16 de febrero de 2017 | Por Néstor Pitrola

Toyotismo y ART: contrapunto con el SMATA

En dos de las tres intervenciones del debate sobre ART empleamos un ejemplo vivo de superexplotación y sus consecuencias sobre la salud obrera. El de la fábrica Toyota, donde según Clarín (5/2), la jornada diaria es de 9 horas y 10 minutos, el premio al presentismo se pierde por faltar un día en tres meses, los descansos intermedios son más reducidos que en el resto de las automotrices y de sus líneas sale un vehículo cada 1,50 minutos, mientras que en Ford y otras salen cada 2,30 minutos. Es decir, un ritmo extremo de producción. Como consecuencia de ello, según el mismo articulista, hay 300 trabajadores inutilizados que deben ser reemplazados y que cobran el sueldo por un año hasta su desvinculación. Son mayormente jóvenes, en una fábrica de poca antigüedad, que resultan víctimas de condiciones laborales destructivas. No hay allí y no está reglado, el otorgamiento de tareas livianas a trabajadores afectados por la actividad laboral.
 
Señalamos que se trata del “toyotismo”, que fue la base del milagro japonés de la post guerra, tras una gran derrota de la clase obrera de ese país. Un recurso agotado, puesto que Japón atraviesa una depresión económica de más de una década.
 
El señalamiento enfureció al diputado del Smata que preside el bloque del PJ disidente de Bossio, quien atacó buscando la descalificación personal y política, típico recurso de la burocracia sindical. Pero lo que no pudo fue desmentir la información, ni refutar las conclusiones. Al contrario, puso a Toyota como ejemplo de fuente de trabajo en expansión. No es casual que haya elogiado “a la CGT que no integramos” por “su actitud positiva frente a esta ley”. La lucha por la salud obrera es, al mismo tiempo, una lucha contra la burocracia sindical.
Tags: art

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Néstor Pitrola

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