13 de noviembre de 2017 | Por Lourdes Alfonso

Presupuesto educativo de la Ciudad: el ajuste que se viene

Insuficiencia y recorte permanente.
La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, presentó el martes 7 ante los integrantes de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el proyecto de ley de presupuesto 2018 destinado a dicha cartera.
 
Con la decisión de no permitir ingresar a las comunidades educativas al salón, relegándolas a uno apartado donde se transmitió la presentación a través de una pantalla, Acuña intentó maquillar que el presupuesto para el área –18,4% del presupuesto de la Ciudad– implica un sensible retroceso, en términos reales, en comparación con el del año pasado. 
 
De conjunto, en los últimos diez años el presupuesto acumula una caída cercana al 20%. 
 
Lineamientos
 
La presentación colocó como ejes centrales de referencia la “Calidad y Equidad Educativa”, la “sustentabilidad del sistema educativo”, la “Ciudad educadora” y la “formación para el futuro”. Tales conceptos, planteados como una perspectiva de transversalidad, integralidad y desafíos para el futuro, encubren a través de un lenguaje flexible la adaptación de la educación pública –a pedido de los empresarios y los organismos internacionales de crédito– a un mundo laboral degradado.
 
La reforma educativa va en línea con la reforma laboral flexibilizadora y la destrucción del sistema previsional y de salud.
 
La ministra realizó una encendida defensa de la llamada "Escuela Secundaria del Futuro" –incluso cuando el proyecto de presupuesto no valora de forma desagregada la inversión que se utilizará para esa reforma–, y atacó a los centros de estudiantes que la enfrentaron con tomas y movilizaciones por su carácter ajustador y privatista.
 
Con todo, debió admitir que, de las escuelas donde se aplicará primero la reforma, las 11 privadas adhirieron a ello de forma voluntaria, mientras que las 19 escuelas de gestión estatal fueron sometidas a la imposición del gobierno que se autoproclama “dialoguista”.
 
Ajuste en todos los niveles
 
En el rubro Tecnologías Digitales están previstas transferencias millonarias en beneficio de empresas privadas. Tal estímulo de lo “digital” es la contracara de un ajustazo sobre la docencia, a la que se busca reemplazar o degradar por la vía de sustitutos tecnológicos, con efectos enormemente regresivos sobre la labor pedagógica.
 
El destino presupuestario para el nivel Inicial sufre una reducción de alrededor del 19% en términos reales. Esto mientras la creciente demanda de vacantes –por arriba de la 11.400– pone de manifiesto el déficit en materia de escuelas infantiles y maternales. En relación con el problema de las vacantes, Acuña sostuvo que a todos las familias se les ofreció “por lo menos una opción”, omitiendo que se trata de una falsa “solución”, en la medida que la lejanía de las escuelas ofertadas de su domicilia imposibilita que muchos niños puedan asistir, quedando así por fuera del sistema educativo público.
 
En su intervención, la ministra no pudo responder acerca del reclamo de que se universalicen las salas desde los 45 días; ni pudo contradecir la denuncia de que muchas vacantes son absorbidas por los Centros de Primera Infancia en la esfera del Desarrollo Social, en contradicción con todos los planteos y argumentaciones teóricas pedagógicas para la primera infancia.
 
En cuanto a los planes de terminalidad (finalización del secundario) para Adultos y Adolescentes, los montos destinados dejan claro que continuará la precariedad que es total entre los trabajadores del área.
 
Mientras los problemas edilicios y de infraestructura escolar se agudizan y continúan cobrándose vidas en las escuelas públicas de la Ciudad, el rubro de infraestructura disminuye en un 20,5% en términos reales. 
 
En una ciudad donde el 18,9% de la población es pobre y el 5% vive en la indigencia (Clarín, 9/5), el ítem Asistencia Alimentaria y Acción Comunitaria sufre un recorte del 12% en términos reales.
 
En contraste con tales ajustes, el rubro de Educación Privada aumenta un 21,7%.
 
2018
 
El presupuesto deja planteado a las claras que el 2018 será un año de luchas y confrontación con el gobierno por parte de los estudiantes, los educadores y las familias, en defensa de la educación pública y gratuita.
 
En este marco, los y las docentes tenemos debemos plantearnos un plan de lucha contra la reforma antieducativa, superando el inmovilismo y complicidad de las burocracias del gremio.
 
La batalla salarial docente y la defensa de las conquistas deberán constituirse como un peldaño fundamental en lo inmediato.
Tags: presupuesto-2018, ajuste-educacion, educacion-publica

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