17 de julio de 2017 | Por Marcelo Ramal

Timbreos: son Macri y Durán Barba los que se copiaron (mal) de nosotros

Varios diarios y portales se hicieron eco del ´timbreo contra el ajuste´ que llevamos adelante el sábado pasado, como parte de la campaña del Frente de Izquierda en la Ciudad de Buenos Aires.  “Durán Barba llegó al FIT”, colocó el portal Letra P.  “Clarín” sugiere lo mismo, o sea, un aggiornamiento nuestro al marketing electoral, cuando considera a nuestros timbreos como parte de “nuevos tiempos”.  En realidad, las cosas son al revés:  para nosotros, el “timbreo”, o sea, el contacto mano a mano con la población trabajadora, es el método esencial de nuestra acción política, y no sólo –ni principalmente- en períodos electorales.
 
 La izquierda –y en particular el Partido Obrero- ha timbreado para colocar en las barriadas populares la “Prensa Obrera”,  y con el mismo objetivo concurrimos a la puerta de las fábricas y colegios.  Ese contacto personal permite anudar un interés y una discusión dirigida a la conquista política. Para nosotros,  el objeto de esta acción es mucho más que un “votante”: en cada una de las personas que se detiene a hablar, o a comprar nuestra publicación, vemos un futuro compañero, alguien a quien invitaremos a actuar conscientemente en defensa de un programa y de una organización para transformar a esta sociedad de raíz. Detrás de esta acción, está la voluntad y el método para desarrollar una construcción política de los trabajadores.
 
El timbreo PRO es una mala copia de ese método, y una confesión del gigantesco vacío en el cual han caído los partidos que defienden al capital.  Después de décadas de varias bancarrotas nacionales y de degradación laboral y social,  los partidos “de Estado” han abierto un abismo entre ellos y la población que vive de su trabajo.  Son  simples conglomerados de punteros,  que se relacionan con sus ´bases´ a través de la manipulación política o la extorsión del asistencialismo estatal.  En lo que refiere a la clase obrera más estructurada, ese vínculo tiene como mediación a un aparato todavía más descompuesto – el de la burocracia de los sindicatos, que se ha enriquecido a costa de entregar el salario y las conquistas obreras.
 
El macrismo es una tentativa de respuesta, desde el propio orden social vigente, a esta avanzada disgregación de los partidos tradicionales.  Aunque no pasa de ser un rejunte de camarillas empresarias y viejos personeros del PJ y la UCR, el macrismo se ha forzado por parecer ´nuevo´,  con la única intención de concitar algún interés popular.  Pero  el reforzamiento de la deuda externa,  los tarifazos y hasta las corruptelas de su elenco político lo han delatado como irremediablemente ‘viejo’.  A la luz de lo anterior,  el ‘timbreo’  PRO es otra gran ficción política:   el ‘contacto con el vecino’ -previsiblemente manipulado y concertado- pretende simular una ligazón con el pueblo, ello, cuando los despidos, la caída del salario o la carestía van trazando un abismo cada vez más intenso y apreciable.  Al calor de estos ajustadores, los ‘opositores del reino’ también se “duranbarbizan”: Cristina Kirchner ha rodeado a sus actos de la llamada ´gente común´, que expone sus padecimientos en la tribuna. Sería bueno que subiera, por ejemplo, a un maestro santacruceño.  Pero los agravios no llegan solos: siempre existe una historia de luchas y traiciones. En el último acto, la ex presidenta subió a un taxista que relató su crisis matrimonial como resultado del exceso de trabajo.  La recontraexplotación de los tacheros, sin embargo, es inseparable del sindicalismo empresario que encabeza, en este caso, Omar Viviani. ¡Pero es bueno recordar que este burócrata escoltó al cristinista Axel Kicillof en las listas de diputados de la Capital en 2015! Ese ‘contacto con la gente’, desprovisto de memoria y de caracterizaciones,  es un intento de rescate de quienes han gobernado y gobiernan para la precarización laboral y la expoliación del país.
 
Volviendo a lo nuestro,  no ‘timbreamos’ para vender buzones, sino para convertir a cada trabajador, mujer o joven en otro ‘timbreador’,  o sea, en un militante y en un luchador,  en un forjador de su propio destino.  De eso se trata, en definitiva, un partido obrero.
 
Tags: timbreos, marcelo-ramal

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