22 de septiembre de 2017 | Por Redacción

Pichetto, segunda espada de Macri y de Bullrich

El jefe del bloque de senadores del PJ-Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, llamó en una disertación en el Hotel Castelar a “recuperar las Fuerzas Armadas” para “una presencia disuasoria en la Patagonia” (Clarín, 21/9), con el burdo pretexto de una supuesta “acción preinsurreccional” por parte del grupo Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).
 
De este modo, el senador rionegrino se ha vuelto a colocar como segunda espada del macrismo en una política de militarización del sur que persigue el objetivo estratégico de garantizar una colonización del territorio en función de intereses petroleros, mineros y de grandes grupos terratenientes como Benetton.
 
Pichetto había inaugurado esta línea en una exposición ante los miembros del Rotary Club de la semana pasada, cuando declaró que el Estado y la Gendarmería “están trabajando bien” en el caso Maldonado, y afirmó que “tras resolver el caso se debería debatir ‘qué hacer con los sectores violentos que tienen ocupación ilegal y reivindican un Estado dentro del Estado’”.
 
Añadió entonces, 72 horas antes del violento allanamiento en Lof Cushamen,  que “el argumento de la tierra sagrada, toda esa pavada [¡!], no se puede sostener” (La Nación, 14/9).
 
Pichetto, un hombre de Estado, se ha colocado en una línea de preservación del gobierno (incluyendo a Patricia Bullrich) y de la Gendarmería frente a la crisis abierta por la desaparición de Santiago. Pretende resguardar la integridad de una fuerza destinada a garantizar la represión de los conflictos obreros y populares que engendra el plan oficial.
 
Sobre este último punto, tanto en el Hotel Castelar como en el Rotary Club, recalcó el acompañamiento político de su fuerza.
 
En sus palabras, "el peronismo y los gobernadores hicieron un aporte importante en las medidas económicas que el Gobierno impulsó. Todas las medidas han sido votadas" (ídem). Es lo que el Partido Obrero ha denunciado insistentemente como una “coalición del ajuste”.
 
Que el gobierno y la Gendarmería estén "trabajando bien" en el caso Maldonado no resiste el menor análisis. El juez de la causa, Guido Otranto, está al borde de la recusación por su comportamiento parcial y encubridor de la Gendarmería en la desaparición.
 
El mensaje del senador debe ser tomado con atención en momentos en que se vence la ley que impide los desalojos (26.160) y el tema debe ser tratado por el Congreso -en el caso de Salta, el gobernador Juan Manuel Urtubey celebró que una ley similar, la ley provincial 6758, sólo se haya prorrogado por seis meses (hasta diciembre), lo que implica un desalojo a término de muchas familias en beneficio de un puñado de grupos económicos.
 
 
CFK y Pichetto
 
La intención de Cristina de integrarse a un bloque con Pichetto exhibe la verdadera naturaleza patronal de su candidatura –ello con independencia de que Pichetto haya expresado en estos días su negativa a esta pretensión.
 
Aunque debe reconocerse que no hay una incongruencia: a fin de cuentas, es bajo la década kirchnerista que se desarrolla un intento de reintroducción de las Fuerzas Armadas en la vida política, con la unción de Milani al frente del Ejército, así como la represión y militarización en el sur. Allí está para demostrarlo el envío de la Gendarmería contra los obreros petroleros de Cerro Dragón o el sistemático ataque contra las huelgas santacruceñas. Y el espionaje de los servicios de inteligencia contra la comunidad mapuche.
 
Las declaraciones del jefe de bloque del PJ-Frente Para la Victoria se suman a su larga bitácora de posicionamientos xenófobos (en los que reincidió en el Hotel Castelar), como la tesitura de que “las principales villas de la Argentina están tomadas por peruanos; y la Argentina incorpora toda esta resaca”, su invocación a la deportación de migrantes y su oposición al ingreso de refugiados sirios.
 
Para dar la pelea contra el ajuste y la avanzada represiva de Macri y los gobernadores, la salida es por izquierda.
Tags: pichetto, mapuches, fuerzas-armadas

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