principal era obtener resultados negativos para usar como un arma contra la docencia, aseveró: “si se diera una mejora sustancial es porque algo ha fallado” (Clarín, 8/10)
 
Autoritarismo y mentiras
 
En la misma entrevista el funcionario afirma con un autoritarismo campante que "la resistencia a la nueva secundaria [la reforma antieducativa con la que procura avanzar el macrismo] es política” y que esta “se va a implementar igual".
 
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. La docencia y el movimiento estudiantil ya han dado muestras de la gran oposición que existe a esta avanzada flexibilizadora y privatista, como puso de manifiesto el estudiantazo porteño de septiembre.
 
El ministro ningunea a los alumnos que rechazan esta “nueva escuela” que busca poner a la educación pública como una agencia de mano obra barata para las patronales, liquidando contenidos y reemplazándolos por pasantías gratuitas, asegurando que los jóvenes –y sus padres– “no están capacitados” para opinar. Pero para justificar el reemplazo de los docentes y los contenidos que imparten en sus materias por “facilitadores” que sólo orienten a los chicos por medio de guías o apoyándose en el uso de tecnologías, sostiene que “hoy los alumnos pueden producir información porque el conocimiento fluye continuamente por todos lados”. Es decir que los mismos estudiantes inmaduros para enfrentar el ajuste están madurísimos para ser víctimas de él.
 
Para el ministro, los docentes tampoco podrían opinar “porque ellos también tienen intereses. Sólo es el Estado el que puede dictar medidas educativas, porque representa a toda la sociedad”. Todo al revés: los sucesivos gobiernos nacionales y provinciales han trabajado sistemáticamente en el ajuste y consecuente vaciamiento de la educación pública (desde la Ley Federal del menemismo, pasando por las avanzadas de De La Rúa, la Ley de Educación Nacional y la Ley de Educación Superior kirchnerista y llegando hasta las reformas privatistas en curso), y solo las luchas del estudiantado y la docencia han puesto límites a esta orientación: la exclusión de la Ley Federal en la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén; la caída del ajustador López Murphy durante el gobierno de De La Rúa; el freno al avance privatista de la Coneau en las universidades, etc…
 
Finocchiaro debió preguntarle al periodista qué otras notas se publicarían junto a su reportaje. Sucede que, mientras el funcionario explicaba que Macri no había levantado en dos años ni uno solo de los 3.000 jardines que había prometido construir, porque “en muchos lugares no hay terrenos de la magnitud y las características que necesitamos” (¡!), la misma edición de Clarín informa que en la CABA “sigue la venta de terrenos públicos. Ya se suman más de 33 manzanas, donde permitirán levantar edificios de hasta 75 metros  de alto. Están en Retiro, Colegiales y la Boca”.
 
Cartas recontra marcadas
 
Este 31 de octubre se realizará el “Operativo Enseñar” que evaluará a los alumnos de cuarto año de los profesorados, quienes están camino a ser docentes. “El objetivo es obtener ‘un diagnóstico del sistema de formación docente’, según el documento oficial El ABC de Enseñar 2017” (La Nación, 4/10). Si tomamos las declaraciones del ministro, ya sabemos cuál será el resultado.
 
Pero, para garantizarse aún más esos objetivos, el ministerio de Educación redujo la evaluación en la principal jurisdicción del país, la provincia de Buenos Aires, a sólo un puñado de institutos de educación superior, desparramados por todo el territorio provincial, donde el “operativo” será muestral.
 
Por esta vía, Finocchiaro busca mejor manipular los resultados y reducir el impacto del repudio de docentes, estudiantes y padres, que el año pasado fue masivo.
 
Evaluar el proceso real de enseñanza-aprendizaje, sí. Cartas marcadas, no.
 
Convocamos a toda la comunidad educativa a organizar el rechazo de estos operativos antieducativos.
Tags: Reforma-Anti-educativa, ajuste-educativo, educacion

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